Hugo Rangel Vargas
La cumbre de la usura
Viernes 11 de Marzo de 2016
A- A A+

Ayer jueves inició la edición número 79 de la Convención Bancaria, en Acapulco. El pomposo título que lleva “México y su banca: protagonista del nuevo orden económico internacional”, da cuenta de las grandes expectativas y de los números alegres con los que los banqueros arriban al puerto guerrerense, pero no refleja a cabalidad la cruel realidad de un sistema financiero que poco estimula el desarrollo económico del país.

Y es que el año pasado, pese al entorno de volatilidad económica, los tres principales bancos comerciales de propiedad extranjera establecidos en el país reportaron fuertes ganancias para sus corporaciones.

Las sucursales del banco español BBVA-Bancomer establecidas en México lograron utilidades de más de 34 mil millones de pesos impulsadas fundamentalmente por el crecimiento en los márgenes de interés, así como por las comisiones que cobran a sus usuarios; mismas que representaron las mayores utilidades para el corporativo a nivel mundial.

Por su parte, los más de catorce mil millones de pesos que generó Santander en el 2015 en el país, significaron el cuatro por ciento de las utilidades de este banco a nivel mundial; monto que se encuentra sin embargo, por debajo de los 18 mil millones de pesos que reportó como beneficio en el mismo año Banamex, filial del norteamericano Citigroup.

Las cifras de bonanza que están detrás de los estados financieros de estas y otras instituciones crediticias, desentonan con la aversión al riesgo y la usura con la que reaccionan ante el entorno. De ello dan cuenta los datos del Banco Mundial que arrojan que en México el monto del crédito otorgado por la banca comercial equivale apenas al 26 por ciento del Producto Interno Bruto, cifra muy por debajo de países como Chile, Brasil o incluso Bolivia; con porcentajes de 70, 61 y 40 por ciento, respectivamente.

La banca comercial en nuestro país sigue teniendo en el crédito al consumo y personal una fuente segura de expansión de sus utilidades. El año pasado el ritmo de crecimiento de estos fueron superiores al once por ciento y los créditos de nómina casi del 20 por ciento. Esto puede tener como efecto, en medio de un entorno de volatilidad, la creación de una burbuja crediticia que podría estallar al dispararse la cartera vencida.

En contraparte, el crédito a pequeñas y medianas empresas sigue siendo limitado en el país. En un informe dado a conocer recientemente por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, se habla de que apenas el 6.5 por ciento del crédito dispersado por la banca en el país llega a las Mipymes; cifra que se eleva escasamente al 22 por ciento si se considera al total de empresas.

Entre las limitantes para el acceso al crédito de las que da cuenta el estudio mencionado, se señalan los numerosos requisitos y los costos del crédito, lo que orilla a los negocios del país a buscar otras fuentes de financiamiento tales como las cajas de ahorro o la propia tarjeta de crédito del empresario.

De cara al encuentro de banqueros, convendría que la autoridad reflexionara de manera conjunta con ellos sobre mecanismos que ayuden a limitar el otorgamiento de crédito fácil al consumo -cuyas ganancias son jugosas para la banca y sus efectos sobre el crecimiento económico son limitados- y sobre estrategias para expandir el crédito hacia las actividades productivas.

La festividad y pompa con la que los banqueros recapitularan en Acapulco sus estados de resultados y el animoso paraíso que les depara el país, será la feria de una usura que tiene como contraparte la palidez de una economía mexicana que tiene meses difíciles por venir.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

NAIM: El triunfo de la consulta

¿Combatir la riqueza?

Juntos reescribiremos la Historia

La “bancarrota” social.

45 años y contando

Velasco y la razón de Estado

TLCAN: ¿qué celebrar?

Los retos de los ayuntamientos

Permítanos soñar

Regulación alimentaria urgente

Burocracia vacante

Las réplicas del tsunami

Cambio de libreto

Pátzcuaro, lo que está en juego

Pejenomics

2018: La historia que podrá escribirse

Cuba: reanimando la esperanza

Todo sucede en Michoacán

El único que se divierte

A 100 días

La preocupación de los banqueros

Anayagate

Costa Rica: el paraíso del cooperativismo

Morelia, la oportunidad para la izquierda

Tuxpan: la flor del Colibrí

AMLO el sorpresivo

Andresmanuelovich y el efecto teflón

Y la inflación estaba ahí

El tortillazo de la ignominia

El país de la frivolidad

Ligereza a la Calderón

De la paz a la seguridad interior

AMLO: la ruta de la paz

Meade: el eje del olvido

UMSNH y salario mínimo: dos caras del sistema

100 años, sólo un Pedro

Fidel, a un año de tu ausencia

Ayuntamientos en crisis

Uber en Michoacán

En defensa de la política

Michoacán: presidentes vulnerables

La ilusión del Frente Ciudadano

Imposturas en medio de tragedias

La tierra cruje

Por qué López Obrador

No mentir, no robar, no traicionar

Se llama Harvey

El expulsionismo militante

El “casting” del FAD

El ejemplo de Rafa y Julión

México, Venezuela y el TLCAN

El dinosaurio se niega a morir

A la altura de la maestra

El socavón de la corrupción

El origen de la vanidad

PRD: La impericia de la codicia

2018: Comienza el juego de imposturas

Las opciones de Mireles

Después del 4 de junio

Correa: La reivindicación de la esperanza

Burguesía a la mexicana

PRD: El discurso “definicionista”

Carmen Aristegui: La nueva patzcuarense

Yarrington, Duarte y la capacidad de asombro

Todo está en la mente

Cárdenas y la mayoría necesaria

La turbulenta izquierda y el enturbiado país

Patria antes que partido

¿Nueva?, ¿izquierda?

Michoacán, hacia un nuevo interinato

Autodefensas: cuatro años de afrentas

La diáspora perredista

#NoEsTrumpEsPeña

AMLO: ¿El triunfo irreversible?

El contrasentido del acuerdo peñista

Gasolinazo y crisis de confianza

Chávez, el parto pendiente

Postdata: Sobre los buenos fines

Casi al fin del mundo

Casi al fin del mundo

El Buen Fin

Trump: El villano favorito

Estados Unidos: lo que está en juego

De “salvador” a “jodedor”

El caso López Obrador

Tras los recortes

El falaz `paralelismo´ Clinton-Zavala

Los pendientes de los Calderón

Los diez minutos de El Tuca

Movimiento al 18

Las redes y Juanga

Peña Nieto: por si faltara poco

Políticas públicas sin medición

Peña Nieto: entre amistades, disculpas y rechazos

Election day

Inauguration Day

Inegi, acribillado

Una mayoría política, para una mayoría electoral

PRD: Un momento para aprovechar

2018:El tiempo de honrar a Heberto

¿Por qué no le creo a Jesús Ortega?

Después del 5 de junio

Muy al sur de Morelia

Mireles: Sin derecho a la rebelión

Trump: La amenaza de la estulticia

Del “ya me cansé” al “mal humor”

AMLO y EPN, dos caras de la misma moneda

Pedro Infante vive

Al diablo con sus instituciones

Legisladores bizantinos

La cumbre de la usura

Legislativo: Desequilibrio de poderes

Un Eco a la eternidad

Bernie Sanders: La esperanza de lo imposible

Febrero: Episodios de colonialismo y de libertad

Acciones afirmativas: El debate continúa

Participación ciudadana y construcción de gobernanza

Bautista, la alternativa perredista

Temixco: La vulnerabilidad revelada

La crisis que se asoma

Sudamérica: ¿Una golondrina que hace primavera?

Autodefensas y fibrosis social

PRD: Las alianzas posibles

Reformas fracasadas

Basave: Por la redención de los intelectuales

Canarios: la resistencia

Por México Hoy

PRI: La guardia al Maximato

Pátzcuaro: La ciudad de la utopía

“Un amigo se metió a la mafia…”

La confesión de la usura

Estados Unidos y Europa: Medidas divergentes, resultados diferentes

Presupuesto base cero: pretextando eficiencia

Cerati: Pasión por la eternidad

Inflación controlada, ¿el fin del fetiche?

2016: El año de la verdad

Cárdenas frente a Navarrete

Deuda pública federal: ¿Quién la detiene?

Los temores de Peña Nieto

Semeí, Mireles y el Tri

Política ficción: Una sucesión sin control

Grecia: Lo que está en juego

Libertad a Mireles

EPN: Crecimiento económico, popularidad y elecciones

7 de junio: Las lecciones de la elección

Itinerario de campaña

Jara: La pesadilla que está por terminar

Pátzcuaro: El costo de la municipalidad

Salarios y precios: una carrera perdida

Apuntes para una política de desarrollo rural