Alma Gloria Chávez
Francisco J. Múgica: un documental
Sábado 4 de Marzo de 2017
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En el marco del Centenario de la Constitución de 1917 en febrero pasado, el tema fue abordado en el diplomado que sobre cooperativismo y formación sindical ha sido organizado por el Sindicato Único de Empleados de la Universidad Michoacana (SUEUM). En dos de sus sesiones semanales de los días viernes y primeramente mediante un foro realizado en colaboración con otros sindicatos, en el auditorio del Centro Cultural Universitario (el día 3 de febrero) se enfatizó la intervención del grupo de constitucionalistas michoacanos y el contenido e importancia de los artículos 3º y 123, que fundamentan la enseñanza laica y la vida laboral-sindical. Posteriormente, el viernes 10, tuvimos oportunidad de presenciar (en el auditorio del SUEUM) el documental dedicado al general Francisco José Múgica, realizado por Javier Morett y la investigadora Citlali Rieder.

De este documental es que hoy hablaré porque me ha develado, de una manera clara, contundente y didáctica, la personalidad avasalladora de quien ha sido reconocido como el ideólogo del movimiento revolucionario mexicano: Francisco José Múgica Velázquez, nacido en Tingüindín, Michoacán, en 1884.

Personalmente puedo afirmar que este personaje no resultó ajeno a los conocimientos que sobre la historia regional tuve en mi infancia, porque en diversas ocasiones, en medio de charlas familiares, su nombre era mencionado por mi padre a propósito de algún tema relacionado con la educación laica posterior a la Revolución o con el reparto agrario en el estado. Además, claro está, al hablar del otro general que hizo de Pátzcuaro lugar de descanso y residencia: don Lázaro Cárdenas del Río.

La rectitud del general Francisco José nunca decayó, aun cuando fue despojado de los puestos públicos que por propio mérito había logrado.
La rectitud del general Francisco José nunca decayó, aun cuando fue despojado de los puestos públicos que por propio mérito había logrado.
(Foto: Especial)


Al correr los años y contando ya con la privilegiada amistad que me brindó la señora Carolina Escudero Luján, su viuda, durante los años transcurridos de los 80 hasta principios de los 90, la Finca Tzípekua fue testigo de los recuerdos anecdóticos y los siempre reverentes que esa admirable mujer compartía con auténtica pasión, al referirse “al general Francisco”, entre quienes participábamos en un medio periodístico local (fundado por su iniciativa), porque los llevaba enlazados en su vida pública y privada; en sus actividades políticas, sociales y en sus quehaceres cotidianos.

El documental de Morett invita a conocer más del general Múgica. Hijo de un matrimonio modesto pero letrado, padre y madre del futuro soldado e ideólogo de la Revolución, llevó por ambas líneas ancestrales sangre de maestros liberales, cuando ser liberal, a fines del siglo XIX y en un estado como Michoacán, era demasiado atrevido y condenable. Los primeros años de Francisco José fueron como los de cualquier niño de esa época, hijo de familia pobre. Su primer instructor fue su propio padre, que lo condujo hacia el interés social, y seguramente en el seno familiar aprendió también a ser un hombre de una sola pieza, sin dobleces y con capacidad de ser al mismo tiempo espectador y actuante en los aconteceres nacionales.

Ya adolescente, viviendo con su familia en la ciudad de Zamora, el joven ingresó al seminario, considerando su padre que ahí obtendría mejor experiencia intelectual, además, sin duda, de fortalecer la filosofía que Francisco José mostró desde pequeño, resumida en lo que alguno de sus biógrafos expresó: “…he aquí un hombre de rara estructura espiritual en la sociología mexicana; raro en el tiempo y ambiente en que vivió, porque de continuo tuvo el valor y desinterés de anteponer los principios y valores cívicos a su propia conveniencia”.

La consecuente trayectoria de Múgica le llevó a ser lector asiduo de autores librepensadores, así como de los Flores Magón, que fueron importante influencia. Además gustaba de escribir poemas y prosa en revistas de la época, como Flor y Loto, y por su cuenta editó, en 1910, La Voz, un medio desde donde retaba al caciquismo local y a la sociedad misma, que parecía adormecida ante el clericalismo y la dictadura. El joven Francisco y su familia eran declarados anti reeleccionistas y opositores al régimen de Porfirio Díaz, situación que los obligó a emigrar a la capital del país.

Las actividades militares y políticas de Francisco José Múgica, de 1913 a 1928, estuvieron conectadas con tres hombres de suma importancia en los anales de la Revolución: Venustiano Carranza, Lucio Blanco y Álvaro Obregón. Y precisamente con don Venustiano Carranza fue que Múgica tuvo grandes divergencias al oponerse a los planes que el presidente tenía para la afectación de tierras en Tabasco, cuando Múgica era gobernador de ese estado. La rectitud del general Francisco José nunca decayó, aun cuando fue despojado de los puestos públicos que por propio mérito había logrado.

Mediante imágenes fotográficas obtenidas a lo largo de un lustro, Morett y Rieder han logrado hilvanar los acontecimientos más sobresalientes en la vida del incorruptible Múgica: administrador de la Aduana Marítima de Veracruz, gobernador de Tabasco, diputado constituyente, gobernador de Michoacán, director general del Penal de las Islas Marías, presidente del Supremo Tribunal Militar, secretario de Economía, secretario de Comunicaciones y Obras Públicas, gobernador y comandante militar en el territorio sur de Baja California y varias veces comandante de zonas militares. Sin embargo, el general vivió y murió modestamente.

La señora Carolina Escudero narraba así los últimos momentos del general Francisco J. Múgica, en la Ciudad de México, el 12 de abril de 1954: “…se fue consumiendo lentamente y muchas personas intentaron que se reconciliara con Dios. Con Graciano Sánchez llegué a ver al general muy conmovido, cuando todavía consciente opinó que los ideales revolucionarios de ambos habían sido traicionados. Y Graciano salió llorando. La noche de su deceso llegó el general Cárdenas y junto a Hugo (Múgica), Abel Camacho y desde luego el doctor García Luna, estuvimos en el momento que expiró…”.

El documental sobre la vida del extraordinario revolucionario y constitucionalista Francisco José Múgica resulta de sumo interés para quienes creemos y apostamos a la integridad del ser humano en la construcción de los anhelos libertarios.

Sobre el autor
Alma Gloria Chávez Castillo. Oriunda de Pátzcuaro, realizó estudios formales en el lugar. Por interés personal complementó su formación con actividades artísticas como la pintura, la danza, el teatro y la pantomima. Su vocación de servicio le ha llevado a promover o insertarse en espacios culturales orientados a niños/as y jóvenes. Ha sido colaboradora fraterna con organizaciones indígenas de la región a través de espacios radiofónicos y prensa escrita. Promotora de lectura y cuenta-cuentos, fundadora y activista de grupos de mujeres, vive anhelando una sociedad libre de violencia.
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