Arturo Alejandro Bribiesca Gil
Deudas públicas estatales
Jueves 24 de Noviembre de 2016
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El tema de las deudas públicas de los estados ha cobrado amplia notoriedad en el último lustro, principalmente por el progreso de la transparencia y por los escándalos de corrupción en que se han visto envueltos varios gobernadores y sus colaboradores (secuaces). En la actualidad, las cinco entidades federativas más endeudadas del país son Ciudad de México (68.5), Nuevo León (62.3), Veracruz (45.4), Chihuahua (42.2) y el Estado de México (41.6). Por el contrario, los estados menos endeudados son Tlaxcala (cero), Campeche (1.5), Querétaro (1.6), Baja California Sur (2.3) y Yucatán (2.3). (Cifras en miles de millones de pesos y cerradas). Estos datos pueden ser consultados en el documento intitulado “Obligaciones financieras de las entidades federativas de México, al segundo trimestre de 2016”, elaborado por el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados en agosto del año en curso.

Ser de las entidades más endeudadas del país no las hace por default las que están en peores circunstancias financieras ni víctimas de corrupción, esto debido a que dichas cifras deben ser confrontadas con diversos datos
Ser de las entidades más endeudadas del país no las hace por default las que están en peores circunstancias financieras ni víctimas de corrupción, esto debido a que dichas cifras deben ser confrontadas con diversos datos
(Foto: TAVO)

Ahora bien, ser de las entidades más endeudadas del país no las hace por default las que están en peores circunstancias financieras ni víctimas de corrupción, esto debido a que dichas cifras deben ser confrontadas con diversos datos, tales como su población absoluta, ingresos totales, plazos, etcétera, para así tener la perspectiva real de su situación o problema, según sea el caso. La deuda per cápita puede ser uno de los mejores indicadores para ejemplificar las circunstancias de cada entidad.

Al analizar la deuda per cápita por entidad federativa cambia el top 5 de estados endeudados, teniendo el primerísimo lugar el estado de Quintana Roo, en el que cada habitante de dicha entidad debe trece mil 851.3 pesos; el segundo lugar es ocupado por Coahuila, en el que cada coahuilense debe doce mil 543.7 pesos; seguidos por Nuevo León, en el que cada persona debe doce mil 79.8 pesos; el cuarto lugar es para Chihuahua, con un adeudo de once mil 268 pesos por persona; Sonora ocupa el quinto lugar con un adeudo per cápita de siete mil 834.4 pesos. Por el contrario, los cinco estados con menor deuda per cápita son Tlaxcala (cero), Querétaro, Guerrero, Yucatán y Guanajuato, entidades en el que el adeudo por persona no supera los mil 100 pesos.

Como podemos advertir, dos estados repiten en este infame listado, Nuevo León y Chihuahua, en el que son muchos y deben mucho, lo que tampoco significa que sean los que se encuentren en peores condiciones, tal es el caso de Veracruz, del que mucho se ha dicho y escrito, y aquí es donde sobreviene el otro problema, que es el que las cifras oficiales de deuda pública no contabilizan ciertos pasivos, tales como deudas a proveedores, de prestaciones a empleados, entre otras. En infinidad de estos casos, dichos adeudos llegan a cifras estratosféricas similares a las de la deuda pública registrada. Por tanto, estas cifras oficiales sólo vislumbran, en muchos casos, la punta del iceberg.

En lo que toca a Michoacán, ocupamos el onceavo lugar de mayor endeudamiento del país, con una deuda de 18.4 miles de millones de pesos por encima de la media nacional, que es de 16.6 miles de millones de pesos. La deuda per cápita de cada uno de los michoacanos asciende a cuatro mil pesos (por si alguien gusta pagar su parte). Bajo estas estadísticas, el problema no se ve tan serio, lo malo es que la realidad es otra, muy probablemente el adeudo real del gobierno del estado se duplica al meter en la ecuación los pasivos no registrados como deuda pública; lo anterior sumado al boquete financiero que año con año hace más grande el presupuesto destinado a educación, debería replantear seriamente a nuestros gobernantes la forma en que se siguen haciendo las cosas; mientras tanto, sólo nos queda el consuelo de que hay peores.

No obstante, debemos dejar en claro que contraer deuda no es malo per se, el problema estriba en el mal uso de los recursos obtenidos (corrupción) o en la mala planeación y administración de la misma. En fin, también es importante destacar que este problema no es, ni ha sido, exclusivo de un partido político, gobiernos emanados del PRI, del PAN y del PRD han recurrido al endeudamiento sin los resultados esperados y sí con amplios señalamientos de corrupción, quedándonos claro que el virus de la corrupción no está contenido en tal o cual partido, ya que al parecer dicho virus ha contagiado a gran parte de la clase política del país con sus honrosas y contadas excepciones.

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