Jueves 26 de Enero de 2017
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Las ciudades desarrolladas del futuro no estarán, esencialmente, llenas de segundos o terceros pisos para el tránsito vehicular, ni con vías más amplias que las hoy existentes. No es lo mejor y no es la idea de desarrollo del siglo XXI en lo que se refiere a movilidad, menos aún si le agregamos la palabra “sostenible”; es así que se dice que una ciudad desarrollada y moderna no es aquella en la que todos tienen vehículos automotrices propios, sino en la que más es la gente que usa el transporte público colectivo u otros medios de transporte amigables con el medio ambiente.

Debemos por lo menos una vez a la semana usar la bicicleta, caminar al trabajo o bien usar el transporte público.
Debemos por lo menos una vez a la semana usar la bicicleta, caminar al trabajo o bien usar el transporte público.
(Foto: Cuartoscuro)

En nuestra sociedad, desafortunadamente, el sedentarismo, los congestionamientos viales, la pésima dieta del mexicano promedio, la dependencia del automóvil y los altos costos de las gasolinas se han convertido en males mayores reales que deben ser abordados desde un punto de vista resilente o positivo que nos permita sacar algún beneficio de la adversidad. Esto se puede hacer diversificando y alternando nuestros medios de movilidad.

Por lo anterior, es importante que para organizar nuestra vida cotidiana y toda actividad extraordinaria planeemos la agenda pasándola por el tamiz de la movilidad, que consta de seis posibles opciones y que son, en ese orden, las siguientes: caminar, uso de la bicicleta, el transporte público colectivo, el vehículo privado de uso compartido (carpool), el transporte público individual (taxi, Uber, Cabify, etcétera) y, la última opción, el vehículo personal.

Obviamente en la toma de la decisión del caso concreto influirán diversos factores, tales como la hora, los tiempos, lugar de destino, vestimenta, el clima, etcétera. Sin embargo es importante destacar que caminar y usar la bicicleta, además de contribuir a tu economía, genera amplios y tangibles beneficios de salud a corto, mediano y largo plazo; a lo anterior hay que sumarle la contribución que se tiene con el medio ambiente y con la sociedad en general al ahorrar combustibles y reducir el tráfico vehicular.

Como en un principio aludí, una forma de medir el desarrollo de una sociedad es por el número de personas que hacen uso del transporte público, pero faltó precisar que para que el desarrollo sea tal esas personas deben provenir de todos los estratos sociales. Para que esto suceda en nuestro país se necesita que la calidad del transporte público mejore, lo que lo vuelva una opción real y no sólo una necesidad, como lo es ahora. Para lograr este cometido se requiere de la voluntad de los gobernantes, la disposición de los transportistas y el interés de la sociedad en general. Sin duda el panorama no es halagüeño pero no imposible. Hagamos nuestra parte.

En fin, de lo que se trata no es de satanizar el uso de vehículo personal de los privilegiados que tienen uno o más, sino de alentar en todos, sin excepción, a la diversificación y la alternancia de medios de transporte, esto es que todas las personas hagamos uso constante como mínimo de tres medios de transporte de los enunciados, por ejemplo: caminemos a la tienda de la esquina, un día o más a la semana usemos la bicicleta para ir a trabajar, usemos el transporte público colectivo para ir a lugares congestionados o de escaso estacionamiento, y cuando salgamos de noche a divertirnos usemos transporte público individual o hagamos carpool con las amistades, con el correspondiente conductor designado (o resignado).

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