Leopoldo Chassin Ramírez
La palabra andante
Ahora vienen por nosotros, los universitarios
Lunes 14 de Noviembre de 2016

Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó. Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó. Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero, tampoco me importó. Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó. Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó. Ahora vienen a por mí pero ya es demasiado tarde.

Eugen Berthold Friedrich Brecht.

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Tal parece que el hecho de pertenecer a los no pobres nos ha cegado, nos ha ensordecido, nos ha insensibilizado, nos ha corrompido el alma. Nos negamos a tener presente la historia negra, la que han vivido y sufrido los miles de trabajadores a los que les han arrancado su empleo o las prestaciones; no las han perdido, los han despojado de un sueño. Les han conculcado su porvenir. Son testigos de ello, los trabajadores del IMSS, FNM, SME, Pemex y cientos de empresas más dependientes de los recursos de la Federación.

Aspecto de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
Aspecto de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo
(Foto: Cambio de Michoacán)

No miramos



Vemos las noticias en la televisión, escuchamos la radio, quizá leemos algún diario para enterarnos de las banalidades o para actualizarnos en la nota roja, pero casi nadie miramos, no detenemos la vista en las cosas feas de la vida, en la de los pobres y sus penalidades. Los hemos borrado, nos son invisibles. Poco o nada nos entretenemos en mirar con detenimiento nuestro rededor, el de los de abajo. Por cada uno de nosotros, de los no pobres, de los que hemos perdido la conciencia de que existe la contraparte que padece pobreza, existen otros que viven con una realidad que lacera a la mitad de los mexicanos. Los tecnocientíficos y además magos del Inegi y Coneval así lo atestiguan, seguramente desaparecen y maquillan una realidad mucho más cruda.

Aquí mismo, en el campus universitario, ¿acaso hemos observado el ejército de invisibles que pepenan los “reciclables”? Miro cotidianamente una anciana como de mi edad, que con su pequeño costal hurga día a día algún mendrugo de PET, cartón, algo que canjear por unas cuantas monedas. Con su andar cansado, con unos cuantos kilos de cosecha, arrastrará sus pasos hasta el sitio donde la espera el voraz acaparador. ¿Tus ojos se habrán desviado y se ha encontrado con los de ella alguna vez?

¿Hemos observado en el camino, antes de llegar a nuestro lujoso espacio, a las trabajadoras y trabajadores que caminan varias cuadras para ahorrarse el importe de la combi?, ¿al vendedor, limpiaparabrisas, malabarista que hace su labor para comprar alcohol, droga o alimento?, ¿nos hemos preguntado la verdadera razón para que existan menesterosos y adictos?, ¿hemos usado el “método científico” para sacar nuestras conclusiones?, ¿hemos contrastado nuestros resultados?
Si no lo hemos hecho, somos creacionistas, y concluiremos de que la ley divina así lo quiso.

No escuchamos



Hasta en la combi (nuestros hijos y muchos de nosotros ahora nos sentimos incómodos cuando abordamos una, quizá hemos olvidado el peregrinar de antaño) muchos seguramente observamos cómo la mitad de los combivinos traen su aparatito en la mano, acompañado de sus audífonos, queriendo borrar una realidad que lacera a la otra mitad. Poca atención ponemos en chismear en la conversación de los menesterosos que relatan sus tragedias: que han perdido el empleo y que no encuentran otro, que las cosas están muy caras, que robaron o asaltaron a un pariente o vecino, que deportaron o tiene miedo que expulsen a quien envía dólares. ¿Cuántos de nosotros no tenemos un pariente trabajando en el odersaid? Mi encuesta en clase corrobora que casi la totalidad tenemos alguno.

¿Escucharon que no hay dinero para pagar las próximas quincenas? Si no hubiera, ¿qué haremos?, ¿tomaremos la Casa de Gobierno, la Rectoría, la Universidad?, ¿marcharemos por las calles y avenidas gritando consignas, con mantas y cartulinas?
Nada de esos malos modos, como somos bien portados y buenos profesores, seguiremos dando nuestras clases y nos quedaremos calladitos, aguardando a que el patrón tenga disposición. Nada de parar a la Universidad y su actividad científica y tecnológica, lo primero es lo primero, ¿o qué no?

No sentimos



Como poco o nada escuchamos, miramos o sentimos, tal vez de plano ya nos olvidamos del frío, del calzado desgastado con hambre (cuando está descosido o despegado, abujerado de la suela, decíamos en mi infancia), los rostros con jiotes, lamparosos de los niños, la panza de la adolescente que lleva su “pecado” en vientre. Mil formas pinta la pobreza, lejana aún de los nuestros.

La mayoría de los jóvenes que tuvieron paralizada a la UMSNH por once semanas viven esa realidad, realidad que ninguno o casi ninguno de nosotros hemos sufrido y vivido. Y algunos profesores y estudiantes se atrevieron a llegar al insulto, a la discriminación: que chiapanecos, que guerrerenses, que indios, que burros, que pónganse a estudiar… ¿los Trump universitarios?, ¿Se atrumparon?

¿Cuántos de nosotros hemos conocido el hambre en el amanecer sin que haya más qué echarle a la panza o alimento alguno que no sea un té?, ¿sin dinero para ir a “camellar” (ir al trabajo o la escuela)?, ¿sin saber qué comeremos el día de mañana?, ¿sin tener dinero para pagar al casero?, ¿sabemos lo que se siente el saber que la cosecha se perdió por la sequía o la remucha agua?, ¿se imaginan a un campesino con su familia llorando frente a su milpa porque granizó?, ¿qué hará el resto del año para conseguir las chúscutas?

¡Los universitarios somos ricos!

¿Nos estarán cercando las circunstancias?, ¿algún día sentiremos las carencias? “Ni lo quiera Dios”, dirían mi jefa y el jefe, doña Carmelita y don Pancho, mirándome desde el cielo desde hace 23 y 60 años.

Sobre el autor
Leopoldo Chassin Ramírez Profesor de medio tiempo de la UMSNH Colaborador de Cambio de Michoacán desde 1997 Inconforme social Simpatizante zapatista desde 1994 Utópico empedernido Amante de la tradición
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