Estrellita M. Fuentes Nava
La seguridad humana en el renglón de la democracia
Viernes 17 de Febrero de 2017
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La palabra “seguridad” es ampliamente utilizada, y más en el contexto actual en el que los efectos de la presencia de cárteles y grupos delincuenciales en el país han generado estragos en la paz social y en el orden público. Sin embargo, su significado ha evolucionado desde la Segunda Guerra Mundial, cuando era entendida como el control de la violencia por medio del uso de la fuerza, hasta nuestros días, en que ha adquirido un espectro más amplio, desdoblándose en torno a las agendas ambientales, políticas, económicas, sociales y culturales, lo cual la convierte en un tema más amplio, complejo y multifactorial. Hoy, por ejemplo, se habla de la seguridad hídrica o de la seguridad alimentaria.

Autores como Jorge Nef conceptualizan la seguridad humana como “la creación y el mantenimiento de circunstancias que favorezcan la disminución de riesgos e incertidumbres, promoviendo la realización de la dignidad humana”. Además establece dos categorías: la que refiere a la fuerza y el uso de la violencia legítima, o aquella que se relaciona con la reducción de riesgos y contingencias adversas que afectan a la sociedad civil.

En la época de la Guerra Fría, el modelo teórico para la interpretación del mundo consistía únicamente en Oriente y Occidente, y Norte-Sur, así como los enfoques capitalista y socialista.
En la época de la Guerra Fría, el modelo teórico para la interpretación del mundo consistía únicamente en Oriente y Occidente, y Norte-Sur, así como los enfoques capitalista y socialista.
(Foto: TAVO)


En la época de la Guerra Fría, el modelo teórico para la interpretación del mundo consistía únicamente en Oriente y Occidente, y Norte-Sur, así como los enfoques capitalista y socialista. Desde ese contexto, para los países desarrollados, como en el caso de Estados Unidos, se gestó a partir del Plan Marshall un manejo de seguridad más suave (soft power), al recurrir a políticas de ayuda internacional en el nombre del desarrollo de los pueblos vulnerables y el aseguramiento de una democracia más estable. También se concibió como un mecanismo para controlar los intereses extraterritoriales, adoptando una nueva óptica de formas cooperativas, más que el recurso de las fuerzas militares.

En los años de las dictaduras militares en las Américas (Brasil, 1964, y Chile, 1989), se acuñó el concepto de “seguridad nacional”, convirtiéndose en el visor predominante para los ejércitos y planificadores estratégicos de las Américas, con la idea del binomio amigo-enemigo para la toma de decisiones. En los 90, con la caída del Muro de Berlín, emergen numerosos centros de poder funcionales en un contexto de economía global, mientras que en la región de las Américas, por ejemplo, el surgimiento de tesis antagónicas al modelo “capitalista” (como el dependentista) tratan de interpretar el subdesarrollo de la zona, aunque desafortunadamente el modelo asistencialista aplicado hacia dicha región en realidad reprodujo los mismos males para los que originalmente se concebía la ayuda.

En los tiempos actuales la seguridad ha evolucionado por nuestro contexto global vigente: la idea de la interconexión en torno a los retos que les son comunes a los países como el narcotráfico, las crisis económicas, el deterioro ambiental, nos ha llevado a asumir decisiones de políticas preventivas para minimizar los riesgos y con una aproximación sistémica. Esto también nos ha obligado a replantear el modelo de seguridad como el juego entre el contexto cambiante, la cultura que le da un propósito al sistema, un conjunto de estructuras, procesos y efectos. A ello se agregan niveles de análisis como la perspectiva global, la visión de centro-periferia, el poder y el metapoder, así como la democracia.

Dentro del sistema de la ONU se retoma el concepto de la seguridad humana, ampliándolo en sus dimensiones, y la concibe como las condiciones necesarias para que un individuo pueda vivir y trabajar en paz, teniendo la certeza de que éstas se mantendrán de manera continua, dotándole de estabilidad para avanzar en su desarrollo. La seguridad se analiza ya en su íntimo vínculo con la democracia, los índices de pobreza, así como el respeto a los derechos humanos, asignándoles parámetros, incluso como para desarrollar un índice de seguridad humana objetivo (ISHO).

Con todo lo anteriormente expuesto podemos constatar que la seguridad es un concepto mucho más amplio de lo que comúnmente se piensa como el uso de las fuerzas militares o policiacas para resguardarnos como sociedad de posibles amenazas internas o externas. Se trata principalmente de una aspiración para el individuo y las sociedades, en el sentido de poder contar con una línea base de confianza que nos permita crecer, trabajar, desarrollarnos, vivir en armonía, libres de temores o amenazas, ya sean de índole política, económica, social, ambiental o cultural.

Hoy en día los cuerpos policiacos o militares mantienen un papel vigente para poder regular nuestra seguridad, pero está en nosotros como sociedad tener la capacidad de autorreflexión para reconocer cuáles son nuestros miedos y amenazas, poder dilucidar prioridades y orientar a nuestros gobiernos con sus modelos de políticas de seguridad para que no suceda a la inversa, como imponernos esquemas diseñados por las élites o por los países que privilegian su bienestar por encima del de nosotros.

La seguridad es una construcción que se hace en conjunto con la sociedad, y no debe ser un privilegio de unos cuantos, puesto que está asociada al ejercicio de nuestra democracia, así como de nuestros derechos y libertades en pleno.

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