Arturo Alejandro Bribiesca Gil
Se buscan mejores políticos
Jueves 6 de Abril de 2017
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El país atraviesa por una seria crisis de legitimidad de su élite gobernante. Los actos de corrupción e impunidad en que se han visto involucrados “algunos muchos” de los representantes de esta élite hacen más que merecida esa pérdida de confianza por parte de la ciudadanía. Los excesos y abusos han salpicado a todos los partidos políticos por igual, aun cuando en todos ellos también militan hombres y mujeres honestos, que en lo individual dignifican el servicio público, pero que al parecer han sido minoría en un mundo público en el que las estructuras no humanas tampoco han abonado en la lucha anticorrupción.

La mejor manera de evitar que el corrupto robe es asumir su función legal y hacerla bien
La mejor manera de evitar que el corrupto robe es asumir su función legal y hacerla bien
(Foto: TAVO)

Por otra parte, tenemos una sociedad cansada, que con su justo mal humor social y su crítica constante y simple, en nada contribuye a resolver los grandes problemas que enfrentamos. Le ha faltado a nuestra sociedad una actitud proactiva, que destierre la irritación y la pasividad. En otras palabras, lo que quiero puntualizar es que la mejor manera de evitar que el corrupto robe es asumir su función legal y hacerla bien, obviamente. Sin embargo, es mucho más cómodo ver los toros desde la barrera, con la satisfacción que te da tener razón y ser impoluto sin que esto traiga algún beneficio a la colectividad.

Por lo anterior es que creo que México requiere mejores políticos. Urgentemente se necesitan amantes del servicio público y no del dinero, del poder o del boato. Se necesitan servidores públicos honestos, con amplio sentido de responsabilidad social. Se necesitan políticos comprometidos con su pueblo y temerosos de la ley. Se necesitan políticos que se resignen a vivir en la honrosa medianía que proporciona una retribución legal y moral, como lo pregonaba don Benito Juárez. Se necesitan políticos capaces, preparados y eficaces, por encima de seductores y de sonrisas constantes. Se necesitan políticos humildes y más prestos a escuchar que a hablar.

Ahora bien, todo hombre o mujer, antes de ser político, es ciudadano; por tanto, para poder tener esos mejores políticos que se requieren, necesitamos primero contar con mejores ciudadanos. Se necesitan ciudadanos dispuestos a hacer valer su voto en cada elección, se necesitan ciudadanos dispuestos a no sufragar por conveniencias personales, sino colectivas. Se necesitan ciudadanos prestos a cumplir todas las leyes sin la eterna búsqueda de la excepción favorable, se necesitan ciudadanos dispuestos a señalar al corrupto cercano y no sólo al lejano, se necesitan ciudadanos que centren su actuar en el hacer y no en el decir. Cuando tengamos estos ciudadanos México será otro, el que merecen las generaciones por venir.

Como conclusión, los invito a que busquemos hasta debajo de las piedras por estos mejores mexicanos que tanta falta le hacen a nuestra lacerada nación. (Creo saber dónde están, están dentro de muchos de nosotros, simplemente no les hemos dado la oportunidad de hacer su parte por desidia, por egoísmo o por temor, cada quien tiene su respuesta).

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