Julio Santoyo Guerrero
Candidez de los buenos
Lunes 19 de Diciembre de 2016
A- A A+

El problema de la gente buena es que nunca cree en que la perversidad del mal la pueda alcanzar y ese descuido la hace vulnerable y víctima de la perversidad. Cuando el orate de Trump se postuló para buscar la candidatura republicana, los bien intencionados juzgaron su iniciativa como absurda e imposible de realización, y sin embargo obtuvo la nominación. Cuando vociferó que se alzaría con el triunfo electoral, la gente bien intencionada no miró para otro lado que no fueran sus propias aspiraciones y aseguró que la sociedad estadounidense no le daría los votos para ganar, y sin embargo obtuvo la victoria. Y hoy, cuando faltan escasos 31 días para que asuma la Presidencia de Estados Unidos, los bien intencionados aún quieren creer que el discurso amenazante no podrá realizarse como discurso de gobierno y que todo quedará en mera anecdótica y que el malévolo programa que les ofreció a sus electores para saciar la frustración y la indignación quedará en la historia de los ofrecimientos catárticos.

La última candidez de los buenos era creer absolutamente en que hoy 19 de diciembre, el Colegio Electoral estadounidense modificará el sentido de su voto y revirtiera la victoria de Trump
La última candidez de los buenos era creer absolutamente en que hoy 19 de diciembre, el Colegio Electoral estadounidense modificará el sentido de su voto y revirtiera la victoria de Trump
(Foto: Especial)

Muchos quisiéramos creer que el siniestro Trump no podrá, no querrá o no lo dejarán poner en práctica cada uno de los puntos programáticos que tanto preocupan no sólo a México, sino a todo el mundo, y que su filo destructor será mellado por su propia compasión, por la crítica estadounidense y el rechazo internacional, y que terminará en el terreno de la moderación, generando un discurso y una política que a México y al mundo nos permitan mejorar los acuerdos en la perspectiva de beneficios mutuos. Y parece que seguiremos creyendo hasta el 21 de enero y más allá cuando su repudiable política se convierta en la política oficial de la nación más poderosa del planeta, hasta ahora.

La candidez de los buenos ha permitido que en nuestro país las exigencias hacia el gobierno de la República, para que asuma estrategias y posicionamientos enérgicos y de liderazgo regional, hayan sido tibias y aparezcan subordinadas a la riesgosa confianza que la Presidencia de la República le reitera diariamente al presidente electo del vecino país, creyendo y queriendo esperar la imposible compasión del ogro, error que ha sabido aprovechar perfectamente el antimexicano Trump para avanzar sin obstáculos en la confección de un gabinete a la medida de su ultraconservador programa.

La pasividad de los buenos, tanto de adentro de Estados Unidos como del mundo, ha sido salvoconducto para legitimar el siniestro programa del sector más conservador, proteccionista, racista y militarista de este país. La política es de hechos y los hechos relevantes que deben ser atendidos son, en primer lugar, la continuidad y en algunos casos profundización del discurso extremista de Trump en temas como la migración, el Tratado de Libre Comercio, la intervención militar en el mundo árabe y el retroceso en las políticas sobre el cambio climático; en segundo lugar, la constitución de un gabinete con personajes seleccionados perfectamente a modo para realizar su loco programa, con ninguna o escasa experiencia política pero con mucha sobreideologización conservadora, y en tercer lugar, la confirmación de un estilo personal patanezco, insensible y frívolo para el manejo de los asuntos de Estado.

La última candidez de los buenos era creer absolutamente en que hoy 19 de diciembre, el Colegio Electoral estadounidense modificará el sentido de su voto y revirtiera la victoria de Trump. Pero es seguro que no ocurrirá, Trump será el presidente de Estados Unidos y a partir del 20 de enero el programa de pesadilla que ofreció a sus electores, pesadilla para México y otras naciones del orbe, comenzará a traducirse en acciones, muchas de las cuales afectarán la economía nacional y trastocarán las relaciones binacionales sin que el gobierno de México pueda hacer algo, puesto que desde siempre jamás hizo algo para prevenir lo que estaba y está más que anunciado.

Tal vez después del 20 de enero de 2017, ante hechos consumados, dolorosos y repudiables, nos decidamos a abandonar la candidez en materia de política internacional y definamos una política enérgica, activa y lúcida en principios. Ojalá que aprendamos la lección, ojalá y que desde el Senado de la República haya buenas propuestas para reivindicar los intereses de México.

Sobre el autor
Julio Santoyo Guerrero Estudió Filosofía en la UMSNH Docente desde 1983 Analista en medios impresos y electrónicos desde 1988 Articulista fundador de Cambio de Michoacán desde 1992.
Comentarios
Columnas recientes

Carta al gobernador Silvano Aureoles

La relatividad del cambio

¡Pero si ya son gobierno¡

La reforma educativa es con Gordillo

¿Derogación educativa o moderada reforma?

Matando la lluvia a cañonazos

Electricidad, el olvido de los pioneros.

El nuevo consenso

También son dueños del cielo

La familia y el árbol

El impulso

Que prevalezca la paz

La alianza que no fue.

Encuestas: falibles o simple manipulación

Alemán y los límites de la libertad

El olvido electoral del medio ambiente

Manual para vencer la credulidad y la falsedad electoral

El obsequio michoacano para AMLO

La prioridad

Democracia dinástica

El agua, ¿asunto de seguridad nacional?

A quien corresponda: SOS, prevaricación ambiental

Elecciones limpias o ganar a toda costa

El arte del engaño y el caso Anaya

Los trabajos de los justificadores

Desdén suicida

Ni ven ni escuchan

¿La peor elección?

El rito de la fantasía del cambio

Época de oportunismo, demagogia y espejismos

Votos y nada más

La mayoría imposible

¿Ya en serio... cómo le van a hacer?

Nos quedan los atajos de la política mágica

La tierra es plana, el cambio climático es una mentira

Una Presidencia desierta

Entonces, ¿otra vez se perdió la guerra?

¡El agua se teñirá de rojo!

No se pierde lo que no se tiene

Estas nuevas independencias

Sí, ¿pero cuál es la fórmula?

El boom de los independientes

Nieves y Umécuaro, donde vale más un aguacate que la vida de una familia

Desbordados de fraternidad

Desde Madero, construyendo un Área Natural Protegida

La política que tenemos... y que somos.

Inseguridad, esa letal costumbre

El precio político del proteccionismo de Trump

Juegos de fuerza

Cada loco con su guerra

Acuerdo para recuperar los bosques

Gratitud a los maderenses

Líderes "ejemplares"

Escépticos, desconfiados e indignados

Contrarreforma ambiental

Los ecocidas son genocidas

¿Ganaron los aguacateros talamontes?

Justicia en obra negra

Hoy comienza

Creer en la democracia

El aguacate del narco

Desafío al Estado

Piromanía y codicia

Los padrinos del ecocidio

¡Que se jodan los bosques y las aguas de los michoacanos!

La espléndida guerra de Trump

El consenso antisistémico

La carcajada del aguacate ilegal

El poder de los ciudadanos

Sin concesión al ecocidio

Delincuencia ambiental... ¡organizada!

La sucesión presidencial y de cultura cívica

No cualquier unidad nacional

La defensa de México

El futuro está en el pasado

Dios salve de Trump a Estados Unidos y al mundo

Y sin embargo cambiamos

Furia sin cabeza

2017, el año del enojo social

Candidez de los buenos

La sucesión de la incertidumbre

La política del neoproteccionismo

La caja de Pandora que abre Trump

Beneficios de la debilidad institucional

Cuestión de confianza

¿Y después del repudio a la política y los políticos, qué?

Lobos del planeta

La ordinaria inseguridad

Gobierno de consenso para lo que falta

El arrogante Trump y el pequeño Peña

Dos largos años aún

Decreto para la popularidad

¿Diálogo o garrote?

¡Siguen ahí!

El discreto gasolinazo del débil presidente

¿Es que nuestros bosques morirán?

¿Como caballeros o como lo que somos?

Pintaron su raya

No es el conflicto en turno, es la ruta del país

No es la flama, es que todo está seco

La sacrosanta corrupción

Actualidad de la oposición

Atraco a los bosques

La trampa

Bagatelas en lugar del oro

Que arda la corrupción, no los bosques

Ceguera antilaboral

No había entrado a un lugar parecido

La sorpresa

El que da y quita

El arte de inducir olvido y confusión

Crónica de 3 desacatos o el reto a las instituciones ambientales

Sierra de Madero: deforestó, robó, se burló de juez federal y está libre

¿Otra vez perdiendo, otra vez el infierno?

No es la envidia, es la fragilidad

¿Qué esperaban?

Julio Santoyo Guerrero

Mireles, la venganza de un sistema omiso

¿Quién quemó Roma?, ¿acaso Kate del Castillo?

Por una jodida placa

Reconsideración

Pagar y castigar

El tino de Arnaldo

Silvano y Nuño

El traje del gobernador

Voluntarismo y gobernabilidad

Los vulnerables municipios

El bono de confianza

Silvano y el recurso de la política

Días de mea máxima culpa

El paso decisivo

Libres y cortesanos

Informe oficial de la realidad

Silvano y el minotauro de papel

No debe pasar

Sembradores de lumbre

Los hombres del presidente

Ojalá sólo fuera el organigrama del gobierno

\"Inteligencia, honestidad y huevos, si no va a valer madres\"

De resultados y de oficio político debe ser

El respiro del 7 de junio

La era del nuevo comienzo

¡Votamos por la democracia!

Y sin embargo, allí está la delincuencia

Mentiras estelares

03paty11

El retorno de los videos

Las encuestas como propaganda

De frivolidad y propaganda negra

Candidatos: sanar la duda