Estrellita M. Fuentes Nava
Crecimiento de las exportaciones agrícolas en México, sí, pero no sin agua
Viernes 16 de Diciembre de 2016
A- A A+

La agricultura es el consumidor más grande de agua en el mundo con cerca del 70 por ciento de todas las extracciones; sin embargo, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que el agua destinada al riego aumentará un catorce por ciento para 2030.
Desafortunadamente, a nivel global casi el 60 por ciento del agua utilizada en el riego se desperdicia; en México es aproximadamente un promedio de 54 por ciento.

Desafortunadamente, a nivel global casi el 60 por ciento del agua utilizada en el riego se desperdicia; en México es aproximadamente un promedio de 54 por ciento.
Desafortunadamente, a nivel global casi el 60 por ciento del agua utilizada en el riego se desperdicia; en México es aproximadamente un promedio de 54 por ciento.
(Foto: Cambio de Michoacán)


También en el país, de los volúmenes concesionados de agua, el 76 por ciento se destina para la actividad agrícola. De acuerdo con el último Censo Agropecuario del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México existen 630 mil unidades de producción que cuentan con algún tipo de sistema de riego, de las cuales, 64.4 por ciento posee riego con canales de tierra, 25.4 por ciento con canales recubiertos, 7.7 por ciento con aspersión, 1.3 por ciento con micro aspersión, 3.3 por ciento con goteo y 10.2 por ciento con otro tipo de sistema de riego. Es decir, la mayoría de estas unidades no emplean sistemas modernos y tecnificados para economizar el agua.

Sin embargo, actualmente el sector agroalimentario está en pleno crecimiento en México ya que generó un valor superior al billón de pesos en 2014, aportando el 7.5 por ciento del PIB nacional. El sector primario, por su parte, aportó el 3.1 por ciento en 2015 de las exportaciones agropecuarias, generando un valor de 11 mil 824 millones de dólares, un crecimiento de 6.8 por ciento en relación con el mismo periodo de 2014. El saldo de la balanza comercial de productos agropecuarios y agroalimentarios es superavitario por primera vez en lo que va del siglo.

En términos generales, la mayor parte de los ingresos por las exportaciones agroalimentarias en realidad benefician a los pequeños propietarios privados, así como a los comercializadores e intermediarios, toda vez que la FAO reporta que el 70 por ciento de los campesinos en México viven en condiciones de pobreza. Es por ello que los intermediarios ya han sido objeto de reclamos y se les están exigiendo condiciones más justas en el precio.

Este incremento en los ingresos por las exportaciones agropecuarias también ha suscitado casos de crisis sociales por incendios y desmontes en reservas forestales (importantes para la conservación del agua), como en el caso de Michoacán, con el objetivo de ampliar los cultivos de aguacate, que están teniendo un auge impresionante en el mercado norteamericano y el cual produce millones de dólares en ingresos.

En un contexto de cada vez mayor escasez por las sequías, sobreexplotación de mantos acuíferos, aunado a la tendencia de incremento en las tasas de crecimiento poblacional y por ende mayor demanda de alimentos (y ahora de las exportaciones), se agudiza la necesidad de impulsar metas más ambiciosas para la tecnificación del campo mexicano y la eficiencia en el uso del agua. Además, si es que los ingresos por las exportaciones de los productos agroalimentarios le reportan tantas utilidades al país, lo justo es también que en ello se considere la reinversión en la conservación del agua.

De hecho, la Comisión Nacional del Agua de México recibió para este año la autorización del Congreso para ejercer alrededor de 133 mil millones de pesos para la modernización y rehabilitación de la infraestructura de riego, y la tecnificación del riego implica no sólo los costos económicos, sino también la capacidad técnica del lado de los productores, lo cual está estrechamente ligado a la cuestión social del campo. Ello nos refiere a establecer condiciones más justas en cuanto a la distribución de los ingresos por lo que se obtiene del sector primario.

En este paquete de reformas que ha impulsado la actual administración federal el agua debe ser un vector fundamental no sólo desde la perspectiva ambiental, sino también del crecimiento económico, y para ello se requiere impulsar una óptima gestión y tecnificación del agua en el campo, pero acompañado con la generación de las capacidades técnicas en los productores, la mejora en sus condiciones de vida y mucho trabajo social.

En conclusión: hay que fortalecer los esfuerzos para que el uso del agua en la agricultura y la expansión en las exportaciones por productos agroalimentarios en nuestro país sea sostenible en el largo plazo, y el abordaje de esta importante agenda tiene que generarse mediante sinergias entre los ámbitos público y privado, así como alineando las políticas hídricas, agrícolas, ambientales, de desarrollo social y crecimiento económico.

Si México quiere apostarle a este boom de crecimiento, en definitiva tendrá que hacer más énfasis en garantizar la seguridad hídrica en el campo, así como hacer prevalecer la justicia social.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Los millones del PEF 2018 ¿hacia dónde?

De la muerte y sus ironías

Ecos de Rusia de ayer y hoy

Los cuatro jinetes del Apocalipsis en la agenda ambiental

Del feng shui a los Atlas de Riesgos

Los dos Méxicos

El costo de no invertir en el agua en México

In the name of dog

El otro México

Controlar lo incontrolable: del reino de la TV al Smartphone

La doble cara de la minería en México

Una mirada al agua con ojos de mujer

Viejo PRI, ¿nuevo PRI?

El mito que se desmorona

Adiós a Barbie

Una vida entre perros

El valor de lo simple y ordinario

Fanta elecciones

El Inlakesh del agua

Voces de conciencia por el Lago de Cuitzeo

Movilidad social y discriminación en México

El reto de ser hoy municipio en México

El gran reto del agua desde lo local

Crisis del Estado y gobernanza

Más gorditos para 2030

La discriminación por el agua en México

De juniors, mirreyes y lords

#SiMeMatan

Planear sosteniblemente a México

Mundo millenial

La sonrisa de Duarte

¿Qué tienen en común United y Michoacán?

¿Un nuevo orden internacional?

De la mediumnidad al New Age en la clase política mexicana

¿Por qué desperdiciar agua?

¿Cómo medir la salud mental de los líderes políticos?

La vía de las mujeres en México y el mundo

El paradigma del gobierno del agua en México

El modelo de hidro-diplomacia entre México y Estados Unidos

La seguridad humana en el renglón de la democracia

Comida orgánica, ¿sólo para las élites?

Reset México

¿Reviven la Ley Korenfeld en San Lázaro?

Surfear la ola según Davos

En mis ideas mando yo

Compactémonos

El valor de la confianza

Agarrados por el cuello

Crecimiento de las exportaciones agrícolas en México, sí, pero no sin agua

Calidad democrática y crisis de legalidad en México

¿Aires de esperanza para la agenda ambiental?

Agua, pobreza y agricultura

Día Mundial de la Educación Ambiental

Pensar globalmente y actuar localmente en el agua

¿Quién es quién en el agua?

Agua y pueblos indígenas: una asignatura pendiente

La cooperación por el agua

Desastres naturales y pobreza

Cambio climático: una agenda de seguridad para Michoacán