Gilberto Vivanco González
VIVILLADAS
Villas del Pedregal, peligro latente
Viernes 2 de Diciembre de 2016
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Villas del Pedregal, sus habitantes, por supuesto, viven sin jardines de niños, primarias y secundarias suficientes, porque los empresarios sólo se dedican a construir casas.
Villas del Pedregal, sus habitantes, por supuesto, viven sin jardines de niños, primarias y secundarias suficientes, porque los empresarios sólo se dedican a construir casas.
(Foto: Cambio de Michoacán)

Morelia ha crecido desproporcionadamente por todos los polos, unos espacios se han establecido de manera regular y otros con tintes irregulares, donde las distintas autoridades municipales no pudieron o no quisieron proyectar un verdadero desarrollo urbano que ponga orden a dicho crecimiento, donde los verdaderos beneficiados son las distintas empresas constructoras de vivienda, que a la hora de solicitar autorización para su proyecto prometen las perlas de la virgen al puntualizar que se harán responsables de la edificación de espacios con áreas verdes, accesos seguros, casetas de vigilancia, centros comerciales y, desde luego, instituciones educativas . Gran parte de ello se queda en promesas y en buenas intenciones porque muy pocos han cumplido su palabra, no lo han hecho antes y ahora, solapados por las autoridades actuales, las cosas no han cambiado para bien de la población.

La reflexión anterior viene a colación porque en especial es preocupante la situación de riesgo que viven los vecinos de Villas del Pedregal, gigantesco fraccionamiento al poniente de la capital michoacana, en la salida a Quiroga, espacio que tiene una población estimada en más de quince mil habitantes, mismos que prácticamente viven pegados unos a otros ya que la calidad y capacidad de las viviendas que ahí construyó y construye Grupo Herso, en diferentes etapas, no son para nada las requeridas ni las convenientes; no obstante, dadas las condiciones económicas y necesidad de las personas, no hay más alternativas, sólo así puede entenderse cómo en casas tipo huevo llegan a vivir hasta ocho individuos, sin considerar que existen familias más numerosas que conviven hasta con gatos y perros, pero ese es otro cantar.

El primer gran problema, el primer gran susto que deben pasar los habitantes del referido asentamiento humano es el acceso principal cuando se dirigen de Morelia a su espacio de vida, es de lo más peligroso porque nadie, ni las autoridades de gobierno, ni los fraccionadores, han tomado las medidas de ingeniería civil para construir un acceso seguro donde los riesgos disminuyan cuando intentan ingresar al fraccionamiento; todos se detienen prácticamente sobre carretera, quedando de frente a los autos, camionetas, unidades de transporte público y desde luego tráileres, y deben jugar a la ruleta de la muerte al torear a dichas unidades y así poder entrar, la situación se vuelve más caótica por las mañanas o las tardes en las llamadas horas pico. Diversos accidentes han ocurrido en dicho lugar, algunos con pérdidas humanas, otros con personas discapacitadas de por vida y todos con daños materiales cuantiosos, todo ello es el pan de cada día, pues no hay semáforos, ni puentes, ni pasos a desnivel, ni patrullas con agentes policiacos que puedan ayudar a cruzar con cierta tranquilidad. Nadie hace nada, aunque los responsables, autoridades y fraccionadores, prometen todo.

En otras ocasiones, candidatos a puestos de elección popular han visitado el lugar (por supuesto, también les tocó torear los autotransportes para ingresar); han prometido que tendrán accesos seguros y dignos, pero todo ha quedado en puro engaño, como engaño permanente para el pueblo ha sido sacar el odioso tren de la ciudad. Sabemos que sólo se utiliza a la ciudadanía como escalón para llegar a posiciones de representación popular y después que cada quien se haga bolas. Ya basta de tanta mentira y manipulación. Concretamente el propio presidente municipal, Alfonso Martínez, el independiente, que no es independiente, ofreció soluciones al respecto, pero recordemos: obras son amores y no buenas razones.

Villas del Pedregal, sus habitantes, por supuesto, viven sin jardines de niños, primarias y secundarias suficientes, porque los empresarios sólo se dedican a construir casas, a ganar en su inversión pero, como dijimos, se olvidan de las escuelas, provocando que las poquitas que existen se encuentren saturadas de alumnos en ambos turnos, cuando es el caso, llegan a tener en las incómodas aulas más de 50 alumnos porque existe desesperación sólo al pensar en irse a otra colonia para otorgar educación a sus hijos, pues el tiempo, el dinero y los riesgos de traslado espantan a cualquiera. Múltiples ocasiones las autoridades educativas y las propias gubernamentales han tenido a directivos de las escuelas, a padres de familia y a vecinos del lugar exigiendo que se construyan las escuelas prometidas por los responsables de fraccionar, pero simplemente han hecho oídos sordos, o sólo les dan atole con el dedo, nadie toma su responsabilidad. Seguramente están esperando que pase una tragedia o una batalla campal provocada por los mismos padres de familia que han llegado a las amenazas, incluso contra los profesores, porque a como dé lugar exigen espacios para sus hijos. No sólo eso, hay una escuela que está funcionando en diminutas casas, con todas las molestias que podemos imaginar, porque hay voluntad de los maestros pero una gran desidia de los verdaderos responsables.

Sumado a lo anterior, al ser una ciudad incrustada en una ciudad, Villas del Pedregal ha tenido serios problemas también de inseguridad, a últimas fechas se han disparado los índices de delincuencia, de atentados, de asaltos y hasta de secuestros, muchos de éstos que no se publican o se denuncian; urge una estación de policía con capacidad de prevención y respuesta inmediata; agentes de seguridad en patrullas que estén al alba y al cuidado de los habitantes que están desprotegidos, que están en el olvido y que sólo se acuerdan de ellos en tiempos electorales, como ya lo habíamos puntualizado.

El fraccionamiento se está convirtiendo en un gran mercado, donde autos y camionetas obstruyen los accesos, además, cuando están en movimiento y usan los altoparlantes, todo el ruido molesta en los salones de clases a maestros y alumnos; luego entonces, se requiere orden en dicho sentido, aunque el responsable de Mercados en el Ayuntamiento seguramente dirige sus antenas hacia otros rumbos, donde más puede convenirle.

La publicidad para Villas del grupo Herso dice lo siguiente: “El fraccionamiento cuenta con decenas de comercios alimenticios, estéticas, farmacias, abarrotes, además escuelas para tus hijos y extensas áreas verdes con gimnasios exteriores, canchas deportivas, cenadores de convivencia, juegos infantiles. Siempre estarás comunicado ya que cuenta con transporte público a diferentes áreas de Morelia”. La pregunta es ¿dónde queda esa maravilla?

En fin, lo que sin duda existe ahí son los rostros de terror de sus miles de habitantes y de todo mortal que tenga la necesidad o se le ocurra querer ingresar a dicho fraccionamiento, un gran espacio habitacional que no ha sido atendido por el pequeño cerebro en capacidad y conciencia que tienen gobernantes y fraccionadores. Pobre gente, tan cerca de Quiroga y tan lejos de Morelia… aunque en Morelia les bajen sus impuestos. Urge la solución integral.

Sobre el autor
Nació en Zinapécuaro Michoacán (1961) Profesor de Educación primaria (E.N.V.F.); Licenciado en Ciencias Naturales (E.N.S.M.); Maestría en Investigación Educativa y Docencia Superior (IMCED). Excatedrático y exdirector de la Normal Rural de Tiripetío; Ex director y excatedrático de la Escuela Normal Urbana Federal, catedrático del IMCED. Diplomado en Administración de Escuelas Superiores (IPN)
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