Rafael Calderón
Elegía del Destino
El turno y la presencia de Enrique González Vázquez
Lunes 14 de Noviembre de 2016
A- A A+

Es poeta nicolaita, nació en Acuitzio del Canje, Michoacán, el 5 de julio de 1915. Falleció en Morelia el 9 de enero de 1971. Estudió el bachillerato en el Colegio de San Nicolás de Hidalgo y en la Universidad Michoacana estudió en la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales. Tempranamente sus primeros poemas fueron publicados en revistas como Juventud, Atalaya, Ímpetus y Voces. Fue editor con otros poetas de su generación de la segunda época de la revista Voces, y por aquellos años, con Raúl Arreola Cortés y Tomás Rico Cano, impulsó la edición de la revista Pliegos, y fue un colaborador fundamental de la revista impulsada, entre otros, por Ezequiel Calderón Gómez, La Espiga y El Laurel. En 1949 publicó por entregas la novela Peluquitas y sin olvidar que cultivó con acuciosidad el periodismo cultural en la ciudad de Morelia, con columnas, crónicas y artículos que aún guardan el aliento de su estilo. Dos son los libros de poemas que registran su mayor alcance poético:
Desnudo viento (1955) y Formas de gritos (1961) y el resto de su lírica se encuentra dispersa, en las diferentes publicaciones, donde fue entregándolos sin darle mayor importancia y mucho menos pensadas para reunirlos en un solo volumen.
Hoy en día la mayor parte de su obra lírica se encuentra editada en el volumen que lleva por título Al filo del tiempo (2006), una antología canónica que fue anotada y compilada por el también poeta José Antonio Alvarado y lleva a cabo una reordenación más que interesante: logra llevar a buen puerto la poesía reunida tanto de estos dos poemarios como los poemas dispersos y que su autor nunca en un título reunió.

En su travesía poética González Vázquez acumula una estilo en su entonación ritma con temas como la libertad, el amor y la soledad y ese filo del tiempo que transcurre entre la vida y el desprendimiento de ésta para ingresar al recuerdo de la existencia que en su poemas se estremecía, pero su claridad con el lenguaje es un recurso de la evolución que muestran sus imágenes para que el lector de su poesía reciba esos mensajes entre la luz y su bondad de poeta. Como le dice Tomás Rico Cano: “Tu vida fue una espiga florida”, para recordar esas formas de un gran grito ausente de prosaísmo, o reconocer que David Franco Rodríguez describe esa forma de su esplendor en una etapa temprana, cuando dice que “Enrique González hecho de nubes, de brisa, de rocío… lo conocí en los primeros años de nuestra vida en el Colegio” para pasar a describir una personalidad muy suya: “Su serenidad y tranquilidad con que veía pasar las cosas, y la actitud reposada que adoptaba en todos los casos, llegaron a impresionarnos totalmente” y así dejar visible un lugar excepcional de poeta.

“La pasión de González Vázquez –escribe José Antonio Alvarado– según nos deja ver en sus escritos tanto en prosa como en verso, no es otro que el amor a la Belleza (así lo escribía, con mayúsculas), sea ésta la de la mujer, la del paisaje rural o urbano que en realidad se interpretan y bañan la visión del héroe y de la amada. La presencia –termina Alvarado– del héroe no es un testimonio del pasado, es presente y porvenir”. Para extenderse y aclarar cuáles son las lecturas que el poeta realiza: desde autores como Ramón López Velarde y Rubén Darío y la generación del 98 y reconocer que por la influencia de Ezequiel Calderón Gómez lee a Mallarmé y convive con el poeta errante del continente Porfirio Barba Jacob.

En ese sentido resulta capital reconocer que la compilación de sus poemas tiene vida después de los dos únicos libros que en vida publicó y por las antologías y publicaciones que lleva a cabo José Antonio Alvarado está vigente. Lluvia para el desierto de mi prisa revela un poeta vivo, en movimiento con sus escritura; El sentido del porvenir fija esa personalidad literaria que pertenece a la poesía michoacana y escribe hacia el mediodía del siglo XX poemas en “íntima comunión con las aulas universitarias y normalistas”. Como recordar que advierte en su lenguaje “un tono romántico que trasciende y se abre al paisaje exterior con un carácter dinámico, característico de los modernistas”. El tiempo fue para él un canto que estremece la vida de prisas y es un canto de recuerdos: la imagen de las cosas nombradas y describir su presencia en la naturaleza del espacio donde la vida es agradecida como un cuerpo de agua y sale de esa voz que se confirma por la palabra como esencia viva y en movimiento.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Del premio estatal de las artes Eréndiera

Un recuerdo para José Antonio Alvarado

190 años de poesía

Morelia: 190 años en la poesía

Morelia: 190 años en la poesía

Morelia: 190 años en la poesía

Morelia: 190 años en la poesía

Gerardo Sánchez Díaz; profesor emérito

Homenaje al poeta Virgilio

Homenaje al poeta Virgilio

AMLO: misión cumplida

Una edición excepcional: libertad por el saber

Escribir es recobrarse: Octavio Paz

Mallarmé dado a la luz por Ximena Subercaseaux

Octavio Paz: homenaje a una estrella de mar

La Universidad Michoacana y la trayectoría de los rectores

Ante la muerte de Nicanor Parra

Contraelegía: José Emilio Pacheco

En honor del novelista Jaime Martínez Ochoa

Contraelegía: el centenario de Raúl Arreola Cortés

Contraelegía: el centenario de Raúl Arreola Cortés

Contraelegía: el centenario de Raúl Arreola Cortés

Las concordancias del verbo o 70 años de Gaspar Aguilera Díaz

“La muerte del Quijote”, poema de José Antonio Alvarado

José Antonio Alvarado, in memoriam

Conmemorar la fundación de la Universidad Michoacana

Conmemorar la fundación de la Universidad Michoacana

Conmemorar la fundación de la Universidad Michoacana

El Café del Prado, en el Centro Histórico de Morelia

La poeta Margarita Michelena

Pedro Garfias, 50 años después

La hora de la política: el regidor Osvaldo Ruiz Ramírez

Lucía Rivadeneyra: “Cuenta la estoria”

Pedro Garfias 50 años después

Pedro Garfias, 50 años después

Ramón Xirau y la poesía iberoamericana

Pedro Garfias, 50 años después

Pedro Garfias, 50 años después

Pedro Garfias, 50 años después

Pedro Garfias, 50 años después

Diario, páginas extraídas

El pensamiento lírico de Odisseas Elytis

Alfonso Reyes: Un puñado de citas gongorinas

Las visitas a Paseo del Guamúchil

La generación del tercer milenio

La generación del tercer milenio

Lucía Rivadeneyra: De culpa y expiación

La ruptura generacional de la poesía michoacana

Para gozar la poesía de José Antonio Alvarado

La ruptura generacional de la poesía michoacana

La ruptura generacional del medio siglo en la poesía de Michoacán

Juan Bañuelos, in memoriam

Alfonso Reyes y la ciencia de la literatura

Los pasos políticos de un peregrino

Corona de llamas: “Tu piel vuelve a mi boca”

Laboratorio para una poética del siglo XXI

La ciencia de la literatura de Alfonso Reyes

Gaspar Aguilera Díaz, entre el blues y el jazz

La Ilíada: traslado de Alfonso Reyes

Noticias de las Tesis filosóficas de Morelos

Yo no estoy a favor de los adeptos: André Breton

Gaspar Aguilera Díaz: la escritura en movimiento

Alfonso Reyes o la Grata compañía

Alfonso Reyes y su constancia poética

El turno y la presencia de Manuel Ponce

El turno y la presencia de Benjamín Fernández Valenzuela

El turno y la presencia de Concha Urquiza

El turno y la presencia de Enrique González Vázquez

El turno y la presencia de Carlos Eduardo Turón

Diario, páginas extraídas

El turno y la presencia de Tomás Rico Cano

El turno y la presencia de Francisco Elizalde García

El turno y la presencia de Alejandro Avilés

El turno y la presencia de Marco Antonio Millán

El turno y la presencia de Alfonso Rubio y Rubio

El turno y la presencia de Alfonso Méndez Plancarte

El turno y la presencia de Francisco Alday

El turno y la presencia de José Luz Ojeda

El turno y la presencia de Ezequiel Calderón Gómez

El turno y la presencia de Gabriel Méndez Plancarte

El turno y la presencia, una introducción

El turno y la presencia. Una introducción

El turno y la presencia: una introducción

Esbozo y acercamiento

Porfirio Martínez Peñaloza (1916-2016)

León Felipe, intrépida metáfora

Leer al poeta Rubén Dario

La Presea Generalísimo Morelos para José Mendoza Lara

Leer al poeta Rubén Darío

Rubén Darío, Del símbolo a la realidad

Leer al poeta Rubén Darío

Leer al poeta Rúben Darío

Leer al poeta Rubén Darío

Leer al poeta Rubén Darío

Leer al poeta Rubén Darío

Leer al poeta Rubén Darío

Leer al poeta Rubén Darío