Jueves 11 de Mayo de 2017

A mis estelas de luz y a mi amada esposa.

A- A A+

Mucha tinta y bytes han gastado columnistas y articulistas nacionales en las últimas semanas sobre la reciente elección presidencial francesa, las lecciones que nos pueden dejar a los mexicanos, y especialmente en la figura de Emannuel Macron, el joven presidente electo de Francia (39 años), postulado por novel partido político “En Marche!”, fundado en abril de 2016. Un común denominador de las opiniones y análisis ha sido la búsqueda del símil mexicano.

Emannuel Macron, político, funcionario público y especialista en inversión bancaria francés.
Emannuel Macron, político, funcionario público y especialista en inversión bancaria francés.
(Foto: Especial)

Ahora bien, antes de poder discernir sobre la existencia de algún hombre o mujer en nuestro país, con las características y circunstancia del nuevo líder mundial en ascenso, primero tenemos que decir qué es Macron y qué no es Macron.

Emmanuel Macron es un hombre en el ocaso de su juventud o en los albores de su madurez, según lo queramos ver, lo cierto es que en política, entre los 35 y 45 años aún se es considerado como joven. Sin embargo, el tema que pesó más que lo relativo a su edad fue su corta carrera política y pública; por tanto, a juicio de los desencantados con el establishment, tiene un bajo nivel de contaminación de lo público. A la fecha, Macron no tiene ni una década en el sector público, siendo entonces, más que un joven, una cara nueva en la cúspide política.

Macron no fue un independiente ni antisistémico. Su postura no fue contra los partidos políticos en general ni contra las instituciones, sino contra los partidos tradicionales, dícese de los socialistas (izquierda, en el poder por cierto, y del cual había sido miembro), los republicanos (El partido de Sarkozy, conservadores), su baja calidad gubernamental de la última década (probable percepción), así como contra los del Frente Nacional y su extremismo xenófobo.

Macron no es un outsider. Este joven político fue parte del sistema gobernante; hasta hace menos de dos años era el ministro de Economía del actual gobierno socialista de Françoise Hollande.

El triunfo de Macron en pleno apogeo mundial de las ideas antisistémicas nos lleva a la tesis de que las sociedades apuestan al cambio pero no al extremo, y que por tanto, es más fácil para miembros periféricos del sistema capitalizar el descontento social para acceder al poder. Lo anterior aunado al hecho de que en muchos de estos casos el grupo de poder en retirada, inevitable, ve con buenos ojos, o como mal menor, a la nueva élite, porque en realidad es una escisión de la misma, simplemente adaptada a las nuevas circunstancias y necesidades.

La historia mexicana es fiel testigo de que los sucesores del cambio no son los principales afectados del momento, ni el extremo opuesto, sino los miembros periféricos o secundarios de la élite en el poder; dos claros ejemplos son Agustín de Iturbide e infinidad de criollos que fueron miembros periféricos del poder virreinal y posteriormente fueron sus herederos, y don Venustiano Carranza (gobernador porfirista) y otros destacados revolucionarios, que habiendo sido agentes de poder secundario del Porfiriato se convirtieron en los sucesores.

Regresando a nuestra época, en días pasados, el mamonsísimo y fregoncísimo Jorge Castañeda, al bajarse de la contienda presidencial a la que aspiraba por la vía independiente, señaló que Armando Ríos Piter, senador por Guerrero, mejor conocido como El Jaguar, ex perredista y ahora aspirante presidencial independiente, se asemejaba mucho al perfil y circunstancias de Macron; sin embargo, quitando el rango etario (El Jaguar tiene 44 años) y la presencia física agradable, que no cae en belleza (poco cotizada hoy día en nuestro país), no veo mayores similitudes, además, El Jaguar, a pesar de su relativa juventud, ya tiene rato en el primer plano nacional (y un amplio historial de cambio de camisetas), lo que le resta el gran atractivo que tuvo el francés como cara nueva.

Hay quienes ven en Miguel Ángel Mancera el buscado símil, y no dudo que lo fue para llegar al gobierno de la Ciudad de México, pero ya agotó dicha fórmula o perfil, o al menos eso parece; por tanto, me atrevo a escribir que no se ve, hoy en día, un símil del caso francés, aunque no dudo que pueda brotar o resurgir de aquí al inicio de la contienda electoral algún ejemplar con atributos comunes, que difícilmente será idéntico, ni muy parecido, porque no existen las condiciones, basta señalar que los jóvenes gobernantes tienen una muy baja aceptación en el humor social imperante.

Pero puede haber otras semejanzas con la experiencia gala, por ejemplo, veo en el doctor José Narro, secretario de Salud peñista, algunas de ellas, como lo es el hecho de que es un miembro periférico del grupo en el poder y que a pesar de tantos años en el servicio público se le considera una cara nueva en el primer plano, insisto, a pesar de no serlo existe la percepción de que sí. Cabe señalar que el doctor Narro también ha sido comparado con el senador estadounidense Bernie Sanders por su edad y el raro clic que tienen con las insatisfechas juventudes de sus respectivos países. Parece que el doctor Narro, de 68 años de edad, conjuga características de Sanders con circunstancias de Macron. Al tiempo.

En fin, lo que sí es un reflejo de la realidad francesa es que el voto está atomizado, si no es que pulverizado, y por tanto, cualquier actor político con una buena presencia mediática, estructura partidista, capacidad operativa y financiera, es un serio aspirante a presidente de México. La gran diferencia con su realidad y la nuestra estriba en la figura de la segunda vuelta electoral, la cual permite decantar los votos dispersos en una sola opción, que adquiere así la legitimidad necesaria para lograr gobernar, mientras que en México, al no contar con dicha figura o alguna análoga, seguiremos dando a luz a presidentes con poca legitimidad de origen y con una amplia dificultad para ganarla por la vía del ejercicio.

Otro si: Fascinante. Macron, ni izquierda ni derecha, sino izquierda y derecha. ¿Ideología ecléctica o pragmatismo puro?

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Es cuestión estética no cromosómica

Corrupción derivada

El juicio de la historia

Vuelvo a preguntar

Bebeto y Romario

De desconcentraciones y cosas parecidas

De reo a gobernante

Quinto partido a la vista

Hablemos del mundial

Pacto por la mujer

Día Mundial de la Libertad de Prensa

Limpiaparabrisas

La Fontaine

Arte y libertad

Los tres alegres compadres

Azorín y la eubolia

El culto a la ley

México en la piel (cuento corto)

México en la piel

México en la piel

Lupe Valdez

Javier Marín, distinguido uruapense.

Soñemos

El desgaste del poder

Hasta luego

Movernos en un esquema

Dos doctores y un licenciado

Candidatos priistas de pura cepa

La UMSNH, centenaria y enferma

Frente religioso

Ciudad Gobierno

Equidad de género e impartición de justicia

El culpable: Díaz Ordaz

Llamémosles sin partido

Henning Mankell

¿Y la ley general de justicia cívica apá?

“Si”, de Rudyard Kipling

El top ten del Frente “Ciudadano” por México

#NoalFiscalPresidenciable

¿Presidencialismo o parlamentarismo?

Meade y Manlio

Maldita percepción

El póker de ases de Peña

La edad del presidente

El “socavón” michoacano

Yo quería escribir del clima…

AMLO y el cantinero

¿Por qué no hemos ganado una Copa del Mundo?

Una generación de “ruptura” que no llega

¿Eres progresista y liberal?

Silvano emulando a Peña

Voto obligatorio

Murat presidente

Tres apuntes de la elección del Estado de México

Michoacán y el Índice de Competitividad Estatal 2016

Migrantes diputados

Un Macron mexicano

Los delfines, entre humanidad y raja política

El discurso de la honestidad

Veytia y la corresponsabilidad de las ratificaciones

Se buscan mejores políticos

Engañando con la verdad

De Juárez a Colosio

Lenin Moreno, un ser excepcional

Prisión y temple

Reducción de salario por enfermedad: posverdad

Dos ilustres e ilustrados michoacanos

Turismo político

Divide y vencerás

En el centenario de nuestra Carta Magna

Movilidad

Inminente reducción del Congreso de la Unión

Los políticos, la fábula

Por una reducción del IEPS a gasolinas

Postverdad

Política ficción

Rebelión

Día Internacional contra la Corrupción

Fidel

Deudas públicas estatales

El sueño americano

Trump presidente

Descarríos de la izquierda y la derecha en México

Los polémicos Nobel

Nuevo sistema de justicia laboral

Marcelo Ebrard, un hombre con estrella

Marcelo Ebrard, un hombre con estrella

Los ex priistas

Informes, ¿boato o rendición de cuentas?

¿Discriminar es pecado?

Los pluris

El deporte olímpico mexicano