Alma Gloria Chávez
Trabajadoras/es de lo invisible
Sábado 2 de Abril de 2016
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El 30 de marzo es una fecha que deja al descubierto el menosprecio de una mayoría de nuestra sociedad hacia las actividades que se realizan en el hogar: Día de las Trabajadoras del Servicio Doméstico. Instituido a iniciativa del Movimiento Internacional de Mujeres, la fecha tiene entre sus objetivos promover, a través del conocimiento, defensa y ejercicio de los derechos humanos, la situación y problemática que viven las empleadas del servicio doméstico, con la convicción de que sólo con su participación activa pueden impulsarse iniciativas tendientes a facilitar la expresión organizada de sus intereses, con miras de mejorar sus condiciones de vida y fortalecer su presencia pública como sector social.

En México no hay cifras precisas ni estudios respecto a cuántas personas son subcontratadas para realizar trabajo en el hogar, según especialistas. “Palabras como invisible, humillación, hostigamiento y abuso sexual acompañan la vida de estas mujeres, sobre todo mujeres, que han dejado atrás la pobreza de sus pueblos y el calor de sus familias en aras de un futuro mejor, siempre mejor que casarse demasiado jóvenes; enfermarse y carecer de atención médica o padecer hambre en tiempos de sequía. Sus realidades están llenas de sueños rotos, injusticias y discriminación, abandono, explotación y marginación. En su mayoría son mujeres indígenas, pobres y de precaria educación que ofrecen un servicio inherente al ser mujer, un trabajo por demás feminizado: el cuidado del hogar”, menciona en su presentación el libro Dos mundos bajo el mismo techo, editado por el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred).

Asociaciones de defensa de los derechos de las empleadas del hogar alertan de los abusos que cometen agencias que ofrecen personal por medio de Internet, en páginas como “chachaexpress.com”, “domesticaprofesional.com” o “sirvientasmexico.com”, cuyos nombres, ya de por sí, resultan denigrantes. Investigadoras de universidades (como la UAM-Xochimilco) afirman que cuando la contratación se hace mediante estas agencias, “técnicamente la empleada no es una trabajadora doméstica, pues no es contratada directamente por los empleadores, sino por una agencia cuyos servicios son ofrecidos a particulares, lo cual puede vulnerar sus derechos”. Además, estas empresas no suponen ninguna seguridad para las trabajadoras, pues ellas no saben a qué casa van a ir, si va a haber maltrato o incluso abuso sexual.

Además de la falta de reconocimiento del valor del trabajo que realizan, las trabajadoras del hogar están expuestas a diversos tipos de discriminación y malos tratos. Ellas están conscientes de las condiciones desfavorables en las que desarrollan su trabajo, pero consideran que el principal problema a enfrentar es el sueldo que perciben. Las condiciones de discriminación y exclusión no sólo se manifiestan en el ámbito del hogar donde laboran; en el ámbito legislativo no se les considera personas sujeto de derechos, como otras personas insertas en el mercado laboral.

Víctor Ronquillo, escritor y periodista que utiliza su pluma como arma para apoyar el movimiento ciudadano, escribe en el citado libro Dos mundos bajo el mismo techo: “Las trabajadoras domésticas en México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, representan 4.4 por ciento de la población ocupada. Más de cinco por ciento de los hogares de nuestro país contrata los servicios de estas trabajadoras. Sorprende el dato de que en México las trabajadoras domésticas superen el número de oficinistas en instituciones gubernamentales, el de operarios en la industria y el de trabajadores remunerados en el transporte”.

Y “nada se ha documentado del trabajo infantil, de la explotación que sufren sobre todo niñas de origen indígena a quienes se imponen largas e inacabables jornadas de trabajo en el hogar ajeno. A esas niñas se les suelen imponer también responsabilidades que no son propias de su edad. Se niegan los derechos de la infancia, el derecho a jugar, a ir a la escuela, a ser primero en todo y a ser feliz. El negocio de la trata de niñas para dedicarlas al trabajo infantil en el hogar, prospera sin que hasta ahora se sepa de alguna investigación realizada por las autoridades en torno a esta conocida realidad. Trata de niñas más allá de nuestras fronteras”.

En la actualidad 1.8 millones de personas desempeñan día a día actividades y servicios en los hogares de todo el país; 91 por ciento corresponde a mujeres y una de cada cuatro es jefa de familia. El artículo 123 constitucional, establece que toda persona tiene derecho a un trabajo digno y socialmente útil, sin embargo el empleo doméstico sigue siendo una actividad que se realiza sin contrato, sin prestaciones ni seguridad social. Esta es una forma de discriminación que debemos erradicar porque, además, su trabajo aporta mucho en el mercado laboral y es un detonador fundamental del desarrollo económico y social de nuestro país.

Las labores en el hogar requieren de una amplia especialización de funciones, como la preparación de alimentos, el cuidado de niños/as o conocimientos mecánicos, entre otras actividades que no se reconocen con un nivel escolar. Paula Candy Jiménez González, joven chiapaneca que trabajó durante años como empleada en hogares ajenos y actualmente estudia en un Colegio de Bachilleres de aquel estado, ofrece su testimonio en el libro de Conapred: “Como sociedad, necesitamos hacer un análisis de que el empleo doméstico es un trabajo que cansa; que las jornadas de trabajo que tenemos son muy largas y monótonas. Lo que nos puede ayudar a bajar toda la violencia que envuelve a nuestro trabajo, puede ser el fortalecer el valor de las mujeres, preocuparnos y buscar estrategias de apoyo laboral; unirnos, tal vez formar un sindicato para comenzar a exigir nuestros derechos como gremio laboral de empleadas domésticas…”.

Finalmente, traigo a colación lo que Frida Hartz, fotógrafa, reportera gráfica independiente, opina respecto al trabajo del hogar: “¿Cuántas veces no hemos escuchado a mujeres que, cuando se les pregunta su ocupación, responden: No hago nada, soy ama de casa? Con ello, se invisibilizan a sí mismas”.

El 30 de marzo se celebra el Día de las Trabajadoras del Servicio Doméstico
El 30 de marzo se celebra el Día de las Trabajadoras del Servicio Doméstico
(Foto: Especial)

Sobre el autor
Alma Gloria Chávez Castillo. Oriunda de Pátzcuaro, realizó estudios formales en el lugar. Por interés personal complementó su formación con actividades artísticas como la pintura, la danza, el teatro y la pantomima. Su vocación de servicio le ha llevado a promover o insertarse en espacios culturales orientados a niños/as y jóvenes. Ha sido colaboradora fraterna con organizaciones indígenas de la región a través de espacios radiofónicos y prensa escrita. Promotora de lectura y cuenta-cuentos, fundadora y activista de grupos de mujeres, vive anhelando una sociedad libre de violencia.
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