Rafael Mendoza Castillo
Opinión
Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco
Lunes 15 de Febrero de 2016
A- A A+

Enmarco estos pensamientos con la idea de Enrique Maza: “No son pocos los que piensan que la Iglesia necesita una reforma seria y que las autoridades eclesiásticas no deben cerrarse más a esa reforma. Alegan que la Iglesia es santa y, en consecuencia intocable, sólo olvidan que el Evangelio es anterior a todo eso y que el mensaje de la iglesia es el Evangelio”. Pero la cúpula de la Iglesia católica es salinista, ni ve ni oye.

Se olvidan del Evangelio porque desde ahí se les puede cuestionar su comportamiento político y sus intenciones de salvación. Así le dice San Bernardo al Papa Eugenio III: “Ten en cuenta que la Iglesia romana es de Dios, aunque la presidas tú. No eres tú señor de los obispos, sino uno de ellos, ejemplo de soberbia en sus obras y se han vuelto ciegos y guías de ciegos, no pastores de almas, sino señores de provincias; cubre de oro sus piedras y deja sin vestidos a sus hijos”.

La cúpula de la Iglesia católica es salinista, ni ve ni oye.
La cúpula de la Iglesia católica es salinista, ni ve ni oye.
(Foto: Cambio de Michoacán)

Escuchemos ahora a Santa Catalina de Siena: “Gastan los bienes de la Iglesia en vestidos caros, en andar con trajes delicados, no como clérigos o religiosos, sino como señores y galanes de corte”. Asimismo, le dice el Diablo al prelado lo que el rey de Sodoma a Abraham en el Génesis: “Dame las almas, lo demás, es decir, la lana, la carne y la leche, cógetelo tú”.

Así, por lo dicho anteriormente, algunos escritores y estudiosos de la historia de la Iglesia católica en México y el mundo opinan que la vivacidad de su espíritu evangélico, la libertad de expresión de los cristianos no están a la altura de las circunstancias. Como bien afirma Anthony de Mello: “Una sociedad que domestica a sus rebeldes ha conquistado la paz, pero ha perdido su futuro”. Por eso la libertad de expresión no puede sujetarse, por ningún motivo, a una doctrina fundada en dogmas e inquisiciones.

La tarea es ganarle hoy día a la enajenación, a la alienación, a la explotación, a las mentes apáticas e indiferentes, sin voluntad. Colocándose estas actitudes y conductas en la conformidad, en lo mismo, lo dado. No se atreven a usar su propio pensar, correr el riesgo de convertirse en sujetos erguidos, desafiantes de lo realmente existente, hoy sitiado éste por el capital y los poderes fácticos.

Algunos críticos actuales del Estado laico vienen suponiendo que el contexto social y político que motivó su instalación en los siglos XIX y XX ya no existe. Consideran que la Iglesia católica hegemónica ya no existe, que hoy hay una pluralidad de religiones y de iglesias, así como posiciones morales y filosóficas. Con base en esos argumentos intentan que el Estado laico se declare tolerante y neutral y que no se impongan, por ley y reglamentos, límites a la Iglesia católica, de tal manera que el Estado ya no continúe con los procesos de secularización y que el pluralismo de doctrinas lo vuelvan innecesario. Lo anterior es falso ya que la Iglesia católica sigue siendo hegemónica y mayoritaria en cuanto a creyentes católicos (85 por ciento). Además es una institución eclesiástica que todavía manifiesta pretensiones políticas e incremento de privilegios.

El Estado laico no puede ser tolerante porque no existen en el actual contexto igualdad ni diversidad de credos e Iglesias

Lo cierto es que la religión católica sigue ejerciendo una influencia relevante en la mentalidad de los individuos. Sigue siendo dominante y es la más fuerte de todas las que existen en el país. Es suficiente con observar la realidad para darnos cuenta de que el contexto que dio origen a la instauración del Estado laico no ha cambiado el día de hoy, de ahí la necesidad de continuar con el principio de laicidad y dejar por el momento de utilizar los conceptos de tolerancia, neutralidad y libertad de conciencia. Sin perder de vista que la laicidad siempre ha estado asociada al Estado laico, lo mejor sería saber si este último puede ser tolerante, neutral y proteger la libertad de conciencia.

Todos sabemos, aunque algunos dicen ignorarlo, que quien más ha atacado al Estado laico es la jerarquía de la Iglesia católica, argumentando que el primero es intolerante, que no es neutral y que no respeta la libertad de conciencia. Estos ataques infundados muestran que el contexto político y social que motivó el establecimiento del Estado laico no ha desaparecido. Por tal motivo, el concepto de laicidad, como valor político, todavía tiene sentido.

Por eso la relevancia de profundizar el proceso de secularización en la sociedad mexicana y evitar el modus vivendi en que han caído las relaciones entre el Estado y la Iglesia católica. Pienso que la laicidad es compatible con los valores de neutralidad, libertad de conciencia y tolerancia. Es importante observar si el Estado puede ser tolerante frente a la diversidad de doctrinas valorativas y si puede ser neutral respecto de ellas y si protege la libertad de conciencia.

La libertad de conciencia es también una necesidad en un contexto en el que se aspira a contrarrestar la hegemonía de la Iglesia católica. Aunque el Estado laico protege la libertad de conciencia y deba hacerlo, no es por ello “neutral” respecto a la diversidad de posiciones valorativas, sean estas religiosas o no. La “neutralidad” del Estado significa que no debe intervenir ni favorecer o perjudicar a alguna postura valorativa en especial. El Estado favorece aquellas posiciones valorativas que defienden la igualdad y la libertad de las personas y perjudica a aquellas que no lo hacen. Por ejemplo, personas que piensan que lo femenino debe estar subordinado a lo masculino, quienes discriminan a otros por su raza, color de la piel, pertenencia étnica u orientación sexual. En este caso el Estado laico interviene para limitar o perjudicar a individuos o instituciones que niegan la igualdad y la libertad humana.

Por lo anterior, el Estado laico no puede ser “neutral” donde el contexto indica o señala que existe todavía en el siglo XXI una institución católica hegemónica y otros credos minoritarios y, lo peor, manifestando aspiraciones de cogobierno. Por eso, y con mucha razón, la protesta de las religiones minoritarias a la reforma del artículo 24 constitucional, ya que continuaría el dominio de la Iglesia católica.

Por último, el Estado laico no puede ser tolerante porque no existen en el actual contexto igualdad ni diversidad de credos e Iglesias, sino que la Iglesia católica es mayoritaria, aunque a la baja. Otro mundo es posible.

Sobre el autor
1974-1993 Profesor de Lógica, Historia de las Doctrinas Filosóficas y Ética en la Escuela Preparatoria “José Ma. Morelos y Pavón” , de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1977 Profesor de Filosofía de la Educación en la Escuela de Filosofía de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Morelia, Mich. 1990-1993 Asesor de la Maestría en Psicología de la Educación en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José María Morelos”. 1993-2000 Coordinador de la Maestría en Sociología en el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación “José Ma. Morelos”. 1980 Asesor del Departamento de Evaluación de la Delegación general de la S.E.P., Morelia, Mich.
Comentarios
Columnas recientes

Hidalgo, la memoria y la Universidad Michoacana

Educar y gobernar en la cuarta transformación

Política y ética para la cuarta transformación

Emancipación humana y pedagogía crítica

Autogestión, ética y pedagogía clínica

Perspectiva epistémica del sur para la cuarta transformación

Educador popular para la cuarta transformación

La educación como fundamento social y no como medio

La cuarta transformación con sujeto histórico

Razones para una nueva política educativa

El pensamiento crítico

Pablo González Casanova y las ciencias sociales

La oligarquía financiera no quiere dejar el poder

Lo que ocultan las campañas políticas

Campañas políticas, subjetividad e intelecuales

Ética y política con fundamentos, con principios

Campañas políticas, el capital y la dominación

El discurso tecnocrático oculta el despojo de la nación

El tiempo y el espacio como negocio

La lucha teórica y política por la educación

El neoliberalismo produce relaciones de explotación

El feminismo es un humanismo

Lo que sucede cuando la crítica y la participación se ausentan

La batalla teórica y política del normalismo

El Estado al servicio del capital

Las instituciones al servicio del neoliberalismo

Instituciones y presupuestos discrecionales

Ideas para liberar lo educativo

El lenguaje público como derecho humano

El poder, el valor y el capital

El contenido de lo educativo no es neutral

Transformemos al capitalismo corporativo y sus instituciones

¿Quién lleva las riendas en el país?

La infancia en el neoliberalismo

Las instituciones al servicio del proyecto de pocos

Pensar en la muerte es pensar en la vida humana

El poder y los fines de la educación

Estado laico e Iglesia católica

Necesidad de conciencia crítica y de sujeto

El neoliberalismo y la doctrina del shock

Modernidad, ¿para quién?

Se privatiza el contenido público de la política

Política, imaginario y educación

La vuelta al yo y la muerte del otro

Investigación educativa, poder y cultura

Relación pedagógica en la política y la cultura

La intimidad de lo educativo

Felicidad y bienestar, ¿para quién?

El sujeto de la educación y la profesionalización

Es necesario detener el neoliberalismo depredador

Racionalidad instrumental y transparencia

Conflicto entre la seguridad y la libertad

El poder del capital vigila y castiga

La memoria histórica amenazada

Democracia liberal, poder y verdad

La veda electoral se sustituye por la noticia

Sindicalismo y neoliberalismo en la UMSNH

Los riesgos de la escritura, la lectura y el pensar

15 de mayo y la lucha sigue

Violencia y pobreza contra la niñez mexicana

La impunidad y la corrupción como espectáculo

La lucha entre lo pesado y lo ligero

Estado, poder y oligarquía

El poder domina y produce fantasías

La libertad, ¿para qué y para quién?

Reforma en la UMSNH y el solitario de Rectoría

Reforma integral en la UMSNH o nada

Reforma en la UMSNH, ¿para qué?

El coro, la moral y la educación

Izquierda y derecha, ¿para qué?

La lucha entre la verdad y la post-verdad

Lucha política y crisis de identidad

La dignidad es un principio, no es un medio

No está en la mochila, sino en el sistema neoliberal

El capitalismo corporativo despoja a la nación

Construir una nueva formación social

Modificar el artículo 29 y suspender garantías

Capitalismo, Consumo y Emociones

Ética crítica y educación liberadora

Globalización y sindicalismo en la UMSNH

Palabras que engañan y mienten

La lucha entre lo reiterativo y lo disruptivo

Trump y la unidad de la oligarquía mexicana

Bloqueo histórico e individualismo obsesivo

El malestar de la vida y la muerte

Pensamiento político de Lázaro Cárdenas del RíoPensamiento político de Lázaro Cárdenas del Río

El poder de explotación y el otro

Los enemigos de la praxis de la liberación

2 de octubre y Ayotzinapa no se olvidan

La relación de poder en la UMSNH

La lógica del capital y la política

El Estado laico y la Iglesia católica

Trilogía de la oligarquía financiera

El neoliberalismo y la causa de los niños

Pensamiento crítico y moralidad

Ética y educación emancipadoras

El poder de explotación y la educación

Lo imaginario y el capital

La ética disruptiva y la educación

Pensar la educación y la pedagogía

El poder de explotación y la educación

El poder autoritario y lo social

El capitalismo corporativo y lo público

El poder de dominación y la Reforma Educativa

Razón ficticia y democracia representativa

El pensamiento único del prianismo

Política y educación, ¿para qué?

La política también se corrompe

La autonomía del saber, ¿para qué?

Pactos, ¿para qué?

La relación de explotación y la infancia

La UMSNH y su autonomía

Escribir, ¿para qué?

Del Estado de excepción al Estado de rebelión

Reforma, jubilación y pensión en la UMSNH

El normalismo: defensa teórica y política

El normalismo: defensa teórica y política

El capitalismo destruye lo humano y la naturaleza

SPUM, universidad y neoliberalismo

Opción a la educación crítica

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

Reflexiones sobre la visita del Papa Francisco

La acumulación de capital en pocos

La desconfianza y el desánimo

Neoliberalismo, corrupción y narcotráfico

Reflexiones sobre el orden sexual

Necesidad de la pregunta y necesidad de conciencia

Ante el autoritarismo, la razón y el argumento

La formación es de naturaleza política

El derecho del orden de Aurelio Nuño Mayer

Evaluar para individualizar y normalizar

Las Normales y el pensamiento único

Poder, vida y muerte

El poder, el diálogo y el nuevo comienzo

Las Normales y el gerente de la SEP

Las Normales y el autoritarismo (Primera parte)

La privatización de lo público

El Papa Francisco y la Iglesia católica

El diálogo como mecanismo administrativo

Las tribus del SPUM

Los retos del “nuevo comienzo” Segunda parte y última

Los retos del “nuevo comienzo” (primera parte)

Reforma Educativa de excepcionalidad

La minoría gobierna a la mayoría

Liberalismo, autoritarismo y centralismo

Escribir y pensar sobre el poder de explotación

Lucha entre la identidad y el sujeto

El malestar en la infancia

El poder, la sexualidad y lo femenino

Salvador Jara Guerrero y el Estado de excepción