Jueves 18 de Mayo de 2017

A mis familiares binacionales.

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El derecho a la representación legislativa por parte de las comunidades migrantes establecidas en Estados Unidos ha sido recurrente en nuestro estado en los últimos tres lustros.
El derecho a la representación legislativa por parte de las comunidades migrantes establecidas en Estados Unidos ha sido recurrente en nuestro estado en los últimos tres lustros.
(Foto: TAVO)

El tema del derecho a la representación legislativa por parte de las comunidades migrantes establecidas en Estados Unidos ha sido recurrente en nuestro estado en los últimos tres lustros, con mayor o menor intensidad por periodos, pero siempre latente; inclusive ya hubo una experiencia al respecto.

En 2004, por políticas internas, o sea sin obligación legal, el PRD michoacano postuló en su lista de diputados de representación proporcional al doctor Jesús Martínez y a mi paisano Reveriano Orozco, como candidatos a diputado local propietario y suplente, respectivamente. Ambos desempeñaron el cargo ya que el doctor Martínez fue invitado a colaborar al gobierno de Cárdenas Batel como titular del entonces instituto responsable del tema migrante, por lo que Reveriano concluyó los trabajos de la LXX Legislatura. La experiencia fue buena para el cuerpo legislativo, sin embargo no tuvo continuidad el ejercicio ni en lo legal ni en la vida interna de los partidos políticos, por lo que quedó en una experiencia única hasta la fecha.

Es hasta febrero de 2016 que el tema en cuestión recobra fuerza institucional, con motivo de la presentación de la iniciativa por parte del gobernador Silvano Aureoles (compromiso de campaña con migrantes), para modificar la Constitución Política del Estado, y otras legislaciones secundarias en materia electoral, para crear formalmente la figura de diputado de representación proporcional de origen migrante, o sea el migrante diputado (lo común es llamarlo diputado migrante, pero en lo particular yo invierto el orden, porque más allá de la semántica, veo yo una importancia conceptual de establecer el migrante como base de la representación y del derecho a ella).

El porvenir de esta iniciativa está en manos de los legisladores del Congreso del Estado, quienes están contra reloj si es su interés que la propuesta del gobernador (cuatro migrantes diputados de RP), o con algunas modificaciones, opere para el proceso electoral de 2018, que comienza en los primero días del mes de septiembre próximo, toda vez que sólo se pueden modificar las reglas del proceso hasta 90 días antes de su inicio.

Y por esas premuras es que el día de ayer el pleno del Congreso del Estado dio el ha lugar a la reforma constitucional del gobernador sobre el tema que nos ocupa, mientras que a la par que en la misma sede legislativa tenía verificativo un foro binacional en el que se discutía también sobre la representación legislativa migrante.

Ahora bien, es menester aclarar que el que se dé él ha lugar a una iniciativa de reforma constitucional no significa que la misma será aprobada, sólo significa que la propuesta no es inconstitucional y que por ende sí puede y debe ser analizada por las correspondientes comisiones de dictamen, quienes son las que entrarán al estudio de fondo de la misma.

Es importante destacar que los principales impulsores del tema, en últimas fechas, han sido el Consejo de Migrantes de Familias Michoacanas (Conmifami), que aglutina decenas de clubes y organizaciones de migrantes michoacanos establecidos en infinidad de ciudades de los Estados Unidos (Las Vegas, Fresno, Santa Ana, Houston, Chicago, etcétera). Sin que esto signifique que no hay o no ha habido otros liderazgos y organizaciones que también han aportado su trabajo en la lucha por este derecho.

Ahora bien, la tesis central de los migrantes en defensa de su postura, además del derecho por el solo hecho de ser michoacanos, ha sido que sus remesas de más de 40 mil millones de pesos anuales aproximadamente son un gran sostén de la maltrecha economía michoacana, y que por tanto, como promotores indirectos del desarrollo económico de la entidad tienen legítimo derecho a tener una representación que comparta su visión del tema migratorio y en general de todos los demás temas de trascendencia estatal, pero con una perspectiva binacional.

Por otra parte, quienes no ven viabilidad a la representación migrante aducen que si tanto interés tiene en la participación política, ¿por qué no votan? Sabido es de todos que el derecho al voto migrante ha sido poco ejercido por nuestros paisanos en el extranjero. Además señalan que bien pudieran diversos liderazgo acceder a la representación popular por los medios existentes, los partidos políticos o por la vía independiente.

En lo particular comparto la aspiración de que el voto del extranjero fuera mayor y que tuviera gran incidencia en los resultados electorales, para que así los partidos políticos y los gobiernos en general no dejen de voltear a ver a esos ciudadanos, que en primer lugar, en la mayoría de los casos, no estaría en esa condición migratoria sino fuera por sus desaciertos.

En fin, más que profundizar sobre la viabilidad o no de la representación migrante, mi interés es generar un debate que trascienda las fronteras de los dos actores principales involucrados, que son por un lado los actores migrantes que buscan espacios y por otro los actores políticos tradicionales que no desean perderlos, para que la discusión supere los interés particulares y se generen consensos sociales de beneficio colectivo y no de elites.

Otro sí: Vale la pena conocer más de la experiencia zacatecana con la representación migrante.

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