Gerardo A. Herrera Pérez
Debatamos Michoacán
Miércoles 12 de Octubre de 2016
A- A A+

Se han ido construyendo, hasta ahí han llegado los signos del desarrollo: cemento, varilla, tabicón, dejando atrás las formas tradicionales de construcción el adobe, teja, piedra, madera, etcétera, la otra cuestión es su identidad de familia.
Se han ido construyendo, hasta ahí han llegado los signos del desarrollo: cemento, varilla, tabicón, dejando atrás las formas tradicionales de construcción el adobe, teja, piedra, madera, etcétera, la otra cuestión es su identidad de familia.
(Foto: Ricardo Rojas Rodríguez)

Jungapeo es uno de los 113 municipios de Michoacán; para llegar a él hay que desviarse de la carretera Ciudad Hidalgo-Zitácuaro. La carretera, que está en pendiente, desciende y pasa por la entrada del centro vacacional San José Porrúa, uno de los mejores en otrora, como también lo fue Agua Blanca; no obstante, hoy sólo quedan grandes recuerdos de muchas personas que estuvimos en aquellas épocas y que nos hace recordar la grandeza y exuberancia de la zona que aún permanece.

Jungapeo continúa siendo una zona frutícola, y a la luz de los cambios de la globalización también ha sufrido modificaciones en su estructura social. Recientemente estuve de visita por esos lugares y me sorprendieron muchas cosas, una de ellas, la densa continuidad de casas que a borde de carretera se han ido construyendo, hasta ahí han llegado los signos del desarrollo: cemento, varilla, tabicón, dejando atrás las formas tradicionales de construcción el adobe, teja, piedra, madera, etcétera, la otra cuestión es su identidad de familia.

Esta tierra, que en estas épocas pinta de verde, produce guayaba; sus actividades productivas y económicas se realizan a través de la agricultura y la ganadería, que les permite vivir a la familia de estas acciones, así como de las remesas que envían los compatriotas que viven en Estados Unidos.

Tuve la oportunidad de trabajar con personas jóvenes de instituciones de educación media superior y con servidores públicos del Ayuntamiento; de ellos hablaré párrafos adelante, lo que me interesa ahora es comentar lo que observé en la comunidad.

Las familias en Jungapeo ya no viven como se vivió en los años 50 del siglo pasado, ambos padres viviendo juntos con sus hijos, casados, la madre ama de casa de tiempo completo y el padre ganando las provisiones para el hogar, hoy también las mujeres trabajan y salen de Jungapeo.

La actitud hacia los niños y niñas y su protección ha cambiado en las últimas generaciones. Los niños de las familias tradicionales debían, y aún hoy en muchos lugares son vistos pero no escuchados, la autoridad se ejercía y no se negociaba; hoy, a muchos padres desesperados por la rebeldía de los hijos les gustaría cambiar la práctica pero no hay marcha atrás. Así, a los niños se les debe enseñar a replicar, lo cual no implica falta de respeto o disciplina. Lo único que se busca es que cada miembro de la familia cumpla con sus deberes de familia y le respeten sus derechos.

Por lo que observé es que muchos de los jóvenes con los que trabajé de nivel medio superior aún respetan la autoridad paterna. Me decían: “Si no obedezco me controlan con el tiempo, con el dinero, con los permisos”, “necesito del apoyo de mis padres para ser feliz”, el papel del padre y del hijo, al parecer aún cuenta con esa visión de ser complementario y no contradictorio, como lo es en las zonas urbanas. El respetar es importante, pero el que los padres se dirijan a sus hijos y les comenten sobre los grandes problemas sociales y de peligro que corren frente a las tecnologías que se viven es fundamental.

Pero más aún que se hable de los derechos sexuales y reproductivos es oportuno.

Cada día se abren las expectativas para aquellos grupos invisibles, otorgándoles derechos y prerrogativas tanto a niños y niñas como a mujeres y para adultos mayores.

Espero que en Jungapeo no pase lo que sí pasa en las zonas urbanas, muchos padres han perdido el rol respecto a la autoridad con sus hijos, sino también han perdido el rol de la brecha generacional, la relación entre adulto y adulto mayor. El rol del adulto ha perdido fuerza y prestigio.

Así vemos cómo el adulto mayor en Jungapeo es atendido por sus familiares; sin embargo, eso no pasa en todos lados y lo digo porque escucho, sobre todo en Morelia, cómo el adulto mayor se queja de no ser valorada su experiencia y la sabiduría que tiene; a pocos les interesa, por lo que se dan relaciones complejas y contradictorias provocando que la obediencia a los papeles se pierda y se desconozca el rumbo.

En la escuela de Bachillerato Tecnológico y Agropecuario tocamos aspectos de bullying, pero también de violencia y de trata de personas; los jóvenes piensan que eso son cosas de la ciudad, no de las zonas rurales, no obstante todos estuvieron pendientes de los comentarios y enseñanzas que vivimos.

Debo agradecer a las autoridades educativas, pero sobre todo a José Roberto Espinoza Tinoco, quien con amplia disposición facilitó que pudiéramos hacer llegar el mensaje de prevención de la trata de personas y del bullying que existe para evitar violación a los derechos humanos y ser presa de las redes de trata de personas.

Finalmente, tuve la oportunidad de coadyuvar a procesos de fortalecimiento para la cohesión de los servidos públicos municipales. Por ello participamos en el taller “Cultura de la igualdad y no discriminación”, con lo que trabajamos las responsabilidades de los servidores públicos sin discriminación, respetando los derechos humanos y la cultura de la equidad con perspectiva de género.

Los servidores públicos, muchos de ellos sensibilizados porque tienen hijos con alguna discapacidad, fueron plenamente receptivos a la importancia de hacer una permanente resignificación de sus discursos públicos, todos ellos en un marco de respeto a los derechos humanos, a la cultura de la igualdad y no discriminación, pero sobre todo al reconocimiento que hombres y mujeres son iguales ante la ley y lo deben ser también ante las oportunidades.

Agradezco la sensibilidad de Norma Angélica Yáñez Sierra y Miguel Ángel Arreola Sandoval, ambos responsables y respetuosos de su trabajo, generosos en su actitud y comprometidos con el servicio público, y quienes coadyuvaron siempre al desarrollo del trabajo en Jungapeo, como también lo hizo Sandra Simón.

Sobre el autor
Comentarios
Columnas recientes

Día nacional y estatal contra la discriminación

Uruapan con cohesión social

Tolerancia y respeto

Los bachilleres de Cuitzeo

Paz y reconciliación

Conocer el conocimiento

Apatzingán y lo transdisciplinario

Seguridad humana con cultura y deporte

Humano

Las y los pescadores

Los saberes: ¿cuántos, cuáles?

Apatzingán

Naturaleza y vida

Cuenteras internacionales en LC

Ecoconciencia

Descolonizar para avanzar 3/3

Descolonizar para avanzar 2/3

Descolonizar para avanzar 1/3

Humanismo en el arte visual

Formar para la vida

Nuevo pacto civilizatorio y planetario

El valor de amar

Contradicciones

Lo líquido e inmediato

Lo glocal

Ecoformación y ecopedagogía (2 parte)

Ecoformación y ecopadagogía

Mujeres que construyen

Trabajo sexual de hombres

Educación superior con paz

Supervivencia y ética

Masculinidades en zonas de riesgo

Las tres ecologías, parte 2/2

Las tres ecologías parte 1/2

Trata de personas

Qué es ser humano

Tortugas marinas

Pensar en los derechos humanos

Mujeres de acero

Resiliencia, frente a un camino de violencia

La alfabetización ecológica (3/3 partes)

La alfabetización ecológica (2/3 partes)

Debatamos Michoacán, Alfabetización ecológica

Cohesión social y violencia

Sin discriminación

Los valores compartidos

Violencia intrafamiliar

Encuentro de neuronas y el buen vivir

Masculinidad y violencia rural

Debatamos Michoacán: Masculinidad y violencia rural

Debatamos Michoacán: Masculinidad y violencia rural

Los cabildos no discriminan

Adultos mayores

Paz

Debatamos Michoacán: Ferias y desfiles.

El ciclista

Ser joven

Pacto mundial para una migracion segura, regular y ordenada

Debatamos Michoacán: Nuevo discurso

Desarrollo y Agenda 2030

1968-2018, 50 años

Mujeres contra la opresión

Amnistía Internacional

Prevención en redes sociales

Evalúan los derechos humanos

Cultura y arte contra la violencia

Neuronas para el desarrollo socio cultural

Lázaro Cárdenas convive

Construyendo la convivencia en Tungareo

Convivencia escolar

Tolerancia 2018

Posmodernidad y reproducción

VIH, sociedad civil y lo legislativo

Discapacidad en Cuitzeo y Santa Ana Maya

Ley de Seguridad Interior

Duele la violencia contra la mujer

Derechos políticos de la diversidad sexual

Baños todo género

Talla baja

Baston blanco

Las tecnologías de la información y la comunicación

Afrodescendientes mexicanos

Violencia obstétrica

Agenda LGBTTTI

La agenda de la población LGBTTTI

Violencia por prejuicio LGBTTTI

100 años de ser mujer

100 años de ser mujer

100 años de ser mujer

Sistema nacional antidiscriminatorio

Dignidad humana

Mercancía humana

Trabajo doméstico

Grupos vulnerados

Transexualidad

XLVII Asamblea de la OEA

Orgullo gay 2017

Orgullo o dignidad

Población afrodescendiente

Sistema Nacional de Protección Integral

Migración y derechos humanos, una nueva mirada

Diversidad cultural

Conflictos de pareja

Comunidad trans

Tortura

Transexualidad, transgeneridad y travestismo

Masculinidades, misoginia y machísimo

Cuidado y corresponsabilidad

Afrodescendientes invisibles

Galardón Jiquilpan

Tortura y tratos degradantes

Por la dignidad humana

Cultura de la paz

Educación y género

Discriminación a trans

Jurisprudencia 8/217

Cautiverio

La era Trump y lo diverso

Museo Béjar de Jiquilpan

Elegir

Retos 2017

Debatamos Michoacán: 2017

Diversidad sexual de 2016 a 2017

VIH/2030

Discapacidad

A 33 años del VIH

Identidad de vaquero

Personas jóvenes de Uruapan

Comisión de Puntos Constitucionales

La diversidad somos todos

Derechos humanos en la educación

Construcción de conciencia social

Debatamos Michoacán

Paz

A 40 años de la agenda gay

Los derechos de inculpado y víctima

Diálogo, tolerancia y respeto

San Antonio Molinos

Buenavista

Cartilla LGBTTTI

Osos

Desarrollo humano

Mecanismos de opresión

La muerte

Reforma y matrimonio civil

Derechos humanos y desarrollo

Diversidad y respeto

Cuerpo, mercancía, trata

La diferencia

Marco normativo LGBTTTI