Gilberto Vivanco González
Vivilladas
Grito de Independencia… entre festejo y decepción
Viernes 16 de Septiembre de 2016
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En México, los festejos patrios se están celebrando a todo lo largo y ancho del territorio nacional, los motivos tricolores realzados en un sinfín de afiches patrios están presentes a raudales, muchos niños y adolescentes quizá poco comprendan el verdadero significado de la gesta heroica pero de una u otra manera se involucran en la algarabía que representa un aniversario más de nuestra Independencia; por supuesto, sabemos que dicha independencia, sumada a la soberanía, están en muy lastimadas por un conjunto de acciones que el gobierno federal, encabezado por Enrique Peña Nieto, ha hecho o dejado de hacer. Hoy como en pocos años los festejos tienen un sabor agridulce porque las condiciones socioeconómicas y hasta políticas están por la calle de la amargura, pero insistirnos, sin importar los golpes que el gobierno ha propinado a los habitantes de esta nación, que pueden estar molestos, inconformes y hasta indignados, pero aún en estas condiciones hubo y hay júbilo acompañado con tequila y cerveza, el mexicano es de fiesta y eso no tiene vuelta de hoja, aunque los festejos estén cubiertos por un clima de enfado y desconsuelo.

 Varios acontecimientos nacionales de lamentar han marcado el gobierno de Peña Nieto, mismos que resultaría ocioso enlistarlos.
Varios acontecimientos nacionales de lamentar han marcado el gobierno de Peña Nieto, mismos que resultaría ocioso enlistarlos.
(Foto: TAVO)



Varios acontecimientos nacionales de lamentar han marcado el gobierno de Peña Nieto, mismos que resultaría ocioso enlistarlos. Sólo habremos de puntualizar que en cualquier rubro de la vida nacional están presentes; no hay concordia entre gobierno y gobernados, no existe respeto al Ejecutivo de la República, ya no digamos admiración y confianza; del Poder Judicial ya ni hablar porque la multicitada justica y el enunciado de “nadie por encima de la ley” se presta a burla y chacoteo; la vertiente gubernamental que significa el poder legislativo no tiene tampoco el reconocimiento de la población, en pocas palabras, estamos acéfalos de liderazgos fieles y capaces de sumar reconocimiento social, porque incluso la milicia que durante años fue valorada como orgullo de los mexicanos, por una serie de acontecimientos como los sufridos en Ayotzinapa, en Guerrero, y Tanhuato, en Michoacán, hace tiempo que perdió credibilidad.

Existe tanta indignación generalizada, que los propios empresarios que siempre se habían alineado, por conveniencia, a las políticas nacionales precisadas por el gobierno, se han manifestado e inconformado por su tibieza y políticas erróneas ante la nula solución y los malos manejos que realizan en la línea financiera y en la vinculación con organizaciones sociales que han puesto de cabeza al país, es más, han solicitado a gritos, no de independencia, que las partes se pongan de acuerdo, que lo mínimo que deben hacer es ceder y negociar de manera responsable para que los conflictos se resuelvan de la mejor manera y así darle un respiro al sector comercial.

Los cibernautas en redes sociales, los cuales –varios de ellos– son ingeniosos y hasta ocurrentes, estaban invitando a la gente para evitar ir a la tradicional ceremonia del Grito, sobre todo en el Zócalo capitalino, pero ante el cúmulo de simpatizantes que estaban abrazando la idea, ni tardos ni perezosos y utilizando el dinero del propio pueblo, llevaron bandas, conjuntos, sonoras y hasta artistas de reconocimiento nacional para jalar a la gente que no tiene la oportunidad de presenciar o disfrutar de sus ídolos musicales. Es una estrategia bien pensada pero que irremediablemente habla no sólo de la cultura pachanguera de los mexicanos, sino de la ignorancia y pobreza que nos agobia y que sirven de magníficos aliados a los gobiernos detestados que aplican la máxima universal de: al pueblo pan y circo.

De modo que las autoridades encontraron el modo para enganchar y atraer las masas en un aniversario más del Grito de Independencia, así por ejemplo, en el Zócalo capitalino estuvo la banda del momento, la MS, y la antipática de Belinda, pero que aún así tiene su arrastre con los jóvenes; sin dejar de lado que las propias delegaciones también se surtieron de “estrellas” por decir algo: en Cuauhtémoc se anunció a Celso Piña, Óscar de León y La Lupita. En Azcapotzalco estuvieron Grupo Cañaveral y La Charanga Habanera. En Álvaro Obregón se presentó como estelar el cantante Dani Daniel;
en Benito Juárez cantó Moderatto; en Coyoacán, Aleks Syntek, quien se lució en la explanada delegacional; Banda Maguey, en Avenida Aztecas y Banda El Mexicano, en la Alameda del Sur, así le podíamos seguir. En el Estado de México llevaron al popular Julión Álvarez y a Los Ángeles Azules; bueno hasta en la capital michoacana, Morelia, le entraron al populismo trayendo a la famosa Banda El Recodo.

Es claro que ante la falta de reputación y arrastre de los diferentes políticos, la solución fue promover la veneración a ídolos de barro, que emocionaron más a algunos que los vivas a nuestros héroes y mártires mexicanos.

De una u otra manera, los festejos patrios se convirtieron, como es costumbre, en una romería, sumando como salvadores de los eventos a un conjunto de voces y sonidos que hicieron felices a los espectadores, quienes por unas horas se olvidaron de las vicisitudes permanentes y así validar con su presencia a la clase política, que sabe muy bien que no tiene la aceptación ni reconocimiento de un pueblo que está de orgulloso de su patria pero que hoy festeja entre algarabía y molestia; en pocos días pasará la euforia del 15 y 16 de septiembre y en un tris de nuevo el mismo pueblo se enfrentará a su triste realidad. Por lo pronto el grito de ¡Viva México! se escuchó hasta en el último confín del territorio nacional.

Estamos de fiesta, pero nuestro país está lastimado, mantenemos el orgullo de la mexicanidad pero ello debe motivarnos para luchar y ofrecer a nuestros hijos un país mejor, porque nadie vendrá a hacerlo por nosotros. Chabela Vargas, la cantante costarricense que abrazó a este país como su patria, ante las injusticias y la desigualdad social que observó, en una ocasión externó: “México es mi tierra. No nací aquí pero lo amo. Es el país más bello del mundo. Ahorita está dormido el gigante. Lo veo, el gigante de América está durmiendo la siesta, la noche o no sé qué pero él…no está despierto totalmente”. ¡Despierta México!

Sobre el autor
Nació en Zinapécuaro Michoacán (1961) Profesor de Educación primaria (E.N.V.F.); Licenciado en Ciencias Naturales (E.N.S.M.); Maestría en Investigación Educativa y Docencia Superior (IMCED). Excatedrático y exdirector de la Normal Rural de Tiripetío; Ex director y excatedrático de la Escuela Normal Urbana Federal, catedrático del IMCED. Diplomado en Administración de Escuelas Superiores (IPN)
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