Alejandro Vázquez Cárdenas
El cerebro de reptil
Miércoles 12 de Julio de 2017
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La reciente muerte del torero Iban Fandiño ha dado más combustible a la discusión sobre el toreo, espectáculo en su momento bien visto, incluso alabado en países como España, México y algunos otros en Sudamérica; motivo central de óperas, obras de teatro, canciones, poemas, etcétera, pero que ya en el siglo XXI su popularidad se desploma al ser considerado un violento espectáculo de crueldad animal que atrae básicamente a esas personas que se divierten observado con alegría y deleite cómo se maltrata, atormenta y finalmente se mata a un ser vivo. Espectáculo diseñado y destinado a estimular las partes más primitivas del cerebro humano, no las del intelecto y el razonamiento, sino esas regiones denominadas como “cerebro de reptil”.

Iván Fandiñó murió tras recibir una cornada en Francia
Iván Fandiñó murió tras recibir una cornada en Francia
(Foto: Especial)

Esto no es un escrito médico, por lo tanto van algunos datos básicos: nuestro sistema nervioso central alberga, para fines didácticos, tres cerebros. Por orden de aparición en la historia evolutiva, esos cerebros son: primero, el reptiliano, a continuación el límbico (mamíferos primitivos) y por último el neocórtex (mamíferos evolucionados o superiores).

La parte de nuestro cerebro que es más primitiva es el hoy llamado cerebro básico, instintivo, reptiliano o paleoencéfalo. Esta parte del cerebro está formada por los ganglios basales, el tallo cerebral y el sistema reticular. Alojado en el tronco cerebral, es la parte más antigua del cerebro. Se encuentra presente primordialmente en los reptiles; especies animales con el menor desarrollo del cerebro; está diseñado para manejar la supervivencia desde un sistema binario: huir o pelear, con muy poco o ningún proceso sentimental. Este cerebro no está en capacidad de pensar, ni de sentir; su función es la de actuar cuando el organismo así lo demanda. Es un cerebro funcional, territorial, responsable de conservar la vida y capaz de cometer las mayores atrocidades.

Es cerebro de reptil nos sitúa en el puro presente, sin pasado ni futuro. No piensa ni siente emociones, es pura impulsividad.

Carece de sentimientos de culpa. Para este cerebro la supervivencia es lo esencial y lleva al humano a comportarse como lo haría un animal salvaje.

Límbico o mesoencéfalo



Este cerebro se empieza a desarrollar incipientemente en las aves y totalmente en los mamíferos. El mesoencéfalo o cerebro mamífero, dotado de un sistema límbico, otorga al mamífero un desarrollo sentimental y es lo que les permite establecer relaciones de mayor fidelidad que los reptiles. El sistema límbico está asociado a la capacidad de sentir y desear. En este sistema se dan procesos emocionales y estados de calidez, amor, gozo, depresión, compasión ternura odio, etcétera.

Neocórtex o telencéfalo



Los mamíferos modernos, los primates y algunos cetáceos tienen un cerebro mucho más desarrollado, por lo cual, además de los sentimientos, manejan un proceso de mayor entendimiento, que está directamente relacionado con el desarrollo de la corteza cerebral. A mayor desarrollo de la corteza cerebral mayor desarrollo social y sociedades más complejas y organizadas.

Los humanos poseen un cerebro mucho más especializado que los primates, por lo cual, además de sentimientos, manejan un proceso racional de entendimiento y de análisis superior al de todos los demás mamíferos, directamente relacionado con las partes más especializadas del telencéfalo, específicamente su región frontal, que les permite adquirir conocimientos, desarrollar sociedades, culturas y tecnologías.

El Sistema neocortical es el lugar donde se llevan a efecto los procesos intelectuales superiores y los procesos que requieren generación o resolución de problemas, análisis y síntesis de información, del uso del razonamiento analógico y del pensamiento crítico y creativo. Con él los humanos comenzaron a desarrollar progresivamente la capacidad de anticipar, planificar y visualizar, de poner el futuro posible en el presente.

Concluyo, este tercer cerebro es el que permite el razonamiento.

Curiosamente estos "tres cerebros" interactúan continuamente entre sí, aunque en ocasiones uno de ellos predomina sobre los otros. En el caso de los aficionados a espectáculos sangrientos, violentos, donde la muerte se encuentra ominosamente presente, y que disfrutan con el dolor de un ser vivo, es fácil saber cuál de los tres cerebros es el que predomina en ellos.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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