Estrellita M. Fuentes Nava
Surfear la ola según Davos
Jueves 19 de Enero de 2017
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Esta semana se reunieron en la pequeña ciudad de Davos, Suiza, los líderes de la economía mundial inmersos en un océano de sesiones y pronunciamientos en favor y en contra del fenómeno de la globalización. Por un lado, hay quienes llaman a cerrar filas en torno al entramado de la solidaridad internacional para enfrentar los grandes retos comunes que se advierten, como el cambio climático, el terrorismo y la inseguridad cibernética, entre otros, propugnando por mantener las políticas de apertura comercial; y por el otro lado, quienes advierten severas fracturas por la “genuina frustración de la gente que ha quedado al margen del capitalismo globalizado”.

Davos señala que una falla en la gobernabilidad y el aumento del desempleo en las economías latinoamericanas podrían convertirse en el mayor factor de riesgo para hacer negocios
Davos señala que una falla en la gobernabilidad y el aumento del desempleo en las economías latinoamericanas podrían convertirse en el mayor factor de riesgo para hacer negocios
(Foto: Cuartoscuro)

China emerge como el nuevo paladín y líder de lo global mientras que Estados Unidos se repliega, y México se anuncia como uno de los ocho mercados más atractivos para la inversión en los próximos doce meses, de acuerdo con una encuesta elaborada por la firma PwC aplicada a mil 379 CEO de alrededor del mundo. Esto pareciera ser una buena noticia, pero a la par nuestros CEO mexicanos decrecieron sus índices de confianza y optimismo hacia el dinamismo de sus empresas de un 46 por ciento que se reportaba en 2016 a un 38 por ciento en este año (PwC).
También en estos días se dieron a conocer los resultados de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), donde el 74 por ciento de los mexicanos reportan sentirse inseguros en el día a día, ya sea para acudir a un banco, usar el transporte público o transitar en la vía pública (Ecatepec y la Ciudad de México, de las más inseguras).

Es decir, ante el caos y la incertidumbre global por el fenómeno del Brexit y la nueva política exterior de Estados Unidos, que se estrenará a partir de este viernes 20 de enero, México se asoma como un destino potencial de inversiones, y sin embargo no nos encontramos en las mejores condiciones para capitalizarlo ya que estamos enfrentando una de las más severas crisis políticas, sociales y económicas. Davos también señala que una falla en la gobernabilidad y el aumento del desempleo en las economías latinoamericanas podrían convertirse en el mayor factor de riesgo para hacer negocios en la región durante este año, y este señalamiento subyace en el caso de México desde hace muchos años puesto que nuestra línea base aún no ha sido resuelta, aunada a la exigencia cada vez más impostergable por parte de la sociedad para que se combatan la corrupción, la inequidad y la inseguridad.

Y hablando de la corrupción, en estos días ésta ha sido trastocada gracias a la ola de anuncios de recortes desde el Ejecutivo y el Congreso, así como de los gobernadores y algunos alcaldes, en un afán de solidarizarse con la ciudadanía que está enojada por la presión bajo la que se encuentra sometida. Sin embargo ello no ha sido suficiente porque lo que aún no se ha hecho es la transparencia total del ejercicio del gasto público, la participación ciudadana en su diseño, así como la inteligencia estratégica para aplicar el recurso disponible, elementos clave para vivir verdaderamente en democracia. Así por ejemplo, es algo deseable el adelgazamiento del aparato burocrático, pero no con una tijera obtusa, sino bajo una lógica de reingeniería gubernamental, ya que como denuncian las organizaciones de la sociedad civil, existe duplicidad tanto en las funciones como en los programas gubernamentales, y una inmensa cantidad de inversiones carece de reglas de operación. En esos recortes sin ton ni son de la burocracia muchas veces se pierden talentos y curvas de aprendizaje sumamente valiosos que le han costado al país, además de que se privilegian criterios de compadrazgos o mecenazgos, asegurando la permanencia no necesariamente de los más competentes ni de los idóneos para los puestos; eso es corrupción también. Asimismo, ¿de qué nos sirve que se ahorren millones en gasto corriente si las partidas secretas siguen siendo eso, secretas o disfrazadas; o si se siguen distribuyendo financiamientos de manera clientelar o corporativa a los grupos de presión?

Otra agenda estratégica que se menciona en Davos y que también se discute en México es cómo cerrar las brechas ante la discriminación y la inequidad social. Al respecto, la organización Oxfam reveló en Suiza que la fortuna en el mundo se encuentra principalmente concentrada en manos de ocho hombres: Bill Gates, Warren Buffett, Carlos Slim, Jeff Bezos, Mark Zuckerberg, Amancio Ortega, Larry Ellison y Michael Bloomberg, quienes disponen de una fortuna sumada de 426 mil millones de dólares, equivalente a los recursos de tres mil 600 millones de las personas más pobres del mundo. Volteando nuestra mirada de nuevo hacia este país, el llamado “gasolinazo” hizo reverberación en la sociedad ya no tanto por el incremento en los precios, sino por la inequidad con la que se somete a los estratos medios y bajos ahorcándolos y pidiéndoles a la vez que se mantengan unidos (como si con un discurso “mágico” se pudiera), mientras que la “naco oligarquía” (Paco Ignacio Taibo II dixit) se sigue sirviendo con la cuchara grande y espetando frases como la de #LadyNoMeAlcanza o “y luego, ¿robar o qué?”, del senador Javier Lozano.

Por último, con respecto a la figura del desempleo que apunta Davos, hoy más que nunca necesitamos en México revertir la pobreza y la falta de oportunidades para nuestra población, buscando la manera de activarla y capacitarla incluso para la “empresarialidad”. A ello se debería estar destinando principalmente nuestra inversión y no a un aeropuerto nuevo cuya construcción estará a cargo precisamente de uno de los ocho multimillonarios del mundo. Tampoco es lo idóneo que el aparato gubernamental siga siendo el gran empleador en estos tiempos, puesto que necesitamos instituciones públicas más reducidas, eficaces y de menor costo.

Si es que México se asoma, insisto, como mercado potencial de negocios, y tenemos una severa fractura en la relación comercial con Estados Unidos, aunado a la declarada muerte de nuestra gallina de los huevos de oro, lo lógico es que tengamos que surfear una nueva ola y recalibrar nuestras agendas pendientes. Tal vez habrá críticos que odien todo lo que Davos representa, pero lo cierto es que hoy esta plataforma es un referente en cuanto a las mediciones estratégicas de los tomadores de decisiones; es un espejo para los países y ha demostrado evolucionar su agenda ante la realidad mundial que le ha salido al paso (y de la cual no hay escapatoria), así como nosotros tampoco podemos evadir la nuestra frente a la ola de la globalización. Y es que a pesar de que nadie nos preguntó si queríamos surfearla o no, lo cierto es que necesitamos aprender a hacerlo si no queremos ahogarnos en ella.

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