Hugo Rangel Vargas
Los diez minutos de El Tuca
Viernes 16 de Septiembre de 2016
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Lla cara adusta, defensiva, calculadora y frívola de Ricardo Ferretti
Lla cara adusta, defensiva, calculadora y frívola de Ricardo Ferretti
(Foto: Cuartoscuro)

Mucho se ha dicho que el dinero y el poder no cambian a las personas, sino que simplemente las muestran como verdaderamente son. Y es que la cara adusta, defensiva, calculadora y frívola de Ricardo Ferretti quedó demostrada en el encuentro que sostuvo, dentro de la jornada 8, el acaudalado equipo que dirige el brasileño frente al modesto Monarcas Morelia.

Apostándole a la administración del tiempo y especulando con el espacio, el marcador de dos goles contra cero por el que el equipo regiomontano superó a los locales, no da cuenta de la millonaria plantilla de los Tigres cuyo valor, según el portal español Transfer Markt, supera casi en tres veces al de la monarquía.
Los espacios que se abrieron con la expulsión casi al final del segundo tiempo del jugador de Morelia Ignacio González, fueron manejados de una forma tibia, al punto tal que sólo una jugada espectacular, una individualidad de Javier Aquino; sepultó el marcador y con él el espectáculo para los aficionados que contemplaron una más de las canalladas de El Tuca Ferretti contra el futbol.

En los diez minutos finales, el pundonor de los Monarcas y los riesgos que corrió el experimentado Enrique Meza borraron las diferencias entre ambos planteles y el jugador menos con el que los locales se encontraban. Ahí, radicalizando la protesta del riesgo y alzando la bandera de los que se comprometen con el juego más que con el resultado, Morelia salió vencedor más allá de un marcador adverso construido desde la forma sosa del cálculo.

Ferretti cumple ya un cuarto de siglo en los banquillos como entrenador de futbol, pero detrás de sus éxitos se encuentra una actitud defensiva y cauta, que para muchos puede ser definida como “ratonera”. Cuatro títulos de liga para El Tuca podrían ser el fin que justifica el deplorable medio de sacrificar el espectáculo.
En este país en el que los mexicanos hemos hecho del balompié una ceremonia y un rito que nos conduce apasionadamente al olvido de la brega cotidiana; el escaparate no puede tener salidas escatimadas por estimaciones dignas de un corredor de bolsa.

Por ello es que más allá de la legalidad con la que se puede defender a rajatabla un resultado frente a un equipo inferior en plantel y que tiene un jugador menos en la cancha, habrá que exigir de esa superioridad, también estimada con la frialdad de los pesos, un mayor compromiso con quienes se dejan seducir por el futbol y sus avatares.

Diez minutos, un jugador menos y casi 40 millones de euros de diferencia, son las significativas cifras que reducen a una nimiedad el 2-0 con el que Tigres se impuso a Monarcas. Molesta el marcador, pero calienta más la displicencia en el terreno de juego de los primeros y su desapego al verdadero futbol-espectáculo; sí, a ese que han dejado de honrar los brasileños, emblemáticamente paisanos de El Tuca Ferretti.

Continuar invictos en un torneo y alzarse en los resultados es la gloria que tiene como purgatorio la ausencia de pasión y de convicción con la que se va hacia adelante en el democrático e igualador terreno de juego.

Quizá ese momento de somnolencia que hace de los 90 minutos un simple trámite, puede ser pasado de largo y los aficionados a los equipos de El Tuca deban asumir que no es necesario ver los partidos de su equipo y conformarse con ver los resúmenes televisivos que finalmente se agotan en un marcador, sea cual fueren las peripecias con las que éste se construyó.

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