Arturo Alejandro Bribiesca Gil
Una generación de “ruptura” que no llega
Jueves 6 de Julio de 2017

Quiero en el arte de mi país anchas carreteras que nos lleven al resto del mundo, no pequeños caminos vecinales que conectan sólo aldeas.

José Luis Cuevas.

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El pasado 3 de julio falleció el artista plástico mexicano José Luis Cuevas, icónico representante de la generación de la “ruptura” en la pintura mexicana. En la década de los 50, Cuevas y otros artistas plásticos criticaron el exacerbado nacionalismo que imperaba en la Escuela Mexicana de Pintura, de la cual el muralismo de Rivera, Siqueiros y Orozco eran sus máximos exponentes, rompiendo con el statu quo cultural de la época. El parroquialismo de los artistas mexicanos de la élite cultural en ese entonces imperante era visto con desdén por parte de los “rupturistas“, quienes tenían una visión cosmopolita del arte. No desdeñaban su mexicanidad, al contrario, eran amantes de ésta, pero querían nutrirla con rumbo a la universalidad.

Artista plástico mexicano José Luis Cuevas
Artista plástico mexicano José Luis Cuevas
(Foto: Especial)

La visión y acción de los rupturistas significó un cambio para la plástica nacional, cambio que permitió una mayor diversidad y libertad creativa para nuestros artistas que, además, diluyó el uso del arte como medio de comunicación política con el pueblo. Dejando el arte primordialmente en el campo de la estética.

En política hace falta algo así, una generación de “ruptura” que sacuda el sistema político. Esta ansiada generación pudo llegar con la democracia o con la alternancia pero no fue así y ni si quiera se le vislumbra en el horizonte.

Reitero: hace falta una generación que rompa con viejos vicios y que continúe con las grandes obras y reformas, porque lo que hemos tenido son nuevas generaciones que reproducen, magnifican y perfeccionan los vicios del pasado y derrumban las grandes obras y reformas.

México requiere urgentemente una generación de políticos “rupturistas” que rompan con las inercias de corrupción e impunidad en los hechos y no sólo en el discurso; demagogos sobran.

Me resisto a creer que no haya un montón de mexicanos, de todas las edades, capaces de actuar distinto al grueso de la élite gobernante, pero, ¿dónde está esa nueva generación? Habrá quienes digan que están en todos lados. Les creo. Sin embargo, el problema es que donde sea que estén, sus manifestaciones no pasan de la crítica sin acción, que es pura y simple demagogia, igual que la de la mayoría de los políticos a los que señalan con el dedo flamígero en reuniones y redes sociales.

En fin, en lo que irrumpen en la vida nacional los “rupturistas” de la política y trasforman el futuro del país como lo hicieron José Luis Cuevas (qepd) y compañía en el siglo pasado con la plástica mexicana, conformémonos con que en las elecciones de 2018 no sea el año del cisma disruptivo que nos regrese a un nacionalismo trasnochado con visión parroquial, que nos aleje aún más del México que merecemos.

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