Rafael Calderón
Elegía del destino
Gaspar Aguilera Díaz: la escritura en movimiento
Lunes 9 de Enero de 2017
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Sin duda Gaspar Aguilera Díaz ha sido por su poesía memoria viva de estos tiempos. Todo inició en Parral, Chihuahua, y la ciudad de Morelia lo ha visto formarse profesionalmente: aquí se dio a conocer por su condición de poeta. Quiero decir que ha llegado a la edad insólita de la madurez y así rendirle homenaje a su trayectoria porque incluye una Obra poética que es parte del imaginario de la poesía mexicana y que por ésta es posible revisar su legado desde la ciudad y ubicar su presencia y destacar sus aportaciones como iniciar reconociendo su sólida vigencia. Por lo menos lleva 45 años dedicados a la práctica del periodismo o participando con temas de literatura y actividades culturales en la Universidad Michoacana, primero, y posteriormente en el Instituto Michoacano de Cultura (hoy en día Secretaría de Cultura) o dictando conferencias sobre literatura en universidades mexicanas y del extranjero y resaltando en todo momento su práctica de la poesía.

Gaspar Aguilera Díaz,  poeta.
Gaspar Aguilera Díaz, poeta.
(Foto: Especial)

El primer título de su larga bibliografía es Informe de labores. Aunque la gran ausente en sus temas literarios es la ciudad de Morelia, en ésta ha vivido medio siglo. Aquí inicia el viaje intermitente a otras ciudades del mundo, el retorno es silencioso y discreto y le ha permitido instarse una y otra vez desde aquel lejano año de 1966, cuando llega a cursar el bachillerato en el Colegio de San Nicolás –jovencísimo– para fortuna de la poesía michoacana y porque sigue más que presente por su condición de poeta.

Desde el año de 1972, los títulos de poesía han aumentado y son los que han confirmado su lugar generacional y, por lo menos, Los ritos del obsesos –primero como título individual y como legado de su selección antológica– confirma que tiene ya registrado un itinerario en la poesía mexicana y por estos poemas permite conocer este lugar que ya ocupa entre siglos. Ya que los poemas que en su mayoría le dan cuerpo a su obra y admiten reconocer que los escribe en diferentes fechas y, los últimos, corresponden al año de 1998, son parte del preciso momento que empieza a extinguirse el siglo XX. Esta antología inicia a circular al año siguiente, pero los temas sobre estos asuntos del fin de siglo están presentes y son un recuento de varias voces y estilos y sintetizan su confirmación poética. En sentido estricto se trata de versos portentosos que en sí son su mejor carta de presentación. Los ritos del obseso exigen un alto obligado y llegar a conclusiones provisionalmente definitivas. En primer lugar, decir que es una antología canónica, que guía, que sirve para reconocer su voz y percibir dónde y cómo se puede evaluar su lugar en una generación tan diversa como son aquellos poetas que nacieron en varias partes del país, pero que en su mayoría terminan situándose en la Ciudad de México –salvo casos específicos se quedan en provincia– como Aguilera Díaz, que vive en Morelia y es desde donde escribe y vive la ausencia de otras tierras. Por eso la mejor carta de presentación en su caso es que este año se pudiera contar con su poesía reunida y percibir con sus versos como dinamita el lenguaje por este lado del cuerpo y del alma y con esa voz que emite imágenes y se percibe el canto y la sonoridad por una docena de títulos hoy día consolidada.

Por esto a continuación enumero parte de su bibliografía acumulada para iniciar recordando que todo inicia con Informe de labores (Punto de Partida UNAM, 1972), continúa Pirénico (Instituto Michoacano de Cultura, Morelia, 1982), sigue Zona de derrumbes (1985), Los ritos del obseso (1987), La ciudad y sus fantasmas (1992), Tu piel vuelve a mi boca (1992), Liebe, Standt und Vergessen [El amor, la ciudad y el olvido] (Edición bilingüe alemán-español, 1994), Diario de Praga (1996), Los ritos del obseso. Antología 1985- 1998 (1999), Los últimos poemas de Dante (2005), Paisaje a medio cuerpo. Antología de poesía erótica 1977-2005 (2007) y Coloraturas y silencios (2010). Y cerrar recordando lo que ya dijo José Emilio Pacheco: “…tu poesía es de aquí y de ahora./ Escribes por nosotros,/ para nosotros” y “dices lo que quisiéramos decir./ Sentimos nuestros/ tus edenes y tus infiernos” y terminar por nuestra parte observando que en su búsqueda poética Aguilera Díaz aplica la suerte del buen tino para nombrar sus libros de poesía y, alguno de estos, en el futuro inmediato uno de estos será el que terminará nombrando todo el conjunto de su poesía reunida.

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