Jerjes Aguirre Avellaneda
PERSPECTIVAS PARA 2018
Resolver los problemas de fondo
Viernes 19 de Mayo de 2017
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Conviene analizar tres componentes del quehacer político en México en vísperas de las elecciones federales de 2018, referidos a la falta de ideología, la ausencia de un proyecto nacional de corto y largo plazo y la carencia de una ética política, sustentada en la transparencia y el respeto a todos los factores que intervienen en la forma, el contenido y los procedimientos de la democracia.

Primero. En cuanto a la ideología, se sabe siguiendo al Diccionario de política de Norberto Bobbio, que es un “conjunto de ideas y de valores concernientes al orden político que tienen la función de guiar los comportamientos políticos colectivos”. No obstante, también habría que convenir en que las ideas y los valores políticos varían, son distintos de acuerdo con la posición social de los individuos y los grupos, que impone necesariamente una determinada perspectiva respecto de la historia y la realidad del presente. Por eso la ideología es una interpretación del pasado, una explicación del presente y una visión del futuro.

Sólo de este modo podría entenderse la existencia y la actividad de los partidos políticos como expresión de los intereses políticos de una parte de la sociedad. Rigurosamente el partido es parte y no el todo social, que tiene o debería tener sus propias ideas y su propia estrategia para promover los cambios o para mantener la inmovilidad. Por eso hubo partidos obreros, liberales, conservadores, de izquierda o de derecha según el caso.

El problema mayúsculo se presenta cuando la condición ideológica definitoria deja de existir. Entonces, en esa circunstancia, ¿de qué se trata?, ¿cuáles son las ideas que guían las acciones políticas? Sobre todo, ¿cuál es el papel que corresponde desempeñar a los ciudadanos? Por ejemplo, hoy por hoy, la izquierda hace lo que propone la derecha, los liberales se hacen católicos y la Iglesia apoya a los liberales, los socialistas defienden la libre empresa y los empresarios se convierten en defensores de los pobres.

Si la ideología señala rumbos, hoy estos rumbos han dejado de existir porque se ha proclamado la muerte de la ideología. En su lugar, las ideas políticas dominantes están ligadas con el poder invisible del dinero y con el cómo tener más, utilizando siempre plazos cortos al margen de todo propósito y de toda intención para el mañana. La ideología es proyecto y es futuro que al cancelarse, la sociedad, en este caso México, se queda vacío de futuro, con la mezquindad de la vida cotidiana.

Mahatma Gandhi señaló que los factores que destruyen al ser humano consisten en la práctica de una política sin principios, un placer sin compromiso, disfrutar de una riqueza sin trabajo, poseer sabiduría sin carácter, manejar negocios sin moral y...
Mahatma Gandhi señaló que los factores que destruyen al ser humano consisten en la práctica de una política sin principios, un placer sin compromiso, disfrutar de una riqueza sin trabajo, poseer sabiduría sin carácter, manejar negocios sin moral y...
(Foto: Especial)


A México le hace falta proyecto histórico para que en función del propósito el pasado pueda ser reinterpretado, precisando lo que deba construirse. Los problemas políticos de la nación no pueden estar en manos de la mercadotecnia, sino de una reformulación ideológica del país. Este sería el marco apropiado para cumplir los compromisos políticos de 2018.

Segundo. Todos los partidos políticos disponen de lo que llaman una declaración de principios y un programa de acción derivado. En otros términos, del diseño de un modelo ideológico, de las ideas, principios y valores, es consecuente pasar a los cómos convertirlos en realidad, en los cómos se debe caminar, los pasos que hay que dar para llegar a los objetivos, para arribar a las metas en un mundo de muchos corredores que compiten.

Los problemas de México no se agotan, como tampoco se expresan con todo el dolor o con toda la alegría en el comportamiento del Producto Interno Bruto. Más allá de todo lo que se produce están los temas medulares de cómo se produce la nueva riqueza y cómo se distribuye entre todos los que intervienen en hacerla posible. El PIB no se refiere a la desigualdad y mucho menos a las causas que la producen. A pesar de ello, desigualdad y pobreza constituyen los desafíos fundamentales de la sociedad mexicana, que ninguna propuesta política puede olvidar.

Se ha dicho con bastante frecuencia que la mayor “riqueza” de un país está representada por su población, confundiendo la “riqueza” con la existencia de simples “recursos”. Para que la población, los habitantes, los mexicanos sean “riqueza”, se necesita que todos participen con su trabajo en la producción de esa riqueza y disfruten de sus resultados, elevando su calidad humana como sinónimo de un auténtico desarrollo, que eleva la calidad de los mexicanos, por lo que hacen con igualdad de oportunidades y por lo que sienten, piensan y disfrutan de su propia cultura.

Por otra parte, en México son evidentes los síntomas del debilitamiento institucional, que es equivalente al debilitamiento del Estado mismo como centro rector, causa y efecto de la política. La desconfianza ciudadana y la desconfianza social permean el conjunto de las instituciones públicas y de la política. Se desconfía del gobierno y los gobernantes, de los políticos y de los partidos, de las elecciones y la democracia. A los gobernantes se les considera ilegítimos y corruptos, a los políticos, ignorantes, mentirosos y también ladrones, y a los partidos, escuelas de simulación y entrenamiento para el intercambio de despensas por votos.

Una propuesta de reforma del Estado es imprescindible en todos sus componentes, procedimientos y estilos, que reorganice el Poder y su funcionamiento, las formas de ascenso y las formas de usarlo. ¿Alguien sensato podrá creer que los partidos políticos, como están, tienen futuro?, ¿que los gobernantes ejecutivos y legislativos, aún los encargados de impartir justicia, son ejemplos de honradez, convicción y capacidad?, ¿que los gobernantes estatales están libres de toda mancha y que los ayuntamientos construyen de verdad la prosperidad de sus municipios?

La reforma del Estado es imprescindible, como lo es una reforma social que permita la organización de la sociedad para que la gente participe en el ejercicio del Poder y en el conjunto de decisiones que afectan su vida diaria y el distante de su existencia, de iguales y libres.

Habrá que estructurar una propuesta, que no se quede en la simple atención de las necesidades inmediatas, tratando de eliminar los síntomas en lugar de combatir las causas de una enfermedad que afecta a toda la sociedad con un diagnostico crítico.

Tercero. Usualmente a la política se le considera exenta de toda ética. No obstante, por el contrario, puede formularse la afirmación de que no existe política sin ética dependiendo sólo de los objetivos que se persigan con el ejercicio de la política. Si los objetivos son mantener la simulación, la mentira, la corrupción, el engaño, el “sálvese quien pueda”, “en los negocios no hay parientes ni amigos”, forzosamente la ética que corresponde es aquella que permite convertir lo malo en bueno y lo feo en bonito.

En cambio, cuando los objetivos consisten en el “si tú estás bien yo también estoy bien”, las normas éticas consisten en la práctica de la solidaridad y el respeto. En el nivel más amplio de la política, los principios éticos fundamentales son la participación y la transparencia en todos los asuntos relacionados con el poder. La política sin estas dos características es profundamente inmoral.

En todo caso, habría que aceptar los consejos de Mahatma Gandhi cuando señaló que los factores que destruyen al ser humano consisten en la práctica de una política sin principios, un placer sin compromiso, disfrutar de una riqueza sin trabajo, poseer sabiduría sin carácter, manejar negocios sin moral y hacer ciencia sin humanidad.

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