Rafael Calderón
El turno y la presencia de Concha Urquiza
Lunes 28 de Noviembre de 2016
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Poeta de vocación mística-religiosa y dueña de un erotismo encantador. Nació en Morelia el 24 de diciembre de 1910 y murió ahogada en el Balneario El Estero, del mar de Baja California, el 20 de junio de 1945. Dueña de una poesía originalísima (sonetos, canciones, romances y los más variados estilos métricos). A los tres años muere su padre y es trasladada a vivir a la Ciudad de México y por temporadas regresa a Morelia y San Luis Potosí. A los once años escribe poemas y dos años más tarde ya está publicando en Revista de Revistas y Revista de Yucatán, y en 1923 la incluye Jesús Romero Flores en la antología Literatura de Michoacán. Sus poemas aparecieron asimismo en Ábside y Labor de San Luis Potosí. Pero escribe poesía sin otorgarle mayor importancia; más de las veces, los poemas los regala a sus amigos y son estos los que los conservan. De 1928 a 1933 vivió en Nueva York y laboró en el Departamento de Publicidad de una compañía cinematográfica. Al regresar a México militó en el Partido Comunista y escribió en su órgano periodístico; en 1937 sucedió la reconversión religiosa y comienza el itinerario más original de su poesía.

Concha Urquiza
Concha Urquiza
(Foto: Especial)

Su poesía registra tres claves de supervivencia para reconocerla y observar la evolución y el alto sentido de originalidad y resonancia con la poesía del siglo XX. En primer lugar está la compilación canónica de Gabriel Méndez Plancarte, bajo el título Obras. Poemas y prosas (bajo el singo de Ábside, 1946), incluyendo solamente poemas fechados a partir de 1937. Son poco más de 70 los que recoge pero dejando fuera la obra juvenil y de la adolescencia por considerar que son “imperfectos y pueriles”. Aunque estudia con rigor las “fuentes de donde solía beber su inspiración” para reconocer la lectura de la Biblia, a fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Berceo, el Arcipreste de Hita, el Romancero, Homero, Virgilio, Dante, Shakespeare y de los modernos incluye a García Lorca. La llama “alma selecta, de noble inteligencia y agua sensibilidad. Sabía imprimir a sus poemas un poderoso aliento viril, una rotundez y calidad que pocas veces se encuentra en poesía de mujer”.

La segunda clave es la reedición de la compilación de 1946 bajo diversas circunstancias y títulos: Poesías y prosas, con “Palabras de amistad”, por Rebeca Bucheli de Quintero de 1971, una edición facsimilar Por Jus en 1975 y la reedición de 2010 muy disminuida en calidad y cuidado editorial de la Secretaría de Cultura de Michoacán, con presentación de Margarita León Vega; José Vicente Anaya rescata la poesía por vez primera en 1985 y recuerda que su precocidad literaria inicia con la lectura de los clásicos españoles, griegos y latinos y El corazón preso nuevamente salió en 1990 y 2001, aclarando que la recopilación es la de Méndez Plancarte e incluye poemas dispersos con una presentación donde dice que “es una orquídea en el desierto” y reconocer que sólo así esa imagen nos aproxima a Concha Urquiza.

La tercera voluntad poética es con el título Nostalgia de lo presente. Poemas 1921-1945 (Jitanjáfora, 2013), compilación basada en la de Gabriel Méndez Plancarte y José Vicente Anaya y donde se recuperan poemas de la adolescencia y juveniles para incluir la presencia inequívoca de dos poemas inéditos: “Narciso”, el año del centenario de su nacimiento, y “El reintegro”, que estudia Margarita León Vega en su trabajo dedicado a la poeta y que titula De contrarios principios engendrada (2009) y por María Teresa Perdomo en Concha Urquiza y su obra (2013). El reintegro de Concha Urquiza es un texto escrito en prosa, y en el interior de éste se encuentra el poema de 45 versos sin título. El texto en prosa es un escrito de 179 páginas que estuvo en poder de José Cardona y del que fue entregada una copia al Centro de Estudios Literarios de la UNAM en 1972 por José Rojas Garcidueñas.

El poema se conservaba inédito y consta de 45 versos divido en tres partes. Las dos primeras de cuatro y cinco versos, respectivamente, la tercera –la más larga– 36 versos. Es el único poema que comprende la obra fechado dos veces: el 15 y 18 de octubre de 1933. Cuando su autora tiene 23 años y se considera que es el periodo más oscuro de su vida y son muy pocos los poemas de esa época. Al momento de su muerte, Concha contaba 35 años pero dejaba una obra novedosa, dispersa entre amigos y lectores, para convertirse en la figura central de la poesía mexicana del siglo XX.

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