Alejandro Vázquez Cárdenas
1° de mayo, algunos datos
Miércoles 3 de Mayo de 2017
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Como casi todo mundo sabe, el 1º de mayo se celebra un aniversario de la lucha por la reivindicación obrera. Jornada instituida por la Segunda Internacional, en el ya lejano 1889, en memoria de los trabajadores que fueron ejecutados por manifestarse en Chicago pidiendo una jornada laboral de ocho horas.

En México se ubica al 1° de mayo más que nada como un día feriado oficial, en el cual algunos trabajadores salen a desfilar, muchos de ellos con el compromiso de su sindicato de reponerles el día posteriormente (con tal de que desfilen).

Repasando la historia, recordaremos que las condiciones laborales existentes en el siglo XIX y antes eran poco menos que criminales: jornadas extenuantes, mal pagadas, y las condiciones laborales variaban de malas a pésimas; la explotación infantil, que aún en estas fechas se da, antes era la norma.

En este contexto, los primeros sindicatos, efectivamente, lucharon muy duro y a costa de muchos muertos, pero lograron importantes mejoras laborales.

Albañiles
Albañiles
(Foto: Cuartoscuro)

Pero, ¿cómo han evolucionado las cosas en México? No todo es bueno y sí, muchas cosas son francamente malas. Algunas de las llamadas “conquistas sindicales” son verdaderos asaltos a la razón y otras causan indignación. Muchos obreros, pero básicamente sus líderes, se han convertido en una casta que ha obtenido absurdos privilegios. Los sindicatos se han transformado en auténticas mafias que no tienen otros fines que solapar la improductividad, la corrupción y la ineficiencia. ¿Ejemplos?, es suficiente observar el funcionamiento de cualquier oficina gubernamental, federal, estatal o municipal (da igual), con sus ineficientes burócratas, sus inoperantes recepcionistas que no pueden ocultar su antipatía por el género humano, y ver la escasa o nula disposición y empatía de una parte de los trabajadores sindicalizados encargados de prestar un servicio (no todos, aclaro).

Lamentablemente en muchos casos los sindicatos sólo son cotos de poder en los que se practica la asignación discrecional de plazas, la venta de las mismas; protegen a los conflictivos, los faltistas y los incompetentes, y por si faltara algo, podemos agregar las repulsivas e indignantes prácticas de acoso sexual, humillante situación característica en la dinámica de las bolsas de trabajo. Un claro ejemplo de estos cambios lo tenemos en el sindicado del IMSS, el SNTSS, antiguamente férreo defensor, hasta la exageración, de los intereses, buenos o malos, de los trabajadores, pero que actualmente funciona como uno más de los sindicatos charros, totalmente subordinado al patrón, invariablemente de la mano con la empresa para exprimir al máximo a los trabajadores, que viven un ambiente laboral hostil, absolutamente rebasados por la criminal sobrecarga laboral, situación que hace sospechar que su Comité Ejecutivo Nacional sólo sirve como comparsa de la empresa. Las vacantes no se cubren, los ausentismos programados y no programados aún menos, la desmotivación en muchos médicos es ya evidente. ¿Que la atención se deteriora a niveles inaceptables? Ni modo, mal asunto para los pacientes. ¿Que la cita es en dos meses? Pues que esperen sentados. ¿Acaso les importa el calvario de sus pacientes? No, salvo que les entre una demanda, la cual tendrá que sortear todos los obstáculos que Kafka pudiera haber imaginado.

A cualquier ciudadano le indigna contrastar la pobreza del simple trabajador con el lujo y el derroche que ostentan sus millonarios líderes, un Romero Deschamps en el sindicato de Pemex, el latrocinio de un Gómez Urrutia en el Sindicato Minero, el vergonzante oportunismo político de un Francisco Hernández Juárez, eterno líder del Sindicato de Telefonistas, ese que durante 40 años ha sido el reelecto, una y otra vez como secretario general, antes con el apoyo del PRI y hoy del PRD, partido por el cual tiene actualmente una diputación federal plurinominal.

Y ni hablar del sindicato magisterial, el SNTE, y mucho menos de su impresentable e indefendible aborto, la CNTE, paradigma de todas las vergüenzas, raterías y causante de un enorme daño a la nación al haber arruinado, al parecer definitivamente, generaciones enteras de mexicanos, condenándolos a una vida miserable por su pésima preparación. Ese amerita no un artículo, sino un libro completo. Y como ya me acabé el espacio, aquí le paro.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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