Julio Santoyo Guerrero
El que da y quita
Lunes 11 de Abril de 2016
A- A A+

La crisis de seguridad que sumió en la tragedia a la Tierra Caliente michoacana tuvo como respuesta del gobierno federal, en enero del 2014, la constitución de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán. El propósito explicado públicamente por la Presidencia de la República era encarar el problema no sólo como un asunto de seguridad sino de atacar las causas sociales que alimentaban la espiral de violencia y delincuencia que se vivía en el estado.

En consecuencia se aprobaron 250 obras que buscaban atender integralmente todos los rubros. Se aprobaron obras y acciones de salud, acciones educativas, de infraestructura hidroagrícola, acciones para el sistema de justicia, acciones para el realineamiento de las instituciones, inversión en caminos y rehabilitación, acciones para recomponer el sistema de seguridad y acciones estratégicas para el combate a la delincuencia organizada, y acciones para atender a los desplazados por la violencia y a los afectados: viudas y huérfanos. Cada acción, se dijo, estaba pensada para atender regionalmente la expresión aguda de una problemática y para revertir los daños que ocasionaban años de sufrimiento humano y desconfianza en las instituciones que habían abandonado a los ciudadanos.

La Ciudad Mujer fue propuesta para Múgica, no por argumentos caprichosos, sino porque estaría ubicada estratégicamente en el área donde la delincuencia organizada y el abandono de las instituciones del Estado habían ocasionado daños terribles a los derechos humanos de los habitantes de la Tierra Caliente y el deterioro de los vínculos sociales; se ubicaría ahí donde la problemática de la mujer adquiría condiciones de tragedia humanitaria.

La escasa transparencia con la que se operó el programa de las 250 acciones para Michoacán, permitió un manejo poco eficiente. Hubo obras que se realizaron en tiempo, pero otras más, quedaron sólo en el papel y en el anuncio publicitario. Al final no se realizó una valoración de los alcances de las acciones realizadas para conocer si estaban contribuyendo con el propósito para el cual habían sido aprobadas y si era necesario reforzarla, pensar en otras o modificar la ubicación estratégica de las que aún no se realizaban.

Este ha sido el caso de la Ciudad Mujer. El anuncio por parte del Ejecutivo estatal de trasladar la construcción de este espacio a Huetamo motivó la protesta legítima de los pobladores de Múgica y de otras poblaciones de Tierra Caliente. La decisión la han visto como arbitraria y como una falta de respeto a los compromisos iniciales. La estimación de que se está jugando con un patrimonio que ayudaría al desarrollo de sus pueblos y que se trata de una burla gubernamental a sus demandas anima la inconformidad y la exigencia de que se respete el proyecto inicial.

El desalojo de la Presidencia Municipal, que en protesta tenían tomada quienes objetan el cambio de sede y la detención de 19 mujeres, que para justificarlo funcionarios del gobierno estatal recurrieron a la infamia de acusarlas de pretendido vínculo con el crimen organizado, coloca de nueva cuenta al gobierno de Michoacán en el terreno frágil de la acción arbitraria y desata el repudio de los ciudadanos hacia un gobierno que pretendió en el discurso asumir los valores de la izquierda.

Dice el dicho popular que “el que da y quita con el diablo se desquita… y en la puerta del infierno le crece una jorobita”. El gobierno de Michoacán debe, de cara a los michoacanos, hacer una evaluación de las dichosas 250 acciones para el desarrollo integral y puntualmente reconocer los alcances que han tenido y en su caso la necesidad argumentada de ajustar el propósito de las que faltan. Pero a leguas se ve que la Ciudad Mujer es una obra suficientemente justificada para el municipio de Múgica, es ahí donde debe cumplir la misión que se propone atender a las mujeres afectadas por la pobreza, la falta de empleo y la criminalidad que sigue azolando a la región de Tierra Caliente.

Enrique Peña Nieto.
Enrique Peña Nieto.
(Foto: Archivo)

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

De la abdicación a la imprudencia

No avivemos la hoguera

¡No puede ser de otra manera!

Simplismo y eficacia

El gobierno de Fuente Ovejuna.

El sindicato de Elba Esther.

Protagonistas de piedra

Carta al gobernador Silvano Aureoles

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?

Lobos del planeta

La ordinaria inseguridad

Gobierno de consenso para lo que falta

El arrogante Trump y el pequeño Peña

Dos largos años aún

Decreto para la popularidad

¿Diálogo o garrote?

¡Siguen ahí!

El discreto gasolinazo del débil presidente

¿Es que nuestros bosques morirán?

¿Como caballeros o como lo que somos?

Pintaron su raya

No es el conflicto en turno, es la ruta del país

No es la flama, es que todo está seco

La sacrosanta corrupción

Actualidad de la oposición

Atraco a los bosques

La trampa

Bagatelas en lugar del oro

Que arda la corrupción, no los bosques

Ceguera antilaboral

No había entrado a un lugar parecido

La sorpresa

El que da y quita

El arte de inducir olvido y confusión

Crónica de 3 desacatos o el reto a las instituciones ambientales

Sierra de Madero: deforestó, robó, se burló de juez federal y está libre

¿Otra vez perdiendo, otra vez el infierno?

No es la envidia, es la fragilidad

¿Qué esperaban?

Julio Santoyo Guerrero

Mireles, la venganza de un sistema omiso

¿Quién quemó Roma?, ¿acaso Kate del Castillo?

Por una jodida placa

Reconsideración

Pagar y castigar

El tino de Arnaldo

Silvano y Nuño

El traje del gobernador

Voluntarismo y gobernabilidad

Los vulnerables municipios

El bono de confianza

Silvano y el recurso de la política

Días de mea máxima culpa

El paso decisivo

Libres y cortesanos

Informe oficial de la realidad

Silvano y el minotauro de papel

No debe pasar

Sembradores de lumbre

Los hombres del presidente

Ojalá sólo fuera el organigrama del gobierno

\"Inteligencia, honestidad y huevos, si no va a valer madres\"

De resultados y de oficio político debe ser

El respiro del 7 de junio

La era del nuevo comienzo

¡Votamos por la democracia!