Rafael Calderón
Elegía del Destino
Juan Bañuelos, in memoriam
Lunes 3 de Abril de 2017
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Ahora que ha muerto el poeta Juan Bañuelos (1932-2017) quiero recordar que su presencia en Morelia fue memorable, sobre todo si leía poemas en el Teatro Ocampo participando en el Encuentro de Poetas del Mundo Latino. Notable fue el año que le rindieron homenaje para hacer sentir sus versos con ese estilo que lo caracterizaba y recordar que era dueño de una voz modulada, y percibir que las palabras de su versos son un estilo, surtían efecto inmediato, como si los versos estuvieran naciendo del fondo de un manantial de aguas cristalinas.

 Poeta Juan Bañuelos
Poeta Juan Bañuelos
(Foto: Especial)

Hay que recordar que siempre leía sus versos con esa fuerza que despertaba interés a propios y extraños. Es dueño de la voz que modulaba su propio ritmo, hacía notar el resultado de imágenes de innegable belleza, para recordar que su paso por la poesía mexicana es como dijo Juan Gelman: “Una de las voces más poderosas de la lengua española”. Estas palabras se las prodigo en un momento clave: fueron la bienvenida a la primera edición de su poesía reunida, que sucedió bajo el título emblemático y que es la clave de su poética: El traje que vestí mañana (año 2000), para terminar por ser visto con un eco lejano de las lectura que realiza en su dimensión pero retomando esa suerte que ilumina por la cita de unos versos de César Vallejo.

El legado del relámpago es suyo, como tempranamente señala Octavio Paz, y se puede reconocer este elemento en toda su poesía o casi toda. Por ello podemos decir que Puerta del mundo (vio la luz en la antología colectiva La espiga amotinada) y su memorable título Escribo en las paredes (que salió en el colectivo Ocupación de la palabra), tienen presente la revelación del poeta: la voz que figura para siempre en esa suerte de lectura anónima como orden colectiva que finalmente sucedió con sus versos el año de 1968. El año que determina la fuerza de su poesía y sale al encuentro con sus lectores. Son los poemas que permiten registrar esa huella inmediata, reconocer que ahí está presente la primera clave de su extensa, intensa y determinada vocación. Ya después seguirán otras publicaciones y terminará registrando esa verdad como Espejo humeante (que lo lleva a ser merecedor del primer Premio de Poesía Aguascalientes en aquel año de 1968). Por esto hay que decir que este es un título que en sí es una portentosa poética que destacan por ser obras clásicas de la poesía mexicana.

Aún recuerdo el inicio de su primera estrofa, percibo su voz como si fuera un himno o un canto. Por ello vuelvo a decir que el acierto de su musicalidad genera movimiento y determina su variadísima exploración con el lenguaje: “Puntual,/ asistente de liquen y de ortigas/ llegas, oh soledad, puntual como la noche,/ como la lluvia de este otoño, llegas como/ la estricta jaula que nos forma el aire./ ¿A qué hora del día nos duele más la vida?/ Decimos soledad por no decir ‘qué frío’,/ decimos ‘voy contigo’ para quedarnos solos”. Esto es lo que dice Bañuelos y confirmo que es un legado su condición intemporal. Es lo que le permite situarse aquí y allá pero sin patria ni país, es la poesía su biografía en el territorio que nombra la poesía y la lengua española.

En este sentido será sobresaliente seguir recordándolo con el curso del tiempo por dos o tres aspectos de su vida: en primer lugar su condición de poeta, situar nuevamente el tiempo en el que empieza a escribir y que inicia a la par de su paisano Jaime Sabines y de Rosario Castellanos que, además, para la edición de su poesía recupera un epílogo que exige una lectura atenta para volver a decir que permite ubicar al poeta con sus primeros versos; la segunda identidad es la reiteración literaria, para nombrar que La espiga amotinada es una generación que fija el año de 1960 como el arranque y anotar que es un grupo de escritores donde tienen vida casi todos los géneros literarios: la narrativa, la poesía, el ensayo y las coordenadas llevan al encuentro de un académico y decir que el poeta es Bañuelos. Para ello lo mejor será cerrar con las palabras que le prodiga su paisana Rosario Castellanos cuando afirma que es “resonancia de antiguos mares, de antiguos cantos sobre el mar”. Para el resto de su poesía, como son los títulos de Destino arbitrario, Moralidades y epitalamios, No consta en actas, Coyote azul con guitarra, Vecinosinconjuntos y Nómadas de la aurora boreal se ocupa un espacio mayor o decir que su poesía refuerza la dignidad de la poesía contemporánea.

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