Estrellita M. Fuentes Nava
El reto de ser hoy municipio en México
Viernes 16 de Junio de 2017
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En la historia de México han confluido movimientos de concentración y dispersión del poder del centro a la periferia y viceversa, y esa oscilación ha sido nuestra constante desde la época independiente, pasando por la postrevolucionaria, hasta las reformas de 1983 y 1999. En ese compás el municipio ha ganado ciertos márgenes de autonomía, que desafortunadamente hoy parecen estar a punto de desaparecer.

Otro factor importante que limita el pleno crecimiento de un municipio tiene que ver en algunas ocasiones con la baja capacidad técnica disponible a nivel local para poder desde diseñar un plan de gobierno
Otro factor importante que limita el pleno crecimiento de un municipio tiene que ver en algunas ocasiones con la baja capacidad técnica disponible a nivel local para poder desde diseñar un plan de gobierno
(Foto: Cuartoscuro)


La dependencia con respecto a los participaciones federales para la Hacienda Pública de los municipios hoy alcanza quizá ya un 60 por ciento del ingreso total en promedio nacional, sometiéndolos a un juego perverso por la política que sigue siendo esencialmente centralista, clientelista y para nada apartidista. Así por ejemplo, aproximadamente el 80 por ciento de los recursos federales se destinan a la Ciudad de México y el Estado de México principalmente, y un doce o quince por ciento se distribuyen entre Guadalajara, Monterrey, León y Querétaro, siendo que las finanzas de una gran mayoría de gobiernos locales se encuentran en severa crisis. Esta condición ha sido ocasionada ya sea por las deudas adquiridas por los gobiernos que los antecedieron, la baja recaudación, así como por el reciente fenómeno de las demandas laborales y las consecuentes liquidaciones o reinstalaciones de quienes han sido trabajadores en los ayuntamientos, aunado a los recortes federales y la crisis financiera global que nos golpea a todos. Con este panorama se tiene que cumplir además con lo que establece el artículo 115 constitucional: proveer de servicios a los ciudadanos en materia de agua, alumbrado, basura, mercados, panteones, rastros, calles y jardines, seguridad pública y tránsito, así como la planeación del desarrollo urbano.

Otro factor importante que limita el pleno crecimiento de un municipio tiene que ver en algunas ocasiones con la baja capacidad técnica disponible a nivel local para poder desde diseñar un plan de gobierno, desarrollar un proyecto susceptible de aplicar para fondos federales, así como manejar adecuadamente las finanzas, sin meterse en líos con las nuevas disposiciones y penalizaciones cuando se incurre ante el incumplimiento de metas, desvío del gasto o incluso recientemente con respecto a los techos de endeudamiento. También los hay ocurrentes y poco ingeniosos como el ex alcalde de Tlaxcala, Miguel Ángel Covarrubias Cervantes, a quien “balconearon” recientemente por su plagio de las frases de un discurso de Frank Underwood, personaje de la serie House of Cards. Y es que si le damos un vistazo microscópico a las alcaldías, los cargos estratégicos generalmente se depositan en manos del conocido cercano que aunque no tenga nociones del tema, inspira confianza. Y qué decir de los cientos de compromisos de empleos que se levantan durante las campañas, y que se cubren con puestos o nuevas estructuras en el organigrama, aunque no sean los perfiles idóneos. Al respecto, no tengo la menor duda de que los alcaldes siempre tienen las mejores intenciones de llevar a cabo sus compromisos para el bienestar común, pero muchas veces no se tiene idea del grado de complejidad y técnica que se requiere para llevar a buen fin el encargo para el que juraron.

Por otra parte, el tema de la corrupción está siempre latente, ya que así como ocurre en cualquier ámbito de la vida nacional, hay desde los alcaldes de pueblos pequeños y paupérrimos que lo primero que hacen es comprar su camioneta nueva para pasear por el pueblo sin pavimento, o renovar el guardarropa y viajar al extranjero con toda la familia a expensas del erario, o hasta quienes expresan cínicamente que lo único que les preocupa es ubicar las fuentes desde donde pueden hacer negocios. También hay quienes se autorizan jugosos sueldos aunque haya rangos para determinarlos en el caso de un presidente municipal: hasta 137 mil pesos mensuales en localidades a partir de un millón de habitantes o de 50 mil pesos cuando el rango de población es menor a 50 mil habitantes.

La inseguridad ni se diga, y más aquí en Michoacán. Recordemos el triste caso del Michoacanazo, que fue un gran recordatorio de la vulnerabilidad de nuestros funcionarios locales con respecto a las mafias que no sólo son nacionales, sino que forman parte de un fenómeno global que no conoce límites ni fronteras, y que hoy los sigue teniendo contra la pared sin ellos poder ni siquiera garantizar la seguridad de sus gobernados.
Politizar la acción pública es otro fenómeno que se da en los gobiernos locales: desde los cabildos que se contrapuntean por razones partidistas más que de lógica, los que descalifican cualquier acción o programa de sus antecesores por ser de oposición y borran cualquier vestigio de ello (o lo reetiquetan con un nuevo nombre aunque en el fondo siga siendo el mismo programa); los que de plano se roban y desaparecen archivos, mobiliario, computadoras, autos, vacían cuentas bancarias y hasta el candado de la puerta del Palacio Municipal para que no les rastreen ni un ápice de nada (según ellos).

La baja recaudación es otro gran pendiente de los municipios en México: en el caso del Predial rondamos por el 0.14 por ciento, mientras que el promedio de los países miembro de la OCDE es del uno por ciento (Chile tiene un 0.60 por ciento). Y así como ello existen más rubros que pueden ser sujetos de gravamen. El problema es que cuando se anuncian estos aumentos se detona generalmente inconformidad ciudadana y el asunto se torna político, lo cual no es popular ni electoral, por lo que mejor se desechan. Al respecto, un ciudadano quizá reclame mejores servicios, pero el Ayuntamiento se ve en muchas ocasiones imposibilitado para lograrlo de manera cabal por la limitante presupuestal o de pericia técnica. Así todo ello deriva en un círculo vicioso en el que no pagamos porque no hay buenos servicios y no hay buenos servicios porque no los pagamos.

Otro aspecto a mi parecer poco explorado es el de la cooperación intermunicipal: ¿qué sucedería si los ayuntamientos colaboraran entre ellos y mezclaran recursos para construir, por ejemplo, plantas de tratamiento de aguas residuales que les dieran el servicio a varios municipios a la vez?, ¿o que trazaran estrategias conjuntas en materia de seguridad aunque no recibieran mucha ayuda federal o estatal?, ¿o qué tal centros de acopio intermunicipales para el manejo de la basura y los residuos sólidos? Hay un amplio campo ahí por explorar más allá de las fronteras que imponen los partidos políticos.

Son grandes y muy complejos los problemas que enfrenta día con día un gobierno municipal, pero considero que la principal fuerza social y política de México, así como su posible vía de solución, se desarrolla precisamente en el ámbito de lo local. Y debe haber equilibrio desde el centro ya que la tendencia actual de delegarles a los municipios un sinnúmero de tareas y responsabilidades sin crear las suficientes capacidades locales o inyectarles más recursos por darle prioridad al aparato burocrático central es un sinsentido en este momento, así como permitir que alcaldes y gobernadores abusen de la autonomía. Me parece que en gran medida tiene que ver con la aplicación de los principios de la democracia participativa y el buen gobierno: más presencia de contralorías ciudadanas, transparencia, rendición de cuentas, planeación e innovación digital.

El ejercicio de la política en todos los ámbitos requiere de ciencia, inteligencia y destreza, pero en el marco de la esfera local ello es mayúsculo dado el peso de los retos que se mantienen actualmente en el camino, y que van en aumento. Gobiernos locales efectivos es lo que ocupamos como ciudadanos, y en su capacidad de respuesta radica el motor clave para renovar nuestra realidad como nación.

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