Gilberto Vivanco González
Vivilladas
Niños con cáncer
Viernes 17 de Febrero de 2017
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Muchas veces se dice que la vida es ingrata, sobre todo cuando existen condiciones especiales que orillan a la desesperación, a la pena y al temor; situación que se torna más perturbadora cuando se recibe la terrible noticia de que algún pequeño padece la enfermedad llamada del siglo: cáncer, peor aún cuando el dañado es nuestro hijo. Nadie quisiera vivir una situación semejante, pero la realidad es que es un flagelo que existe en todos los rincones de la tierra y debe saberse cómo enfrentarlo. Hace unos días fue el día mundial de los niños con cáncer, un día que no quisiéramos que existiera por el impacto que ello encierra, por todo lo que tienen que enfrentar los infantes, la sociedad ha tenido a bien llamarlos “pequeños grandes guerreros”.

Las estadísticas demuestran que cada año, más de 160 mil niños son diagnosticados con cáncer en el mundo. El 80 por ciento de los pacientes infantiles viven en países en desarrollo. Según la Unión Internacional contra el Cáncer (UICC), en los países desarrollados, tres de cada cuatro niños con cáncer sobreviven al menos cinco años después de ser diagnosticados, gracias a los progresos en el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad. En los países en desarrollo, más de la mitad de los niños diagnosticados con cáncer tiene probabilidades de morir (mala noticia para los mexicanos). La agencia afirma que los cánceres más frecuentes en la infancia son la leucemia (cáncer de los glóbulos blancos), seguida del linfoma (cáncer de los ganglios linfáticos), los tumores cerebrales (cáncer que puede situarse en muchas partes del cerebro) y el osteosarcoma (cáncer de huesos).

La Asociación Española contra el Cáncer redactó elementos valiosos para tratar de comprender esta terrible enfermedad, mismos que sirven como guía y orientación para el presente artículo
La Asociación Española contra el Cáncer redactó elementos valiosos para tratar de comprender esta terrible enfermedad, mismos que sirven como guía y orientación para el presente artículo
(Foto: Cuartoscuro)


Con su experiencia e investigaciones, la Asociación Española contra el Cáncer redactó elementos valiosos para tratar de comprender esta terrible enfermedad, mismos que sirven como guía y orientación para el presente artículo. Puntualizó cuestiones importantes como las siguientes: a pesar de muchas investigaciones, las causas del cáncer en los niños no se conocen. Hoy por hoy siguen realizándose numerosos estudios y proyectos para tratar de determinar cuáles son los factores y razones que provocan esta enfermedad. Nada de lo que le haya pasado al niño es la razón de su enfermedad y nunca los padres son los culpables de ella. Muy pocos casos de cáncer en los niños se deben a factores genéticos. Por otra parte, el cáncer no es una enfermedad contagiosa. No pasa de una persona a otra como la gripe. Al niño no le han trasmitido su enfermedad otras personas, ni animales, y a su vez, él tampoco puede contagiarlo.

Aceptar la realidad de que un hijo tiene cáncer supondrá una experiencia muy difícil e implicará atravesar periodos de enorme confusión. La complejidad de las pruebas diagnósticas, de los tratamientos, un lenguaje y conocimientos nuevos puede provocarle sentimientos de gran desconcierto, desorientación y ansiedad. Para afrontar este dure entorno ayudará mucho conocer la enfermedad y sus tratamientos. El médico y el equipo sanitario que traten al niño serán, especialmente en estos primeros momentos, las principales fuentes de orientación y apoyo. Debe recurrirse también a familiares más cercanos pues ellos podrán ofrecer valiosa ayuda.

Al recibir la noticia de la enfermedad es normal experimentar sensaciones diferentes: sentimientos de que no puede ser verdad lo que está pasando, rabia, culpabilidad, dolor y miedo. Esto es muy frecuente al principio pues es una forma de afrontar una situación demasiado abrumadora y que se quisiera cambiar. Para el niño también será un periodo difícil, no sólo por la experiencia de recibir unos duros tratamientos, también por el desconocimiento de lo que está ocurriendo a su alrededor, la preocupación observada en su entorno (padres y demás familiares) y, por supuesto, la separación de su vida cotidiana, amigos y compañeros, colegio, entre otras situaciones... Todos estos cambios indudablemente influirán en su estado de ánimo.

Aun conociendo las grandes dificultades a las que tendrá que enfrentarse, se sabe que para el beneficio de todos los miembros de la familia, la vida debe continuar. Para poder conseguirlo es conveniente que se trate al pequeño enfermo con normalidad, que permanezca junto a él, aunque también deberá poner atención a las necesidades y sentimientos de los otros hijos; que se comunique y busque apoyo en la pareja. Igual podrá ayudar implicarse en la vida del hospital y conocer a otros niños y padres en su misma situación. Todos sabemos que superar esta situación no será fácil, que el cáncer es una enfermedad grave, pero también existen datos de que muchos niños y familiares la han superado gracias a los tratamientos. Hoy en día sabemos que los niños que han tenido cáncer logran tener un futuro esperanzador y lleno de vida, pero también sabemos que en muchos países las dependencias gubernamentales tienen equipo, programas de apoyo, medicinas e infraestructura para auxiliar de la mejor manera en un tratamiento digno, además los trabajadores tienen salarios justos; la mala noticia es que en México, a pesar de numerosas asociaciones de ayuda, la cuestión se complica porque durante años hemos tenido gobiernos insensibles, inhumanos y con la mala costumbre de aferrarse a la corrupción, a pesar de que la vida de mucha gente, de muchos niños, puede estar en riesgo.

Lance Armstrong, el mejor ciclista de todos los tiempos y quien padece cáncer, externó: “Si los niños tienen la habilidad de ignorar todas las probabilidades y porcentajes, quizá podemos aprender de ellos. Cuando piensas sobre ello, ¿qué otra opción hay a parte de la esperanza? Tenemos dos opciones, medicamente y emocionalmente: rendirnos o luchar”. Alguien también señaló: “Alimenta a tu fe y los temores se morirán de hambre”.

Sobre el autor
Nació en Zinapécuaro Michoacán (1961) Profesor de Educación primaria (E.N.V.F.); Licenciado en Ciencias Naturales (E.N.S.M.); Maestría en Investigación Educativa y Docencia Superior (IMCED). Excatedrático y exdirector de la Normal Rural de Tiripetío; Ex director y excatedrático de la Escuela Normal Urbana Federal, catedrático del IMCED. Diplomado en Administración de Escuelas Superiores (IPN)
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