Arturo Alejandro Bribiesca Gil
Primera Parte.
Marcelo Ebrard, un hombre con estrella
Viernes 7 de Octubre de 2016
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Me atreví a escribir y publicar esta microbiografía política de Marcelo Ebrard con ciertas licencias históricas y con motivo de su próximo cumpleaños (10 de octubre de 1959). Debido a su extensión, que sobrepasa la tradicional de mis colaboraciones, es que decidí dividirla en dos partes. Comencemos:

Allá por el año de 1993, Marcelo Ebrard, secretario general del Departamento del Distrito Federal (ahora Ciudad de México), tenía la firme y fundada creencia de que un futuro aún más promisorio le esperaba; en sus proyecciones políticas estaba que su jefe y mentor, Manuel Camacho Solís, fuera designado candidato del PRI a la Presidencia de la República el año siguiente, elección en la que él contribuiría a ganarla para posteriormente ser designado secretario de Gobernación y, ahora sí, empezar a trabajar en su proyecto, la candidatura y Presidencia de la República en el año 2000, obvio, por el PRI.

La incertidumbre sobre la candidatura de Camacho era amplia, pero Marcelo creía que la cercanía de éste con el presidente Salinas sería el factor determinante, y una vez pasada esta garita, la elección sería mero trámite y su designación también, era el brazo derecho de Camacho Solís, nadie lo discutía.

La elección de Luis Donaldo Colosio como candidato del PRI trastocó los planes y oscureció su futuro (una constante en su vida pública). Su jefe renunció como regente del Distrito Federal, por tanto, él también abandonó su cargo. En breve, Manuel Camacho fue designado secretario de Relaciones Exteriores y él fue nombrado subsecretario de dicha dependencia; sin embargo, el panorama político de ambos había cambiado, estos nombramientos eran sólo de sobrevivencia política, esta lucha estaba perdida, pero vivirían para pelear otra vez.

Allá por el año de 1993, Marcelo Ebrard, secretario general del Departamento del Distrito Federal (ahora Ciudad de México), tenía la firme y fundada creencia de que un futuro aún más promisorio le esperaba
Allá por el año de 1993, Marcelo Ebrard, secretario general del Departamento del Distrito Federal (ahora Ciudad de México), tenía la firme y fundada creencia de que un futuro aún más promisorio le esperaba
(Foto: Cuartoscuro)


El levantamiento del EZLN el 1° de enero de 1994, que propició la designación de Manuel Camacho como coordinador para el Diálogo y la Reconciliación en Chiapas, y el magnicidio de Colosio en marzo de ese mismo año, hicieron que de manera breve nuevamente fuera viable el proyecto Camacho-Ebrard, pero como se dijo, fue muy breve el respiro, la percepción de responsabilidad que acechó a Camacho sobre el caso Colosio sólo hizo más estrepitosa la caída política; Zedillo fue electo presidente y en octubre de 1995 ambos renunciaron al PRI.

Con la renuncia al PRI empezó el verdadero periplo político de Marcelo Ebrard. En 1997 fue incluido en sus listas plurinominales como diputado federal por el Partido Verde Ecologista de México, al que renunció, concluyendo su encargo como diputado “independiente”. Como “independiente”, en conjunto con su mentor, Manuel Camacho, fundaron el Partido de Centro Democrático. Las principales expectativas de éxito para este partido nuevo, y pequeño, en el proceso electoral del año 2000, estaban en los acuerdos y alianzas que pudieran hacer con otros partidos mayores; en otras palabras, era un membrete encabezado por dos tipos listos (y de cuidado) a la caza del mejor postor. Marcelo fue candidato a jefe de Gobierno y el mejor postor fue Andrés Manuel López Obrador, por quien declinó Marcelo.

Año 2000, nuevo milenio; año que puede considerarse un parteaguas en la vida pública de Marcelo, comenzó a dejar el tutelaje directo de Manuel Camacho Solís para pasar gradualmente al cobijo de López Obrador. Es de puntualizarse que nunca se perdió la estima, respeto, consideración y consejo entre Marcelo y su mentor, aun y cuando ya volaba por sí solo (o de la mano de AMLO).
Continuará.

Otro sí: Medalla Belisario Domínguez para Gonzalo Rivas.

Que en Salvaje Libertad Descanse (QSLD) Luis González de Alba.

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