Jueves 16 de Febrero de 2017
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Políticos y gobernantes de todas las fuerzas políticas del país están visitando Estados Unidos para reunirse con nuestros connacionales allá radicados, en su inmensa mayoría de manera ilegal. Es de aplaudirse el interés, la solidaridad y disposición para con ellos ante la difícil situación que viven por la llegada del xenofóbico de Donald Trump a la Casa Blanca.

Andres MAnuel Lopez Obrador de gira en California
Andres MAnuel Lopez Obrador de gira en California
(Foto: Cuartoscuro)

Ahora bien, además de la buena voluntad, ¿dichas acciones generan algún beneficio concreto ante el problema migratorio? En lo particular creo que es turismo gubernamental o político, que genera principalmente beneficios propagandísticos a los viajantes y no propiamente a los afectados directos. Nos podrán decir que el acercamiento les permite conocer de primera mano la problemática que están viviendo nuestros paisanos por la agresiva política migratoria de los gringos, lo que lejos justificarlos genera aún más preocupación. ¿Acaso no sabían que aun antes de Trump muchos de nuestros paisanos sufrían problemas de carácter migratorio? Alarmante. Muestra de ello son las altas cifras de deportaciones durante la administración del presidente Obama, las que fueron superiores a las realizadas durante la administración republicana de Bush Jr. Señoras y señores, el problema no es nuevo, sólo se ha agravado y los tiempos demandan de nuestros actores políticos, y de la élite política gobernante en general, acciones contundentes y no muestras de buena voluntad, y mucho menos de más análisis de un problema sobrediagnosticado.

Ahora bien, se están perdiendo de vista dos cosas torales para entender el problema y, por ende, para abordar las vías de solución: la primera es que ellos (los migrantes) están allá porque en nuestro país las cosas no se han hecho bien y la segunda es que la inmensa mayoría de ellos no quieren regresar. Luego entonces, los solidarios viajeros van a dar sus muestras de apoyo y a tomarse muchas fotos, cuando lo que deberían estar haciendo es gobernar mejor, acabar con la corrupción y la impunidad, para que el fenómeno reduzca su flujo y para que quienes, contra su voluntad, regresen al país, encuentren mejores condiciones de vida que las que existían cuando tuvieron que emigrar.

Por tanto, quienes deben viajar a Estados Unidos, principalmente, son las autoridades diplomáticas y del ramo económico, para establecer vínculos y acciones que permitan atemperar las duras políticas e ideas xenófobas que dominan la administración Trump y para fortalecer la relación comercial entre ambas naciones. El resto de autoridades y liderazgos deben estar en territorio mexicano construyendo un México que no expulse a sus hijos en búsqueda de oportunidades no satisfechas, sobre todo porque ha sido responsabilidad de ellos mismos satisfacerlas y no lo han hecho.

Por otra parte, el gobierno federal debe enfocar sus baterías en fortalecer el apoyo consular y en impulsar por vías y canales diplomáticos una nueva política migratoria en Estados Unidos, ello con el apoyo de los demócratas y de los republicanos moderados, con la que sea posible legalizar a cientos de miles de nuestros paisanos que desean continuar su vida allá.

En fin, creo firmemente que si resolvemos el problema primario, que es la falta de seguridad, empleo y oportunidades, entre otras cosas, para los que hoy están aquí, de manera subyacente se sentarán las bases para resolver el problema migratorio de raíz.

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