Arturo Alejandro Bribiesca Gil
Yo quería escribir del clima…
Jueves 27 de Julio de 2017
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Hoy quisiera hacer una narrativa acerca del heroísmo de nuestros antepasados, recuperar los datos de cómo fue que construyeron esta sociedad que ahora, como dice Bertold Brecht, “al filo del precipicio, nos damos cuenta de que hemos sido vilmente engañados, que nos hemos nutrido con credos muertos, con pensamientos muertos. Que es el pasado, no el futuro, lo que nos devora”.

¿Cómo fue que llegamos a este punto de descomposición social en que las instituciones dejaron de representar al pueblo, en que el pueblo –su noción sociológica–, es decir, todos los que conformamos una comunidad, nos volvimos etéreos, transparentes, desechables; los administradores de la cosa pública asignaron un número a cada quien y perdimos la dimensión humana: nos convirtieron en cosa, objeto, estadística?

Michel Foucault, historiador, psicólogo, teórico social y filósofo francés
Michel Foucault, historiador, psicólogo, teórico social y filósofo francés
(Foto: Especial)

Regresar la mirada a nuestros ancestros y su organización social, basada en la palabra y tradiciones, es recuperar con añoranza costumbres de amigos y familia pero sólo para el recuerdo. La realidad se impone y a nosotros nos tocó un momento del tiempo/espacio prodigioso pero que, lamentablemente, no aprovechamos: ya leemos muy poco, toda la información llega digerida y dirigida y pocos son quienes adquieren la agudeza para seleccionar datos y tomar decisiones.

Me habría gustado no empezar; no enfrentar al absurdo universo de la página en blanco, sino continuar en la inercia, la costumbre; no habría requerido siquiera consultar opiniones habladas ni libros: sólo continuar.

Hace años me tropecé con Michel Foucault en sus páginas. Leía El discurso del método, un ensayo sobre el tratado de René Descartes, El recurso del método, que me había aplastado las neuronas los primeros meses de estudios de Comunicación: nunca lo superé y sufro las consecuencias.

Me habría gustado que todo cuanto se ha escrito de la humanidad, su imperfecta búsqueda de la virtud y los grandes poetas y escritores han plasmado en millares de páginas, me fuera dado como dote para, a mi vez, entregarlo a quienes se acercaran a mí. No tengo palabras para articular respuestas a cuanta duda me asalta.

El discurso admirable, con el que Luis Donaldo Colosio abrió su campaña, toma frases de Mateo, personaje bíblico, compañero de Jesús de Nazaret, cuando refiere que los que tienen hambre y sed de justicia… y plantea: “Yo veo un México…”. Palabras y frases que le costaron la vida.

El poder, a través de los tiempos, ha trastornado la mente de quienes han ejercido su embrujo sin tener el temple, la preparación, la virtud necesaria para no caer en la tentación.

El poder que se ejerce al decidir el futuro de otro, la vida de otro y la manera de continuar o acabar. Esos que deciden así, que se conducen así, se han cosificado, dejaron la humanidad para transfigurarse y viajar en el devenir histórico en reversa: una metamorfosis inversa: de humanidad pasan a la animalidad dominados por su cerebro primitivo. Como sabemos, los humanos poseemos tres cerebros: el primitivo, instintivo, del que nunca nos pudimos desprender y es desmesuradamente reactivo; el emocional o límbico y el cerebro “moderno”, donde alojamos nuestra personalidad y manera de ser social.

Buscamos nuestra esencia en las estrellas y en el interior propio, nos decimos seres cósmicos e inventamos el tiempo y la escritura, organizamos hasta la forma del saber para poder normarlo, medirlo, calificarlo, y suplimos nuestro nombre por: Ingeniero, Licenciado, Doctor, etcétera. Nos volvimos cosa.

Me habría gustado, en fin, escribir sobre el verano, el clima o las fluctuaciones económicas. O especular en la política, tan sucia como pueden ser sus practicantes, tan pura como pueden postular quienes buscan el bien común.

Hoy enfrentamos retos formidables: el retroceso educativo, cuya “reforma” significa generar mano de obra sin conciencia social y sin arraigo ni sentido de pertenencia a una comunidad.

Una grave crisis política de la que derivan todas las demás crisis, pues al no tener liderazgos sólidos, sino impostores y cacicazgos modernos, nos vuelven rehenes de nuestros propios derechos: “Tienen el gobierno que eligieron”, y ¿quién contó los votos? Somos una sociedad teledirigida con argumentos falaces y discursos de terror basados, unos y otros, en burdas mentiras. ¡Nos gobiernan a través del miedo!

De verdad yo quería escribir hoy del clima y lo importante que es la especulación financiera en la Bolsa “Mexicana” de Valores, para que el maíz, el frijol, las lentejas y el chile, lleguen a cada hogar de nuestra patria. Eso sí: que no falte el televisor.

Nota: Hace ocho días mi artículo causó reacciones de una regidora del municipio de Maravatío. No me ocuparé del asunto, salvo que sea estrictamente necesario. Sin embargo, aclaro: sostengo mi escrito en absolutamente todas sus partes.

Es cuánto. S:.F:.U:.

Or:. Maravatío de Ocampo, Michoacán. 27 de julio de 2017 E:.V:.

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