Gilberto Vivanco González
Vivilladas
Reclamos por telefonía celular
Viernes 4 de Agosto de 2017
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Apreciamos bastante cuando nuestros respetables lectores, nos referimos a Cambio de Michoacán en general y a Vivilladas en particular, nos hacen llegar comentarios sobre situaciones que impactan a la sociedad, por lo regular en calidad de denuncias, ya que la gran mayoría no tiene los medios o el canal adecuado para plantear una u otra queja. En este espacio, que ha tratado temas diversos de política, economía, educación y hasta deportes, entre otros, buscamos la forma de complacer a las personas que requieran plantear sus opiniones, esta ha sido a lo largo de su vida la filosofía de este diario, actitud que la sociedad valora . No somos un micrófono abierto pero sí una letra crítica y punzante.

En esta ocasión quien nos entregó un sencillo escrito para denunciar las andanzas y mañas de las distintas compañías de telefonía celular fue Gonzalo Vivanco, hermano de este columnista, quien dijo que lo hizo un tanto desesperado ya que se ha cansado de la burla y manipulación que las empresas de telecomunicación hacen del usuario, quienes a la hora de intentar que se firme un contrato te dan las mil y una maravillas que en exclusividad según tienen, pero a la hora de lo práctico, a la hora de hacer efectivas las promesas, de cubrir seguros, quieren hacer únicamente lo que a ellos conviene; todo gracias a la falta de integridad, de honestidad y a las miles de letritas microscópicas que ningún mortal alcanza o se anima a leer en los contratos, todo gracias a la complacencia de las autoridades de comercio y, desde luego, a la Procuraduría Federal del Consumidor, que en su papel de intermediario no son pocas las ocasiones que hace más por las empresas que por los propios consumidores. De modo que esta es la denuncia que Gonzalo hizo llegar a Vivilladas:
“La lucha por la conquista de los usuarios de la telefonía celular ha hecho que las empresas lancen una serie de promociones fantásticas que desgraciadamente no siempre son reales, más bien casi nunca, y cuando se reclama al darnos la ‘explicación’ lo hacen como si todos fuéramos expertos en tecnología, adivinadores de pensamiento o algo por el estilo.

La lucha por la conquista de los usuarios de la telefonía celular ha hecho que las empresas lancen una serie de promociones fantásticas que desgraciadamente no siempre son reales, más bien casi nunca
La lucha por la conquista de los usuarios de la telefonía celular ha hecho que las empresas lancen una serie de promociones fantásticas que desgraciadamente no siempre son reales, más bien casi nunca
(Foto: Cuartoscuro)


“La verdad que si fuéramos conocedores de la tecnología, adivinos o magos, nunca hubiésemos caído en sus tramposas ofertas y en sus bondades inventadas, ya que en sus juicios, o revisiones según lo marcan sus protocolos de servicio, todo lo resuelven a su favor y uno como cliente denunciante se queda haciendo corajes porque según ellos el equipo y servicio, marcados por un determinado precio, funcionan perfectamente, aunque en la realidad uno sabe con toda claridad, que hemos adquirido una fregadera de servicio. Esta experiencia nos tocó con la compañía AT&T (misma que incorporó a Nextel), pues cuando intentamos que nos repusieran un equipo utilizando la maravillosa garantía, nos vieron la cara al darnos un equipo que supuestamente era de la misma gama del defectuoso, que independientemente de que lo fuera o no, simplemente no funciona correctamente, pues al usarlo particularmente no funciona, pero cuando un supuesto técnico lo examina, en su diagnóstico dictamina lo contrario a lo que día a día vivimos, y se engaña aduciendo que todo funciona a la perfección, insinuando que el usuario es un mitómano y que además le sobra tiempo para perderlo en sus oficinas.

“Aclaro que esta no es la única vez que hemos tenido altercados con el servicio de la compañía AT&T, incluso es común que lleguen suscriptores con múltiples reclamos, mismos que pueden ser atendidos, pero en pocas ocasiones son resueltos de manera satisfactoria; por lo tanto, les recomiendo que si van a cambiar de proveedor de telefonía celular lo piensen dos veces antes de elegir esta tramposa empresa que en mala hora se nos ocurrió seleccionar después de cambiarnos de Telcel por situaciones parecidas. Deseábamos mejor servicio, precio y calidad, pero fuimos de Guatemala a Guatepeor.

“El propósito de este escrito es que, como se lo dijimos al empleado que se identificó como gerente de la sucursal ubicada en la Avenida Enrique Ramírez, de la ciudad de Morelia, es que si algunos caímos en sus argucias publicitarias, los lectores o el público en general lo eviten en lo posible y decidan con mucho más cuidado la alternativa que más convenga, aunque podemos decir, según nuestras experiencias, que tan malo es el pinto como el colorado; no obstante, la necesidad de comunicación actual nos orilla a tomar una decisión. Agradezco su atención”.

Esta ha sido la misiva de un usuario o de un incauto más de una compañía de telefonía que tiene variadas estrategias para atraer a los clientes, pero por desgracia muy poco de lo ofrecido ha podido cumplir. Cualquier parecido con otras empresas, como de televisión por cable, de Internet y desde luego de telefonía celular no es coincidencia es un total modus operandi de diversas compañías, que tienen a las autoridades, en especial la Profeco, como uno más de sus mejores aliados. Por otro lado, entendemos que cada uno habla según le vaya en la feria.

Ojalá existiera seriedad, honestidad y responsabilidad de las empresas y que actuaran como si estuvieran en los Estados Unidos de Norteamérica, allá no hacen trampas porque engañar al consumidor puede costarles miles de dólares, acá en México hacen lo que se les viene en gana porque no hay autoridad que los regule, que los sancione de verdad; no comprenden que ser justo y responsable puede potencialmente redituarles en más suscriptores, y por lógica tendrían mejores ganancias. En pocas palabras: todos ganaríamos. Pareciera que el mundo de la telefonía está marcado por el mundo del engaño. Recordemos que “es mejor llorar por escuchar la verdad que sonreír engañado por las mentiras”.

Sobre el autor
Nació en Zinapécuaro Michoacán (1961) Profesor de Educación primaria (E.N.V.F.); Licenciado en Ciencias Naturales (E.N.S.M.); Maestría en Investigación Educativa y Docencia Superior (IMCED). Excatedrático y exdirector de la Normal Rural de Tiripetío; Ex director y excatedrático de la Escuela Normal Urbana Federal, catedrático del IMCED. Diplomado en Administración de Escuelas Superiores (IPN)
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