Eduardo Nava Hernández
Efrén Capiz y Eva Castañeda
Viernes 30 de Junio de 2017
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El 7 de octubre de 1979, Efrén Capiz, su esposa Eva Castañeda Cortés y un puñado de miembros de varias comunidades indígenas y campesinas de Michoacán emprendieron lo que habría de ser uno de los mayores esfuerzos de organización independiente de la gente del campo en defensa de sus derechos en los tiempos contemporáneos. En esa fecha se reunieron en Tingambato, en el corazón de la Meseta Purépecha, los representantes de quince comunidades agrarias, en su mayoría indígenas, para fundar una nueva organización campesina a la que pondrían por nombre Unión de Comuneros Emiliano Zapata, UCEZ.
El antecedente inmediato fue otro encuentro campesino y comunal realizado en julio del mismo año en el ejido cañero de Puruarán, en el municipio de Turicato, donde nueve comunidades se habían reunido para plantear su defensa común ante los problemas agrarios y acordar una próxima reunión donde se concretaría la formación de la nueva organización campesina. El contexto era grave. Durante 1978 y 1979 habían sufrido la represión, incluso por el Ejército y siempre por problemas de orden agrario, diversas comunidades como Zirahuén, Tingambato, Las Guacamayas y San Isidro Alta Huerta. Santa Fe de la Laguna mantenía un agudo conflicto de tierras y pastos por la invasión de los ganaderos de la vecina Quiroga. Muchos otros pueblos de la Meseta y el Oriente de Michoacán sufrían el saqueo de sus bosques por empresas madereras concesionarias o bandas delincuenciales. Y el capital turístico había puesto el ojo en la apropiación de las riberas del Lago de Zirahuén.

Además de los conflictos con diversas modalidades del capital en expansión en las zonas rurales de Michoacán, esas comunidades tenían en común una misma defensa jurídica en las personas de Efrén Capiz y Eva Castañeda. Éstos tenían también antecedentes en las luchas sociales. Capiz era originario del municipio de Nahuatzen; nacido en 1924, era hijo de un agrarista. Su adolescencia la pasó como agricultor y ejerciendo varios oficios en su poblado natal. Apenas cumplidos 20 años pudo inscribirse en la Escuela Primaria Técnica de Morelia para iniciar sus estudios. Pasó luego al Colegio de San Nicolás para estudiar la preparatoria, y al terminar ésta se matriculó en la Escuela de Derecho de la Universidad Michoacana, donde terminó la licenciatura. Fue defensor de los trabajadores ferrocarrileros reprimidos en 1959 y también de los habitantes de Ciudad Hidalgo detenidos por el linchamiento del sangriento cacique Aquiles de la Peña. En su afán de conocimiento pasó luego a la Facultad de Altos Estudios de la misma institución para estudiar Filosofía.

Eva Castañeda, Evita, nació en la comunidad de Santiago Undameo, del municipio de Morelia, en 1929. Estudió primero una carrera técnica como contadora auxiliar y luego la carrera de Derecho. Trabajó como secretaria y se casó con Capiz en 1959, con quien tuvo tres hijos.

En 1963, como presidente del Consejo Estudiantil Nicolaita, Capiz defendió el rectorado del filósofo izquierdista Eli de Gortari del movimiento derechista promovido por el gobernador Agustín Arriaga Rivera y llegó por primera vez a la cárcel. En 1966 ambos participaron activamente en la defensa de la Universidad ante el nuevo ataque de Arriaga Rivera y el Ejército, por lo que nuevamente pagaron con el encarcelamiento, sobre todo Capiz, que estuvo más de cinco años en prisión política.

el Ayuntamiento de Morelia le otorgó la Presea Amalia Solórzano Bravo por su incansable trabajo por la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
el Ayuntamiento de Morelia le otorgó la Presea Amalia Solórzano Bravo por su incansable trabajo por la construcción de una sociedad más justa y equitativa.
(Foto: Carmen Hernández )


Al momento de la fundación de la UCEZ los Capiz-Castañeda tenían ya toda una trayectoria política en la Universidad y en el estado de Michoacán, y también una amplia experiencia como litigantes defensores de campesinos, indígenas y luchadores sociales. A más de un abogado he escuchado elogiar ampliamente la forma como Capiz manejaba los juicios de amparo.

La UCEZ se formaba en un momento particular de la historia del país. Agotada ya la fase bautizada oficialmente como “desarrollo estabilizador” con la crisis de 1976, y cuando iniciaba la transición a la etapa de las reestructuraciones neoliberales, acelerada con la de 1982, la lucha de clases se reactivaba y una parte de las masas trabajadoras y campesinas comenzaba a liberarse del yugo corporativo. La lucha por la tierra y por los recursos naturales se reactivaba, pues aunque Luis Echeverría había mantenido el reparto agrario, entregando a los solicitantes tierras en su mayoría estériles, su sucesor, José López Portillo, intentaba poner fin a la Reforma Agraria izando en diversos Estados una bandera blanca que simbolizaba el fin del reparto de tierras.

La fundación de la UCEZ coincidió así, a escala del país, con la de la Coordinadora Nacional Plan de Ayala (CNPA). En ese periodo, Mateo Zapata, hijo de El Caudillo del Sur, convocó a una reunión de organizaciones campesinas no oficiales para oponerse a la intención de López Portillo de trasladar los restos de Emiliano Zapata de Cuautla al Monumento a la Revolución. Esa reunión desembocó sin embargo en nuevas formas de coordinación que condujeron a la formación de la Coordinadora, de la cual Capiz fue un decidido impulsor. En realidad el abogado se convirtió en el principal asesor jurídico de la CNPA, que asumió la defensa no sólo de los expedientes agrarios de Michoacán, sino de otros estados. Con la marcha nacional de abril de 1984 la CNPA arrancó a los funcionarios de la Secretaría de la Reforma Agraria la realización de una audiencia mensual para tratar los expedientes no resueltos, que duraba hasta cuatro o cinco días y que desde luego era conducida principalmente por Capiz y respaldada por los abogados y dirigentes de otras organizaciones del país.

La UCEZ creció aceleradamente en prácticamente todas las regiones de Michoacán y logró movilizaciones impresionantes en Morelia y en la capital de la República junto con el resto de organismos de la CNPA. La represión fue la respuesta de los caciques y capitales afectados por la lucha comunal y campesina. El encarcelamiento en el gobierno de Cuauhtémoc Cárdenas de cuatro dirigentes de San Felipe de los Alzati por defender sus tierras comunales de la ocupación de la empresa Resistol, la matanza de campesinos en los campos de cultivo de Huerta de Gámbara, los asesinatos de José Ramírez Verduzco, en Aquila, y de Elpidio Domínguez Castro, en Santa Fe de la Laguna, entre otros episodios, dieron cuenta del nivel de enfrentamiento alcanzado por la movilización de la Unión de Comuneros.

La organización se escindió en 1986. En 1988 algunos de sus destacamentos se orientaron a apoyar la campaña electoral de Cuauhtémoc Cárdenas. La reforma al artículo 27 en 1992 puso fin al reparto agrario y limitó las posibilidades de la lucha agraria para comunidades, ejidatarios y solicitantes de tierras. Vino una etapa de reflujo y debilitamiento y la UCEZ ya no recuperó la fuerza que había tenido durante la primera mitad de los 80, pero todo eso no mermó la convicción ni los esfuerzos de los Capiz por defender los derechos de los indígenas y campesinos.

Pero vino en 1994 el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional en Chiapas, que colocó en el centro del debate nacional los derechos de los pueblos indígenas, un tema que la UCEZ era casi la única organización campesina en haber desarrollado con anterioridad. Efrén Capiz y Eva Castañeda se volcaron a apoyar al neozapatismo chiapaneco en las negociaciones con el Estado nacional para llegar a los Acuerdos de San Andrés, en 1996, y participaron activamente también en la fundación del Congreso Nacional Indígena en ese mismo año.

Con la muerte de Efrén Capiz, en mayo de 2005, Evita Castañeda, su legataria, se convirtió en cabeza de la UCEZ y continuadora directa de su obra como defensora de indígenas y campesinos. En sus últimos años recibió el reconocimiento de las barras y asociaciones de abogados de Michoacán por su trayectoria como jurista litigante. En julio de 2016, casi un año antes de su reciente fallecimiento el pasado 24 de junio, el Ayuntamiento de Morelia le otorgó la Presea Amalia Solórzano Bravo por su incansable trabajo por la construcción de una sociedad más justa y equitativa. Antes de desaparecer entregó a El Colegio de Michoacán el archivo de la organización, que está siendo catalogado por el Centro de Estudios Rurales para su consulta.

El deceso de Evita el 24 de junio ha cerrado un ciclo de la lucha campesina e indígena en Michoacán y en el país. El vacío que Efrén Capiz y ella han dejado en el movimiento popular no podrá ser llenado de ningún modo. Pero es seguro que indígenas y campesinos de Michoacán y México conservarán su gratitud hacia ellos, y su memoria permanecerá en aquellos por muchas generaciones.

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