Rogelio Macías Sánchez
ALGO DE MÚSICA
En el centenario natal de Juan Rulfo: 16 de mayo de 1917
Martes 23 de Mayo de 2017
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Pedro Páramo es una novela corta. Pedro Páramo es una gran novela. Pedro Páramo es la mejor novela mexicana que se ha escrito. Pedro Páramo es la novela fundadora del modernismo en América Latina. Pedro Páramo es un poema. Pedro Páramo es un poema sinfónico en el tono menor de la nostalgia y la profundidad.

Juan Rulfo
Juan Rulfo
(Foto: Especial)

Mucha tinta se ha gastado en ponderar “la” novela de Juan Rulfo, muchísima más que la que Juan Rulfo gastó en escribirla; tal cual sucede con Don Quijote de la Mancha. Esto es porque las dos soportan múltiples lecturas a través del tiempo dada su complejidad inmensa, esquiva y cambiante para un solo lector, cuanto más para una sociedad o para distintas generaciones. Además de que revive la magia más antigua, aquella de que los muertos recuerdan a los vivos.

Ante mi tercera lectura de Pedro Páramo yo no puedo analizarla ni gastar algo más de tinta negra en ensalzarla, sabiendo que no soy capaz de verter en palabras significados que no tienen traducción al lenguaje corriente de los simples mortales. Mejor me dejé llevar por el placer de encontrar el ritmo que la convierte en un poema, presente desde el cautivante primer párrafo:

Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en plan de prometerle todo.

La narración fluye interminable, sin capítulos que la interrumpan, desnudando sentimientos y emociones contenidas que pronto se convierten en canto. Pedro Páramo es ahora música y lo reconoce, como cuando la madre…

Cerró la puerta y abrió sus sollozos que se siguieron oyendo confundidos con la lluvia.

O ante la muerte de Miguel Páramo:

En el hidrante las gotas caen una tras otra. Uno oye, salida de la piedra, el agua clara caer sobre el cántaro. Uno oye. Oye rumores...

Se oyen pasos que se arrastran... Y el llanto. Entonces se oyó el llanto.

Y este solo compás del que no se sabe si son dos líneas de un soneto o una hermosa frase musical:

Se oía el aire tibio entre las hojas del arrayán.

A Juan Preciado lo mataron los murmullos:

Un rumor parejo, sin ton ni son, parecido al que hace el viento contra las ramas de un árbol en la noche, cuando no se ven ni el árbol ni las ramas, pero se oye el murmurar.

Allí, donde el aire cambia el color de las cosas; donde se ventila la vida como si fuera un puro murmullo; como si fuera un puro murmullo de la vida...

Pero Pedro Páramo no es sólo un canto, es un poema tonal, sin tiempo que lo limite ni reglas que lo acorralen ni partes que lo interrumpan. Es un solo indivisible e inmutable que sólo obedece a su nervio conductor, que es la magia del entretiempo y el interespacio que junta y separa a los vivos y los muertos. Sólo son emociones, pues no hay hecho alguno.

En su tumba, Juan Preciado acurrucando en su seno a su madre, piensa que…

gruesas gotas cayeron sobre la tierra. Sonaban huecas al estamparse en el polvo blando y suelto de los surcos. Un pájaro burlón cruzó a ras del suelo y gimió imitando el quejido de un niño; más allá se le oyó dar un gemido como de cansancio, y todavía más lejos, por donde comenzaba a abrirse el horizonte, soltó un hipo y luego una risotada, para volver a gemir después.

Quizá sea una ópera.

Sobre el autor
Rogelio Macías Sánchez Médico cirujano por la UNAM, Especialidades de Neurología y Neurocirugía. Con ellas, ha ejercido en instituciones oficiales y en la práctica privada. Catedrático de la Universidad Michoacana Amante de la música clásica desde sus primeros años por inducción familiar, se desarrolló como melómano cultivado por iniciativa propia. Por confluencia de circunstancias se ha desarrollado como periodista aficionado en el ámbito cultural en la crónica y crítica de música clásica. También, y auténticamente por amor al arte, ha sido promotor de eventos magníficos de música clásica en Morelia.
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