Leopoldo Chassin Ramírez
La palabra andante
La transparencia en la Universidad Michoacana
Lunes 15 de Mayo de 2017
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La falta de transparencia es propia de los que detentan el poder, es una de sus múltiples armas, ocasionando, en nuestro caso, conflictos como el que mantuvo paralizada la Universidad Michoacana por once semanas y el de algunas huelgas.

La falta de transparencia esconde la desigualdad ya que una cúpula decide a espaldas de la comunidad la forma en que se ejercerán los recursos y el patrimonio, que es y debería ser colectivo.

 Hasta hace unos meses, los datos globales de los estudiantes en las diversas facultades era un misterio, mucho menos se conocía del número de los aceptados históricamente
Hasta hace unos meses, los datos globales de los estudiantes en las diversas facultades era un misterio, mucho menos se conocía del número de los aceptados históricamente
(Foto: ACG)

La autoridad universitaria tradicionalmente ha escamoteado la información que debería ser mostrada a quienes hacen posible la existencia de las universidades públicas, es decir, los trabajadores del campo y la ciudad y por supuesto a los universitarios.

Debemos entender por transparencia la caja traslúcida que permita ver el camino que recorre cada peso que entra a la Universidad, así como a qué se destina. Todo movimiento debe ser respaldado por un documento que dé certidumbre de su uso y que esté disponible digitalmente para todos.

La transparencia es sólo una parte de lo que debemos exigir pues todos los universitarios, estudiantes, trabajadores docentes y administrativos, somos depositarios de los recursos que los trabajadores de la ciudad y el campo destinan para que existamos como universidad pública. Nuestro deber es vigilar que los recursos que maneja la autoridad universitaria deban ser destinados a los asuntos que la comunidad determine; debemos exigir manejo público del presupuesto.

La transparencia ha sido escamoteada desde la Presidencia de la República, secretarías de Estado, empresas paraestatales, gobernadores, presidentes municipales y la clase política. En nuestro caso, la autoridad universitaria ha manejado los recursos con completa discrecionalidad, sin informar cabalmente sobre el destino de los bienes y dineros que maneja. La tan llevada y traída transparencia es sólo una simulación.

La autoridad universitaria simula transparencia cuando informa de los recursos que la Federación y el estado le entregan y otros que no se especifican con precisión. Se requiere que los ingresos sean desglosados, que cualquiera, de dentro o de fuera de la Universidad, pueda verificar por medio de documentación como si fuera uno de ellos o un auditor externo.

Una prueba que demuestra la falta de transparencia y el manejo de la información de forma privilegiada la observamos cuando escuchamos y vimos algunos de los datos que los conferencistas, ex funcionarios, contadores, auditores y actuarios dieron a conocer en los foros sobre jubilaciones y pensiones organizados por la autoridad,

¿Cómo es posible que con las herramientas digitales con que se cuenta no se muestre a detalle toda la información en el sitio electrónico de cada facultad y en el de la Universidad Michoacana?

La falta de transparencia en la Universidad Michoacana existe en casi todo lo referente a lo académico, administrativo y económico.

Transparencia económica



Es indispensable que la comunidad universitaria sepa de los pormenores de los recursos y bienes con que cuenta la Universidad Michoacana.

Se debe mostrar por la autoridad el camino que recorre cada peso que entra, en qué se usa, quién autoriza su uso y se demuestre mediante un documento avalado por los responsables. Rector, directores de facultades, responsables de oficinas o dependencia.

Así, cualquiera que desee conocer o verificar alguna operación lo puede hacer sin tener que recurrir a los trámites engorrosos y dilatados de la Coordinación de Transparencia Universitaria.

Transparencia administrativa



La falta de transparencia administrativa fue una de las razones por las que el conflicto de la Rectoría con el Movimiento de Aspirantes y Rechazados se prolongara por once semanas y terminara con la sinrazón de la represión, la expulsión y suspensión de estudiantes. ¿Espíritu nicolaita?

La autoridad universitaria se vio obligada a llevar a las mesas de diálogo con el Movimiento de Aspirantes y Rechazados a directores de diversas facultades para que atestiguaran verbalmente la falta de lugares para los aspirantes. Ningún director llevó a las mesas la estadística de los alumnos inscritos en años anteriores.

En los sitios electrónicos de muchas facultades no existen los datos históricos de los estudiantes aceptados en ciclos anteriores ni el de los inscritos en los diversos grados. En la Facultad de Ingeniería Eléctrica existen datos de estudiantes inscritos en años anteriores, contradiciendo lo que el director afirmó en las mesas de diálogo, pues en años anteriores se admitieron más del doble de estudiantes que aceptados en el ciclo pasado de 2016-2017. ¿Y los datos de las demás facultades, institutos y bachilleratos, dónde están?

Transparencia estudiantil



a) Matrícula histórica. Hasta hace unos meses, los datos globales de los estudiantes en las diversas facultades era un misterio, mucho menos se conocía del número de los aceptados históricamente. Hoy en el sitio de la UM hay alguna información incompleta.

Los datos históricos de las matrículas deben estar en los sitios de las facultades y de la Universidad Michoacana.

Dentro de la información estadística faltante se debe conocer la procedencia de los estudiantes aceptados y rechazados, así como el bachillerato en que estudiaron (CETIs, CBTIs, Cobaem, Telebachillerato, etcétera), la facultad a la que ingresaron, entre otras cosas, con el fin de poder determinar la eficiencia de nuestros programas en el bachillerato, pues se sabe que la matrícula se ha venido reduciendo históricamente. ¿Cuáles son las múltiples razones? Para eso serviría la transparencia.

A decir de algunos profesores de la Facultad de Medicina, estudiantes procedentes de otros bachilleratos diferentes a los de la UMSNH van ganando terreno y logran entrar, desplazando a los egresados de nuestra Universidad. ¿Creencia o realidad?

b) La eficiencia terminal. Hay facultades que tienen una alta eficiencia terminal en comparación con otras. En la FIE, la situación raya en una catástrofe. En la Licenciatura en Computación, en una generación de cerca de 150 alumnos inscritos, sólo tres terminaron en diez semestres (los reglamentarios), menos de cinco en once semestres, menos de cinco en doce semestres. ¿Y los otros 140? Los que logran titularse aún menos. ¡Una verdadera catástrofe!

¿Cuál es el promedio de tiempo que emplea un estudiante de la FIE para concluir su carrera en los diversos programas? ¿El de cada una de las facultades, bachilleratos e institutos? ¿En qué sitio de la UM o facultad aparecen los datos de la eficiencia terminal y el promedio de años que emplea un estudiante en concluir su licenciatura?

Con estas cifras seguramente surgirán muchas, pero muchas interrogantes que es necesario analizar para encontrar soluciones a las deficiencias. Que si los programas, que si las deficiencias del bachillerato, que si la falta de acompañamiento a los estudiantes, que si la falta de didáctica, que si la desorganización académica, que si la corrupción.

c) Casas para estudiantes. Para la comunidad universitaria es un enigma el número de casas para estudiantes que hay en la Universidad Michoacana, dónde se ubican, del número de estudiantes en cada una de ellas, de la escuela donde estudian, de la procedencia de los estudiantes, de sus reglamentos, de sus egresados, de la eficiencia.

En el aspecto económico la información es completamente inexistente, no se conocen los recursos que se dan a cada estudiante y a cada casa, de ahí que la autoridad diga que las casas para estudiantes son una de las causas del déficit económico de la UM. También se dice que las casas son la caja chica de la Rectoría y la oficina correspondiente. Sin sustento no valen los dimes y diretes. Debemos asegurar que la Michoacana no es un templo a las creencias, es un centro de certidumbre científica y rigurosa donde lo que se dice debe ser sustentado.

Transparencia docente



Sólo la cúpula en el poder ¿la conoce, la sabe?, la información que debe ser completamente pública. Los profesores adscritos a cada facultad, la categoría, interino o de base, la antigüedad, estudios, experiencia profesional, beca al desempeño docente, SNI, compensaciones a rector, directores, subdirectores, secretarios y otros.

a) Evaluación docente.

En el Sistema Integral de Información Administrativa, en cada curso se realiza una encuesta a los estudiantes sobre el desempeño de sus profesores, desde su cumplimiento, disciplina, asistencia, recursos didácticos, motivación. Sólo la cúpula lo conoce y cada profesor en forma individual puede acceder a esa información. ¿Para qué ha servido esa información y qué han hecho la autoridad central y las facultades para mejorar? Lo que se sabe de tal o cual profesor es lo que se escucha en los pasillos. Seguimos con las creencias, los dimes y diretes. Requerimos rigor científico o nos convertiremos en una universidad de creencias.

b) Salario. Cuando se habla sobre esos asuntos la piel se hace más sensible, pensamos que se transgrede nuestra intimidad, se pide conservar nuestros ingresos en la caja negra, dentro de los misterios ocultos en la “transparencia universitaria”.

¿Y cómo es que queremos saber los salarios del presidente de la República, secretarios de Estado, de ministros de la Suprema Corte, gobernadores, presidentes municipales, senadores, diputados, hasta del rector? ¿Llevamos una contradicción dentro?

¿Será que nos da temor que se sepa en el exterior que un trabajador gana 100 pesos al día, un poco más de doce pesos la hora, comparados con los 150 pesos por hora que gana un profesor por horas interino o de base y el abismo frente a los casi 300 pesos por hora que percibe un investigador titular C de tiempo completo? Tres mil contra 40 mil mensuales. ¿Cómo describiría la desproporción?

Si exigimos que haya transparencia y queremos ser congruentes éticamente debemos exigir cuentas claras a la autoridad o de lo contrario nos quedaremos con el “no hagan olas” de cuento de los pecadores que están hasta el cuello de caca y al caer un pecador más el nivel aumenta, y al unísono dicen: “No hagan olas”. Con el perdón de la concurrencia.

Transparencia económica



Pues como se dijo antes, o le entramos a la transparencia o esperemos a que haga agua el buque de gran calado.

La transparencia abarcaría todo lo referente a los recursos y bienes que se manejen en la Universidad Michoacana. El cuánto ingresa, por diferentes conceptos, entre otros los dineros de los gobiernos federal y estatal, los “etiquetados” para estímulos, los ingresos por servicios a empresas, por las ilegales inscripciones “voluntarias”, etcétera.

Los egresos deberán ser destinados a conceptos decididos por el consenso de la comunidad.

Ambos aspectos, los ingresos y su destino deben ser mostrados con pulcritud.


Manejo público del presupuesto



No basta que la autoridad muestre a la comunidad universitaria, requerimos que informe cómo y en qué se emplean los recursos con que cuenta la Universidad Michoacana; se trata de que la comunidad en su conjunto decida cómo y en qué se han de utilizar los recursos. Se requiere que los bienes sean manejados por la comunidad y no por una cúpula legal pero ilegítima.

Conclusiones



Se ha dicho que la transparencia trastoca los datos personales. ¿Los bancos, las tarjetas bancarias, los teléfonos móviles, Internet, credencial de elector, la credencial de acceso a la universidad, son elementos a los que los universitarios podemos escapar?

Sólo preguntas



¿Cuál es el camino que recorre cada peso?
¿Quién autoriza el uso de los ingresos y bienes?
¿Cuáles son los datos administrativos del Bachillerato, facultades e institutos?
¿Cuál es la situación de la matrícula estudiantil?
¿Dónde se consulta la eficiencia terminal?
¿Dónde resolvemos el enigma de los datos de las casas para estudiantes?
¿Para qué ha servido la evaluación docente?
¿Por qué no transparentar los salarios y compensaciones?
¿Por qué no transparentar los recursos y bienes de la Universidad Michoacana?
¿Hasta cuándo habremos de esperar para que la comunidad universitaria en colectivo decidamos cómo y en qué se han de utilizar los recursos?
¿Algún día lo lograremos?

Sobre el autor
Leopoldo Chassin Ramírez Profesor de medio tiempo de la UMSNH Colaborador de Cambio de Michoacán desde 1997 Inconforme social Simpatizante zapatista desde 1994 Utópico empedernido Amante de la tradición
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