Leopoldo Chassin Ramírez
La palabra andante
Los siete principios del CNI
Lunes 19 de Junio de 2017
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Los principios es algo difícil de cumplir para el que se dice cristiano devoto de la palabra de Jesús, para el musulmán del Mahoma, para el de izquierda que se dice marxista, para el demócrata que no lo es. En fin, hay ocasiones en que somos incongruentes omitiendo o traicionando principios; le damos por el camino más cómodo.

Por ahora nos referiremos a los siete principios que rigen el andar cotidiano del Congreso Nacional Indígena (CNI) que recién cumplió 20 años.
El 1 de enero de 2017, por medio de un comunicado, el CNI planteó cuál es el camino que han seguido y nos dicen:

Congreso Nacional Indígena (CNI)
Congreso Nacional Indígena (CNI)
(Foto: Especial)

“Es por eso que como Congreso Nacional Indígena, reunidos en este V Congreso, 43 pueblos de este país, acordamos nombrar un Concejo Indígena de Gobierno (CIG) con representantes hombres y mujeres de cada uno de los pueblos, tribus y naciones que lo integran. Y que este concejo se proponga gobernar este país. Y que tendrá como voz a una mujer indígena del CNI, o sea que tenga sangre indígena y conozca su cultura. O sea que tiene como vocera a una mujer indígena del CNI que será candidata independiente a la presidencia de México en las elecciones del año 2018”.

“Es por eso que el CNI, como la Casa de Todos los Pueblos, somos los principios que configuran la ética de nuestra lucha y en la que caben todos los pueblos originarios de este país, esos principios en los que se aloja el Concejo Indígena de Gobierno son:

1) Obedecer y no mandar
2) Representar y no suplantar
3) Servir y no servirse
4) Convencer y no vencer
5) Bajar y no subir
6) Proponer y no imponer
7 ) Construir y no destruir”

Obedecer y no mandar


El Consejo Indígena de Gobierno, deberá estar constituido por un hombre y una mujer de cada uno de los pueblos originarios del país, serán los que darán voz a quienes lo han nombrado ante el CIG. Es decir los voceros de cada pueblo deberán obedecer el mandato de sus asambleas, no será la voz del vocero, no la de un líder o mesías, el representante deberá llevar la voz del conjunto de los que constituyen el pueblo.

Representar y no suplantar



Representar es no suplantar la voz y voluntad de quienes dice representar; suplantar es cuando la única voz que se escucha es la del “representante” o de su camarilla. Suplantar es una práctica cotidiana en los partidos políticos y en la “democracia representativa” de líderes sindicales, diputados, senadores, presidentes municipales, estatales y de la república.

Servir y no servirse



Servirse es la característica de los líderes, que disfrutan de los privilegios que otorga la casta política, pero que para nada sirve a los que dicen representar. Pues son ellos los que se hinchas los bolsillos de poder y dinero.

Convencer y no vencer



Vencer es lo que buscan los que luchan por el poder, por el quítate tú para ponerme yo, con el mismo principio seguirán hasta la tumba. Ejemplos hay mil en los partidos políticos.

Bajar y no subir



Subir, subir y nunca bajar; subir montándose, pisoteando al de abajo, sin siquiera escuchar; el ponerse sobre todos, sobre el que se pueda y se deje. Esta es la característica del poder de cúpula, de partido, de líder, de mesías.

Aquí el principio del CNI es de evitar alguien esté por encima o abajo de nadie, todos a la misma altura, sin pisotear ni montarse sobre los demás. Esa es la democracia.

Proponer y no imponer



La imposición es a lo que nos han acostumbrado los dueños del poder, nos han impuesto las formas de comer, vestir, recreación y convivencia; a través de los medios, los dueños del dinero y usando a los líderes de partidos, nos han sojuzgado utilizando para ello a presidentes municipales y federales, gobernadores, diputados, senadores, líderes sindicales, directores, rectores, en fin casi todo termina siendo impuesto por los poderosos.

¿Cuándo se nos consulta? ¿Nos escuchan? Los líderes y los partidos sólo quieren nuestro voto.

Construir y no destruir



La destrucción es imparable: bosques, lagos, ríos, selvas sucumben ante las minas, carreteras, los fraccionamientos, zonas hoteleras, acueductos, gasoductos, trenes rápidos, aeropuertos, puertos, líneas del metro; atropellando los sitios sagrados y camposantos de los pueblos originarios, todo en aras del cacareado desarrollo económico.

El construir que propone el CNI y ahora el CIG es el que todo salga de un acuerdo colectivo y no de la mente calenturienta de un empresario o la cúpula de un partido político.

Estos principios sobre los que rigen el andar del Consejo Indígena de Gobierno y el Congreso Nacional Indígena, seguramente tendrán que sortear muchos de los obstáculos que han sido heredados de los malos gobiernos, de partidos políticos, de las dádivas que han comprado conciencias y los votos de los más pobres.

Partidos políticos



¿Quiénes los mantienen? ¿A quiénes han servido a lo largo de la historia? ¿Podría contar con los dedos de una mano los gobiernos que han cumplido y respondido a las esperanzas de sus electores? Muchos que estamos viviendo horas extras hemos visto pasar casi una decena de presidentes de la República que han prometido las perlas de la virgen y sus milagros. Las mismo que las promesas de gobernadores, presidentes municipales, senadores, diputados, líderes sindicales, rectores, directores y lo que se le ocurra y que haya estado en el poder.

Las cúpulas de los partidos son las que deciden sin consulta con la gente, quienes deberán ser sus representantes, ellas deciden a quienes tendrán un puesto-huesos. En algunos partidos ya son evidentes las cabezas que reparten huesos y huesitos. Muchos son los que se aprestan a ser uno de los señalados por la mano del mesías. El que dice que se hace y que no, el mesías es quien “palomea“ casi todo.
¿Estaremos especulando? Ya lo veremos.

Sobre el autor
Leopoldo Chassin Ramírez Profesor de medio tiempo de la UMSNH Colaborador de Cambio de Michoacán desde 1997 Inconforme social Simpatizante zapatista desde 1994 Utópico empedernido Amante de la tradición
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