Julio Santoyo Guerrero
Gratitud a los maderenses
Lunes 31 de Julio de 2017
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Hace tres años escribí que el municipio de Madero había sido literalmente parido por la Revolución Mexicana, que después de los combates librados en Cruz de Caminos contra el huertismo a mediados de julio de 1914, los pobladores del lugar solicitaron al general Gertrudis G. Sánchez, con quien avanzaban hacia la toma de Morelia, que se declarara a Cruz de Caminos como municipio para separarse de Acuitzio y sus políticos porfiristas que por décadas los habían arruinado. Y así lo hizo el general. Días previos a la toma de Morelia, hizo regresar al coronel López para que se tomara el acuerdo popular y lo firmaran los personajes representativos. El decreto formal vendría meses más tarde ya instalado como gobernador el general Sánchez. Es decir, el municipio de Madero nació por una decisión resultado de una victoria militar de la Revolución, lo parió el movimiento armado.

Las grandes huertas son capitales foráneos que utilizan trabajadores externos, extraen la riqueza de los servicios ambientales de Madero (aguas, bosques y fauna)
Las grandes huertas son capitales foráneos que utilizan trabajadores externos, extraen la riqueza de los servicios ambientales de Madero (aguas, bosques y fauna)
(Foto: TAVO)

El jueves pasado cumplió 103 años de aquel histórico acontecimiento. En una centuria el municipio ha tratado, con enormes dificultades, de salir de la pobreza estructural heredada desde entonces, y no obstante las riquezas que posee (ahí se instaló en 1905 y sigue operando la primer hidroeléctrica de Michoacán, sus bosques aún contienen invaluables riquezas que son el sustento del 80 por ciento de la población y allá están las minas de Curupaseo explotadas desde la época colonial), la pobreza sigue dominando. El 79 por ciento de sus habitantes está, según los datos de Coneval, en situación de pobreza, y el 34 por ciento, en pobreza extrema. Los programas federales y estatales han ayudado a mitigar las carencias y también las remesas del altísimo porcentaje de migrantes que buscan empleo en la Unión Americana.

Con todas las limitaciones que tiene un municipio pobre, su Ayuntamiento ha tratado de priorizar sus esfuerzos en el mejoramiento de los caminos, que es vital para una municipalidad de territorio extenso, con casi 300 localidades, donde un poco más de la mitad de los habitantes vive en estos pequeños caseríos de menos de 200 pobladores, y también ha promovido la electrificación, porque a diferencia de la media estatal, en Madero el siete por ciento no cuenta con este servicio. Pero aún no se ha podido construir un modelo de desarrollo económico local que permita que sus habitantes accedan a una mejor calidad de vida.

Hasta ahora son la silvicultura, la ganadería doméstica y los agricultura de autoconsumo las actividades que le dan dinamismo a la economía maderense. Madero ocupa el séptimo lugar en volumen y valor de producción de madera en rollo y esto genera una derrama considerable entre los propietarios de bosques, pero es aún más significativo que Madero ocupe el primer lugar en volumen y valor de productos forestales no maderables. Ello significa que una gran cantidad de ese 80 por ciento de maderenses que viven en las zonas boscosas participan masivamente de esta actividad que les ayuda a mejorar sus ingresos.

Erróneamente se ha llegado a pensar que la actividad aguacatera de gran escala, que llegó a Madero hace más de diez años, se ha convertido en un factor para dinamizar la economía maderense y atenuar la pobreza mejorando los ingresos de sus pobladores. Las mediciones sobre pobreza del Coneval de 2005 a 2010 y las actuales no reflejan en absoluto este impacto. En 2005 en Madero había 280 hectáreas de aguacate y en 2017 están instaladas tres mil 800, y el valor de su producción, que podría rondar los mil 500 millones de pesos anuales, no se refleja en la mejoría social. Las únicas huertas de aguacate que dejan sus dones en el municipio son las pequeñas de una a cinco hectáreas que han sembrado en los ancestrales terrenos agrícolas algunos campesinos nacidos en esas tierras. Las grandes huertas son capitales foráneos que utilizan trabajadores externos, extraen la riqueza de los servicios ambientales de Madero (aguas, bosques y fauna), cuya producción de aguacate la realizan comercial y financieramente en circuitos ajenos al municipio. Son pues capitales extractivos y succionadores de riqueza, no generan derramas sociales.

Este modelo voraz e ilegal que han seguido los grandes capitales aguacateros y de otras frutillas en Madero, que ha implicado la devastación de bosques, la pérdida de caudales de agua y la extinción de ecosistemas, está contribuyendo a profundizar la pobreza de los maderenses. La reducción de los espacios silvícolas de aprovechamiento maderable y no maderable que ocupa al 80 por ciento de los maderenses y la reducción de los caudales de agua que ya está reduciendo la cantidad de alimentos producidos para el consumo local, reduce las oportunidades de empleo y de ingresos de los habitantes del municipio. Es decir, en el horizonte inmediato no sólo estamos viendo un grave problema medio ambiental también un grave conflicto social. La degradación ambiental a quien primero golpea, como siempre ocurre, es a los más pobres, y en Madero el 79 por ciento son pobres.

Con un sinnúmero de maderenses, jefes de Tenencia, encargados del Orden, comisariados ejidales, comuneros indígenas de Acatén, Etúcuaro, Santas Marías, La Concepción, Ziparapio, Villa Madero y San Pedro Piedras Gordas, hemos venido coincidiendo en la necesidad de lograr que los bosques de Madero y sus ecosistemas sean declarados Área Natural Protegida para revertir la catástrofe ambiental y social que se cierne sobre el municipio. Y hemos avanzado rápido, hay interés y existe indignación, todos saben de localidades que en la pasada temporada seca tuvieron que comprar, por primera vez en la historia, pipas de agua para sobrevivir porque sus manantiales y arroyuelos fueron secados por los grandes y malos aguacateros, para quienes las personas pueden morir de sed pero no sus aguacates.

En razón de este esfuerzo, el Ayuntamiento de Madero y su presidente municipal, Jorge Ortega Ávila, nos hicieron meritorios del Reconocimiento por la Preservación de los Bosques y Aguas del Municipio, reconocimiento que hemos recibido a nombre de todos los pueblos de Madero que han decidido incorporarse al proyecto de Área Natural Protegida. Seguro estoy que los afanes de justicia de los maderenses revolucionarios que hicieron posible este municipio hace 103 años se ven fortalecidos con la determinación de proteger al medio ambiente que los maderenses estamos emprendiendo, es la manera ambiental de expresar nuestra gratitud a los creadores de nuestra municipalidad. Y es que si los bosques mueren en Madero, también los pueblos van a morir.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
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