Alejandro Vázquez Cárdenas
Cómo transformarse en un intelectual
Miércoles 19 de Octubre de 2016
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A ser posible has de ser cinéfilo. tienes que ir al cine a ver los últimos estrenos para poder criticar la mayoría de ellos.
A ser posible has de ser cinéfilo. tienes que ir al cine a ver los últimos estrenos para poder criticar la mayoría de ellos.
(Foto: Cuartoscuro)

Ser intelectual viste mucho, en prácticamente todo el mundo, y un poco más en países con notorio subdesarrollo educativo como es el caso de México, donde aplica perfectamente el refrán "en tierra de ciegos el tuerto es rey”.

Iniciemos con la definición según el diccionario: Se entiende por intelectual aquello 1. Relativo al entendimiento. 2. Espiritual o sin cuerpo. 3. Dedicado preferentemente al trabajo intelectual.

El común de los mortales por lo general llama “intelectuales” a aquellos individuos medianamente cultos, expertos en letras y en arte, que suelen participar en las platicas en televisión o radio y que frecuentemente tienen una columna en algún periódico o en alguna revista semanal. Si usan lentes y están mal peinados, mejor.

Ser intelectual es algo bueno y es muy bien considerado en nuestra sociedad, así que a continuación transcribo una serie de consejos, en forma de preguntas y respuestas, para que (casi) cualquier hijo e vecino pueda aspirar a ser considerado un verdadero intelectual y mejore su cartel cuando menos en los pedestres ambientes de los cafés michoacanos.

¿Es obligada la formación universitaria?
Definitivamente es aconsejable, aunque también es válida alguna actividad artística, como la pintura a brochazos (que nadie entiende) o escribir soporíferos y desarticulados mamotretos que imprimen por mero trámite algunas editoriales con subsidio estatal.

¿Me ha interesar el cine?
Sí, a ser posible has de ser cinéfilo. Tienes que ir al cine a ver los últimos estrenos para poder criticar la mayoría de ellos, puesto que lo que te debe gustar es el llamado “cine de autor” o el "cine de arte".

¿Hay que leer libros?
Sí, es imprescindible, especialmente en los cafés, y prácticamente en cualquier sitio público donde te pueden ver. Saramago, Gramsci, Benedetti, Gunter Grass, Galeano, Barthes son adecuados. Vargas Llosa es una mala idea.

¿Se debe escuchar música?
Estás obligado a escucharla, pero no cualquier cosa: cantautores de protesta, nueva trova cubana, grupos musicales poco conocidos, música clásica. Si te gusta Juan Gabriel o Ricky Martin puedes comprar sus discos, pero cuida de esconderlos por si llega visita.

¿Se debe escribir sin faltas de ortografía?
Es altamente deseable, aunque frecuentemente encontramos pretendidos intelectuales con una pésima redacción y una sintaxis intransitable.

¿Hay que ir al teatro?
Por supuesto, ya que supuestamente el público del teatro es más selecto que el del cine, ya que los espectadores ven la función callados y sin comer palomitas.

¿Me han de interesar la pintura y la escultura?
Sí, debes prestar especial atención a aquellos cuadros que nadie sabe bien si están al derecho, al revés o de cabeza.

¿Cómo he de vestir?
Como quieras, pero de preferencia hay que usar abundantemente la mezclilla, la manta y en algunos casos es conveniente un morral. Algo muy importante es que uses gafas de montura fina aunque en realidad puedas ver perfectamente sin ellas, son muy recomendables las modelo John Lennon.

¿Qué actitud debo mantener ante el deporte?
Debes mantener un cierto desprecio por el futbol y todos los deportes mayoritarios. Puedes practicar tai-chi, correr o ir a la montaña en bicicleta. Los programas deportivos de la radio y de la televisión están prohibidos.

¿Puedo ver la televisión?
Buena pregunta, un intelectual tiene permitido ver Discovery, History Channel y documentales del 22 y el Once. Las series televisivas son consideradas un insulto para el buen gusto.

¿Me debe importar el dinero?
Sí, pero nunca hay que reconocerlo; un buen intelectual tiene el corazón a la izquierda pero la cartera a la derecha.

¿Ha de interesarme la economía?
La economía es una ciencia totalmente ficticia, es mejor que te intereses por la filosofía.

¿Y la política?
No es imprescindible, siempre puedes decir que te parece una farsa. Pero si eres un pintor, un escultor o un fotógrafo que está empezando, es bueno que vayas haciendo contactos dentro de la política local, especialmente si vives en una ciudad pequeña.

¿Y la tecnología?
No pierdas el tiempo, la tecnología es algo tan superficial como la economía. Si empleas palabras como “digital”, “bites” o “física cuántica" sin conocer su significado, no te preocupes, la mayoría de la gente tampoco sabe.
Mitad broma, mitad en serio, así van las cosas.

Sobre el autor
"Medico, Especialidad en Cirugia General, aficionado a la lectura y apartidista. Crítico de la incompetencia, la demagogia y el populismo".
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