Julio Santoyo Guerrero
La carcajada del aguacate ilegal
Lunes 3 de Abril de 2017
A- A A+

La lucha por la recuperación y preservación de los bosques michoacanos tiene hasta ahora resultados poco halagüeños. El nuevo y formidable instrumento que las leyes michoacanas le han otorgado al Ejecutivo estatal para intervenir con operativos en las huertas ilegales apenas comienza a dar resultados. Es un instrumento que dentro de una estrategia de contención de la deforestación y recuperación de los bosques ha causado el enojo de los amos del oro verde, que están convencidos de que el progreso es sinónimo de cambiar el uso del suelo para multiplicar la rentabilidad de las inversiones.

Aguacateros quemaron el Cerro de la Cruz en 2016 para obligar al cambio de uso de suelo.
Aguacateros quemaron el Cerro de la Cruz en 2016 para obligar al cambio de uso de suelo.
(Foto: Archivo)

La tragedia ecológica que esta pragmática filosofía económica le está propinando a la riqueza biológica de la entidad reporta datos que en verdad ponen los pelos de punta. De acuerdo con las autoridades en la materia en la entidad, cada año perdemos alrededor de ocho mil hectáreas de bosque, es decir, 21 por día. Se estima que de las aproximadamente 150 mil hectáreas que hoy producen aguacate, la mitad de ellas está en la ilegalidad, o sea, ¡75 mil! En los últimos 25 años hemos perdido, por diferentes causas, incendios, cambio de uso de suelo, un total de 1.3 millones de hectáreas de nuestros boques. En la parte sur de Morelia, que es una importante zona de recarga de mantos acuíferos y de captación de aguas que alimentan el sistema hídrico Nieves, Loma Caliente, Umécuaro, Tirio, Santiago Undameo, Cointzio, Río Chiquito y Cuitzeo, están instaladas dos mil 500 hectáreas de aguacate, pero el ¡90 por ciento son ilegales!, o sea, alrededor de dos mil 200 hectáreas.

La Mesa de Seguridad Ambiental que ha echado a andar el gobierno de Michoacán ha realizado acciones duras con apego a derecho y ha intervenido en múltiples huertas ilegales, cortando la planta de aguacate o de otros frutos ahí sembrados, ordenando a los propietarios para que cierren las monstruosas hoyas con las que se apropian de agua y que impiden la recarga de mantos freáticos, los escurrimientos a los ríos y arroyos naturales y que matan la vida de flora y fauna de los ecosistemas circundantes y dejan sin agua a las poblaciones asentadas en el entorno o tierras abajo, ordenando la reforestación para reintegrar las tierras a la vida forestal original; sin embargo, la estrategia tiene un punto ciego que ya inmediatamente están aprovechando los aguacateros. Es tan enorme la magnitud del problema y de las huertas ilegales, que los operativos contra decenas de estas huertas no cuentan con el seguimiento coercitivo y puntual para que cada hectárea ilegal se vaya constituyendo en un efectivo de hectárea recuperada para la vida forestal y la recuperación de los ecosistemas.

La información aportada por pobladores de lugares en el estado donde han ocurrido estos operativos coinciden en lo mismo: a los quince o 21 días posteriores de la intervención de la autoridad los huerteros reanudan los trabajos de deforestación, reparan los hules de las hoyas y continúan preparando la tierra con abonos para nuevamente plantar aguacate u otros frutos. Esto lo pueden constatar las autoridades participantes en la Mesa de Seguridad Ambiental con lista en mano verificando cada uno de los predios intervenidos en meses pasados.

En pocas palabras: los aguacateros pasan de la protesta airada contra los operativos a la burla estridente y pública al continuar con su abominable tarea de matar los bosques michoacanos, desoyendo y mofándose de la propuesta bien intencionada que el gobierno estatal les hiciera de que a cambio de reforestar la tercera parte de las huertas ilegales promovería la legalización del resto. Lo cierto es que para este sector de aguacateros es inadmisible negociar el retorno de los bosques, su pretensión es precisa: ahí donde se pueda plantar aguacate habrá huerta de aguacate a pesar de las leyes, el gobierno y la sociedad.

A la estrategia de la Mesa de Seguridad Ambiental, para que sus propósitos ecológicos sean alcanzables, le hacen falta más acciones. Por ejemplo, si el 50 por ciento de las huertas aguacateras es ilegal, quiere decir que lo que ahí se produce es ilegal, luego entonces, ese producto debería ser perseguido por ilegal y quien lo comercializa tiene complicidad en la ilegalidad y en la responsabilidad por la muerte de los bosques michoacanos, no debe lavarse la procedencia ilícita del aguacate. Debe haber mecanismos legales para perseguir la comercialización de aguacate ecocida, o sea, debe establecerse una norma de coherencia ambiental: lo proveniente de huertas ecocidas no debe tener la aprobación oficial para salir al mercado. Las instituciones participantes en la Mesa de Seguridad Ambiental deben tener mecanismos de seguimiento para asegurarse de que donde hubo operativos se observen las sanciones a que se hicieron acreedores los dueños de los predios y evitar la burla que están haciendo al continuar como si nada hubiera ocurrido. Ante la nula respuesta y mofa de los aguacateros, el gobierno de Michoacán debe retirar la oferta de legalizar cualquier porcentaje de huertas fuera de la ley y en su lugar establecer un padrón de huertas indebidas y un programa de recuperación irreversible a su anterior condición de bosques. Es imprescindible que la sociedad conozca por medios públicos las huertas intervenidas por los operativos de la Mesa de Seguridad Ambiental, las sanciones a las que por ley se hicieron merecedores y que tales acuerdos sean entregados a los presidentes municipales, jefaturas de Tenencia, encargaturas del Orden, consejos comunales y comisariados ejidales, para que contribuyan a su observancia.

La opción de vida que tenemos los michoacanos no es sólo denunciar la tala de los bosques y frenar la fiebre ilegal del aguacate, el propósito central es la recuperación de nuestros bosques. Nuestro objetivo deben ser las 75 mil hectáreas ilegales que fueron enajenadas del patrimonio biológico y que deben ser restauradas a la vida forestal. Si el gobierno no endurece la estrategia contra el ecocidio lo demás seguirá propiciando la burla y la carcajada del aguacate ilegal, y en 20 años nuestros bosques de pino y encino habrán desaparecido... y nosotros también.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

De la abdicación a la imprudencia

No avivemos la hoguera

¡No puede ser de otra manera!

Simplismo y eficacia

El gobierno de Fuente Ovejuna.

El sindicato de Elba Esther.

Protagonistas de piedra

Carta al gobernador Silvano Aureoles

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?

Lobos del planeta

La ordinaria inseguridad

Gobierno de consenso para lo que falta

El arrogante Trump y el pequeño Peña

Dos largos años aún

Decreto para la popularidad

¿Diálogo o garrote?

¡Siguen ahí!

El discreto gasolinazo del débil presidente

¿Es que nuestros bosques morirán?

¿Como caballeros o como lo que somos?

Pintaron su raya

No es el conflicto en turno, es la ruta del país

No es la flama, es que todo está seco

La sacrosanta corrupción

Actualidad de la oposición

Atraco a los bosques

La trampa

Bagatelas en lugar del oro

Que arda la corrupción, no los bosques

Ceguera antilaboral

No había entrado a un lugar parecido

La sorpresa

El que da y quita

El arte de inducir olvido y confusión

Crónica de 3 desacatos o el reto a las instituciones ambientales

Sierra de Madero: deforestó, robó, se burló de juez federal y está libre

¿Otra vez perdiendo, otra vez el infierno?

No es la envidia, es la fragilidad

¿Qué esperaban?

Julio Santoyo Guerrero

Mireles, la venganza de un sistema omiso

¿Quién quemó Roma?, ¿acaso Kate del Castillo?

Por una jodida placa

Reconsideración

Pagar y castigar

El tino de Arnaldo

Silvano y Nuño

El traje del gobernador

Voluntarismo y gobernabilidad

Los vulnerables municipios

El bono de confianza

Silvano y el recurso de la política

Días de mea máxima culpa

El paso decisivo

Libres y cortesanos

Informe oficial de la realidad

Silvano y el minotauro de papel

No debe pasar

Sembradores de lumbre

Los hombres del presidente

Ojalá sólo fuera el organigrama del gobierno

\"Inteligencia, honestidad y huevos, si no va a valer madres\"

De resultados y de oficio político debe ser

El respiro del 7 de junio

La era del nuevo comienzo

¡Votamos por la democracia!