Samuel Ponce Morales
La Conspiración
La reestructura va
Viernes 3 de Marzo de 2017
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A casi tres meses de que el gobierno del estado mandara al Poder Legislativo la propuesta para reestructurar parte de sus pasivos financieros, los diputados finalmente aprobaron este jueves el refinanciamiento, considerado el más alto de su tipo en la historia de la entidad.

Con 33 votos a favor, cuatro abstenciones y uno en contra, los legisladores entregaron la llave a la administración del gobernador Silvano Aureoles para que reestructure once mil 595 millones de pesos, que representan poco más del 60 por ciento de la deuda bancaria total contraída en los últimos lustros.

La reestructura implica negociar con bancos mejores tasas de interés y pagos de un total de cinco créditos, de once que tiene actualmente el Ejecutivo estatal.

Cuatro de esos créditos fueron adquiridos en 2013 por la entonces administración del priista Fausto Vallejo Figueroa, y el otro se contrajo mediante un sistema bursátil en 2007, bajo el gobierno del perredista Lázaro Cárdenas Batel.

De acuerdo con el gobierno estatal, dichos financiamientos fueron adquiridos con altísimas tasas de interés que fueron presionando la economía estatal, al grado de que en 2016 la entidad terminó pagando mil 800 millones de pesos por concepto de servicio de la deuda.

Originalmente se habían presupuestado mil 500 millones de pesos para pagar la deuda bancaria ese año pero la inestabilidad en los mercados internacionales provocó cinco incrementos en la tasa de interés del Banco de México que modificaron los montos a la alza, impactando, en el caso de Michoacán, en 300 millones de pesos adicionales a los que ya se habían destinado.

Esa inestabilidad en los mercados, aunada a la turbulencia causada por el arribo de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos, llevó al gobierno michoacano a pedir que se acelerara el análisis y discusión de la propuesta de reestructura en el Congreso local.

El camino no fue terso. En la víspera, la dirigencia del PAN y su bancada anunciaron que votarían en contra del proyecto por considerar que su aprobación incrementaría a largo plazo el costo de la deuda para los michoacanos.

Panistas y priistas cuestionaron también que en la propuesta del Ejecutivo se incluyera un apartado para contratar una empresa externa (Estrategia en Finanzas e Infraestructura SA de CV) para bridar asesoría en todas las etapas de la reestructura a cambio de una jugosa comisión del 0.95 por ciento del monto total a refinanciarse.

Ante esos señalamientos, el gobierno estatal justificó la contratación del despacho contable argumentando que dicha asesoría no solamente está apegada a derecho, sino que es común en transacciones de este calado y necesaria, además, para permitir llevar con plena eficacia y transparencia cada paso de la reestructura.

Así pues, los legisladores finalmente aceptaron autorizar el mayor refinanciamiento del que se tenga registro en Michoacán y con ello transitar hacia un estado de liquidez y estabilidad en la operatividad del gobierno estatal, sus acciones, programas y obras.

La bancada del PRI, encabezada por Adriana Hernández Íñiguez, condicionó su voto a cambio de que se eliminara el periodo de gracia y la garantía de pago del documento original, así como que se redujera el periodo de reestructura de 25 a 20 años.

También condicionaron su aprobación a cambio de que se incluyera la implementación de una auditoria forense a las finanzas estatales, la cual abarcará desde el periodo de Lázaro Cárdenas Batel, cuyo gobierno inició en el año 2002, año en el que los pasivos bancarios del Ejecutivo estatal estaban en 150.2 millones de pesos, contra los más de 17 mil millones de hoy en día.

Unos cuantos días fueron suficientes para que el PAN reculara. Del amago pasó a la condescendencia, por decir lo menos, y terminó aprobando la reestructura que, aseguraba, era inviable por onerosa. Solamente uno de sus diputados mantuvo congruencia.
Unos cuantos días fueron suficientes para que el PAN reculara. Del amago pasó a la condescendencia, por decir lo menos, y terminó aprobando la reestructura que, aseguraba, era inviable por onerosa. Solamente uno de sus diputados mantuvo congruencia.
(Foto: ACG)


Será interesante ver qué viene ahora, pues ojalá lo aprobado ayer en el Palacio Legislativo no solamente resulte en un respiro para las finanzas públicas. Ojalá que también se revisen a fondo y en serio las operaciones del pasado que llevaron a Michoacán a convertirse en uno de los estados con el mayor crecimiento de deuda en el país.

Y ahí van no solamente implicados gobiernos priistas y perredistas, también los partidos que, a través de sus diputados, avalaron en su momento esas operaciones.

Nada es lo que parece



Unos cuantos días fueron suficientes para que el PAN reculara. Del amago pasó a la condescendencia, por decir lo menos, y terminó aprobando la reestructura que, aseguraba, era inviable por onerosa. Solamente uno de sus diputados mantuvo congruencia. Miguel Ángel Villegas dio el único voto en contra de toda la Legislatura. La abstención de Eduardo García Chavira ni mención merece. En el afán de mantenerse al margen y lavarse las manos rayó en el absurdo con su argumento.

Conjuro



De sangre perredista, Silvano Aureoles sería el primer candidato presidencial del sol azteca no formado en el PRI.

Sobre el autor
Samuel Ponce Morales Michoacano por residencia, periodista empírico, posee dos premios estatales en crónica y en entrevista; ha sostenido charlas con la escritora Elena Poniatowska, el pintor Alfredo Zalce, el futbolista Diego Maradona, el fotógrafo cubano Alberto Korda, y el comandante sandinista Tomás Borge; ha transitado como reportero en Excelsior y El Universal, así como corresponsal de La Jornada; ha sido jefe de Información, de corresponsales y de multimedia, así como columnista de Cambio de Michoacán...
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