Rogelio Macías Sánchez
ALGO DE MUSICA
Las estaciones de Vivaldi o el colmo de la música programática
Martes 3 de Enero de 2017
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Varias veces he dicho aquí de la música como lenguaje o discurso, que expresa ideas pero que no tiene traducción al lenguaje verbal, lo que es motivo de desesperación para aquellos que quieren "entender" la música. Pero también he dicho que existe la música programática, aquella que acerca a los dioses de la música a los humanos, la que nos otorga el código que descifra las ideas, la magia que las traduce, la clave del entendimiento.

Antonio Lucio Vivaldi
Antonio Lucio Vivaldi
(Foto: Especial)

La música de programa es moderna y tuvo un auge importante durante el periodo romántico, pero existen antecedentes notables desde el periodo barroco con Antonio Vivaldi, en particular con sus cuatro conciertos para violín, cuerdas y continuo que conforman Las estaciones. Vivaldi vertió sus ideas en música casi traduciendo unos sonetos que, con los nombres de las cuatro estaciones, había escrito.

De leerlos, queda claro que el lenguaje musical de Vivaldi era muy superior a su lenguaje poético, pero es una experiencia interesante escuchar Las estaciones cuando se han conocido los sonetos. Se los recomiendo y me permito reproducirlos en traducción de Ángel Crespo.

La primavera

Llegó la primavera, y los rientes
pájaros la saludan con su canto.
Bajo el soplo del céfiro, las fuentes
con dulce son discurren entretanto.

Cubren el aire con su negro manto,
nuncios electos, trueno y rayo ardientes.
Callados éstos, las aves silentes
tornan de nuevo a su canoro encanto.

Y así, sobre el florido ameno prado,
al caro murmurar de la arboleda
duerme el cabrero con su can al lado.

Pastor y ninfas, en la choza amada,
danzan al son de la zampoña leda
en esta Primavera iluminada.

El verano

Bajo dura estación que el sol enciende
-mustios hombre y rebaño-, arde el pino.
Suelta el cuco la voz; cuando la entienden,
la torcaz canta y da el jilguero un trino

Céfiro dulce sopla, mas la emprende
Bóreas, sin tardar, con su vecino.
Llora el zagal, pues temeroso atiende
una fiera borrasca y su destino.

Roba a sus miembros laxos el reposo
del relámpago el miedo, y truenos fieros
y de las moscas el tropel furioso.

¡Ah, que son sus temores verdaderos!
Truena y fulmina el cielo y, granizoso,
desmocha los trigales altaneros.

El otoño

EI rústico, con bailes y con cantos,
celebra la vendimia y su alborozo
del licor de Baco encendidos tantos
terminan en el ensueño su gozo.

Se entregan a los bailes y los cantos,
al aire que, templado, da alborozo,
a la estación, que está invitando a tantos
de un dulcísimo sueño al bello gozo.

Cazadores al alba van saliendo
con cuernos, escopetas y jaurías.
Huye la fiera, mas la van siguiendo;
pasmada y laxa por la algarabía
de escopetas y perros, va muriendo
herida, y amenaza todavía.

El invierno

Entre la nieve, tiritar helado
al severo soplo de hórrido viento,
correr, siempre los pies en movimiento
castañear cuando el hielo es extremado.

Los días quietos, ir del fuego al lado
mientras fuera la lluvia moja a ciento;
caminar sobre el hielo a paso lento;
por temor de caer, ser avisado.

Ir firme, resbalar, caerse al suelo,
levantarse, corriendo presuroso
sin que se rompa y resquebraje el hielo.

Sentir que del cerrado calabozo
Bóreas, Siroco y todos alzan vuelo.
Esto es Invierno, pero traiga gozo.

Todo esto con motivo de que nuestro invierno ha entrado con el nuevo año. ¡Ojalá los dos sean benignos!

Sobre el autor
Rogelio Macías Sánchez Médico cirujano por la UNAM, Especialidades de Neurología y Neurocirugía. Con ellas, ha ejercido en instituciones oficiales y en la práctica privada. Catedrático de la Universidad Michoacana Amante de la música clásica desde sus primeros años por inducción familiar, se desarrolló como melómano cultivado por iniciativa propia. Por confluencia de circunstancias se ha desarrollado como periodista aficionado en el ámbito cultural en la crónica y crítica de música clásica. También, y auténticamente por amor al arte, ha sido promotor de eventos magníficos de música clásica en Morelia.
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