Jueves 1 de Diciembre de 2016
A- A A+

El 25 de noviembre de 2016 muere Fidel Alejandro Castro Ruz, quien por más de 50 años fue el factótum del pueblo cubano. Su figura y poderío incidió en todos los ámbitos de la vida de esa sociedad, tanto públicos como privados, desde 1959 hasta su muerte, ello aun y cuando desde 2008 cedió gran parte de su poder a su hermano Raúl, quien hasta la fecha gobierna la isla, dejando para sí desde ese año, ante sus seguidores, claro, el carácter de deidad viviente.

Fidel Castro es y fue un grande  de la historia de la humanidad
Fidel Castro es y fue un grande de la historia de la humanidad
(Foto: Cuartoscuro)

Este hombre de ingenio y superior talento podría ser considerado el último de los grandes alumnos de Nicolás Maquiavelo, tanto así que se dice a manera de sarcasmo que Fidel debió escribir la continuación de El Príncipe, o al menos sacar una versión comentada, basada en su experiencia, enfocándose no tanto en el tema de la obtención del poder, sino en el de cómo conservarlo.

Debemos dejar de lado la discusión (bizantina) de si fue santo o demonio, porque creo que fue ambos; como todo ser humano, fue un ser de claroscuros. Grandes méritos políticos y humanos podemos encontrar en este ser excepcional. Sí, excepcional, como lo fue Josip Broz Tito, Stalin, Pinochet, Mandela, Hitler, Churchill, Kennedy, Gorbachov y muchos más actores fundamentales de la historia mundial del siglo XX, quienes dejaron huella en la política mundial y sin los que el presente sería otro, no sé si mejor o peor, pero sí otro.

Asimismo, grandes y fundadas criticas hay en contra del dictador. Del gobernante que como revolucionario dijo combatir una dictadura para regresarle a su pueblo la última palabra y las libertades arrancadas. Última palabra que nunca les regresó y libertades de las cuales hasta la fecha carecen, tales como de expresión, de prensa, de tránsito, por mencionar algunas.

Es de reconocerse que desde el ascenso de Raúl Castro a la Presidencia del Consejo de Estado y de Ministros de Cuba, la apertura económica, aunque lenta, ha permitido avanzar en algunos temas de derechos y libertades para la dignísima población cubana, pero aún no es suficiente, ese pueblo merece más.

Ahora bien, los logros en materia de educación, salud y seguridad ahí están, nadie se los regatea, ni sus detractores, simplemente lo que se ha dicho es que el precio ha sido muy alto y que nadie en su sano juicio estaría dispuesto a pagarlo; tan es así que muchos cubanos prefieren dejar esas “comodidades” y arriesgar su vida por llegar a un lugar donde puedan vivir en libertad (Estados Unidos). Tampoco veo a los mexicanos defensores del régimen cubano abandonar nuestro país, el cual ciertamente es inseguro y con un sistema educativo y de seguridad social deficiente en comparación con sus similares cubanos, para irse a vivir el sueño castrista.

En fin, no podemos negarle a Fidel su lugar en la historia ni escatimarle el reconocimiento a su valor e inteligencia, mucho menos a su grandeza política, es y fue un grande de la historia de la humanidad. Otra historia es condenarlo o adorarlo, pero esa es tarea y derecho exclusivo del pueblo que sufrió o disfrutó su yugo.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

De desconcentraciones y cosas parecidas

De reo a gobernante

Quinto partido a la vista

Hablemos del mundial

Pacto por la mujer

Día Mundial de la Libertad de Prensa

Limpiaparabrisas

La Fontaine

Arte y libertad

Los tres alegres compadres

Azorín y la eubolia

El culto a la ley

México en la piel (cuento corto)

México en la piel

México en la piel

Lupe Valdez

Javier Marín, distinguido uruapense.

Soñemos

El desgaste del poder

Hasta luego

Movernos en un esquema

Dos doctores y un licenciado

Candidatos priistas de pura cepa

La UMSNH, centenaria y enferma

Frente religioso

Ciudad Gobierno

Equidad de género e impartición de justicia

El culpable: Díaz Ordaz

Llamémosles sin partido

Henning Mankell

¿Y la ley general de justicia cívica apá?

“Si”, de Rudyard Kipling

El top ten del Frente “Ciudadano” por México

#NoalFiscalPresidenciable

¿Presidencialismo o parlamentarismo?

Meade y Manlio

Maldita percepción

El póker de ases de Peña

La edad del presidente

El “socavón” michoacano

Yo quería escribir del clima…

AMLO y el cantinero

¿Por qué no hemos ganado una Copa del Mundo?

Una generación de “ruptura” que no llega

¿Eres progresista y liberal?

Silvano emulando a Peña

Voto obligatorio

Murat presidente

Tres apuntes de la elección del Estado de México

Michoacán y el Índice de Competitividad Estatal 2016

Migrantes diputados

Un Macron mexicano

Los delfines, entre humanidad y raja política

El discurso de la honestidad

Veytia y la corresponsabilidad de las ratificaciones

Se buscan mejores políticos

Engañando con la verdad

De Juárez a Colosio

Lenin Moreno, un ser excepcional

Prisión y temple

Reducción de salario por enfermedad: posverdad

Dos ilustres e ilustrados michoacanos

Turismo político

Divide y vencerás

En el centenario de nuestra Carta Magna

Movilidad

Inminente reducción del Congreso de la Unión

Los políticos, la fábula

Por una reducción del IEPS a gasolinas

Postverdad

Política ficción

Rebelión

Día Internacional contra la Corrupción

Fidel

Deudas públicas estatales

El sueño americano

Trump presidente

Descarríos de la izquierda y la derecha en México

Los polémicos Nobel

Nuevo sistema de justicia laboral

Marcelo Ebrard, un hombre con estrella

Marcelo Ebrard, un hombre con estrella

Los ex priistas

Informes, ¿boato o rendición de cuentas?

¿Discriminar es pecado?

Los pluris

El deporte olímpico mexicano