Alma Gloria Chávez
Infamias globalizadas
Sábado 10 de Septiembre de 2016
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En México, los megaproyectos se llevan a cabo de forma autoritaria

Advierte la ONU.


Por si fuera poco, percibo que para muchas personas (muchísimas para mi gusto) los temas mencionados y algunos más que se encuentran en absoluta relación con problemáticos aconteceres locales resultan francamente incómodos. La reciente devaluación de nuestra moneda, el creciente “interés” bancario para manejar nuestros magros recursos u ofrecer paquetes crediticios… “Me tienen sin cuidado”, escuché el comentario de un profesor con formación técnica, “yo me dedico a trabajar y a cobrar mi cheque”.

En el país, me parece, estamos perdiendo la costumbre de tomar en cuenta lo público como una extensión de nuestra vida privada. Ya se encuentra en vías de extinción (si alguna vez la conocimos) la política colectiva de la sociedad mexicana: esa que debe ser previsora, futurista y que puesta en manos de gobernantes realmente representativos de la sociedad, nos obliga a tener presentes temas cruciales como el futuro del crecimiento urbano irregular, el futuro del agua, el futuro afectado seriamente por el cambio climático. El futuro, en fin, de un país dispendioso, poco previsor, enfermo de violencia, analfabetismo, discriminación y misoginia… que además está siendo “educado” para despreciar lo propio (llámese identidad o raíz cultural) y mal copiar modelos culturales ajenos y consumistas.
Estando en el Mes Patrio, como se ha denominado popularmente a septiembre, resulta doloroso tener presente que es también época para recordar, a nivel mundial, a miles de personas desaparecidas en regímenes que evaden su responsabilidad de preservar la vida humana como principio rector (el próximo 26 se cumplen dos años de la “desaparición” de los 43 normalistas de Ayotzinapa en México).

La patria: un territorio resquebrajado por la violencia, vendido en pedacitos a intereses extranjeros, con una economía dependiente de los países ricos y una clase gobernante que reproduce los estilos monárquicos de la Colonia…
La patria: un territorio resquebrajado por la violencia, vendido en pedacitos a intereses extranjeros, con una economía dependiente de los países ricos y una clase gobernante que reproduce los estilos monárquicos de la Colonia…
(Foto: Cambio de Michoacán)


Y refiriéndonos a la patria: un territorio resquebrajado por la violencia, vendido en pedacitos a intereses extranjeros, con una economía dependiente de los países ricos y una clase gobernante que reproduce los estilos monárquicos de la Colonia… además de permitir la proliferación de nuevas formas de esclavitud por todos sus rincones: explotación y trata de menores, mujeres y jóvenes; pérdida de prestaciones laborales, jornadas inhumanas y mal pagadas. Y como formas de control, los medios de comunicación al servicio de empresas comerciales, la venta sin regulación de alimentos que enferman, así como de artículos electrónicos que atrofian la mente y el cuerpo, enalteciendo además la individualidad y el conformismo.

Mientras, más de la décima parte del territorio nacional se encuentra ya a merced de la explotación minera, concesionada mayoritariamente a empresas extranjeras: Sonora, Durango, Chihuahua y Zacatecas son los estados donde se practica ya la minería “a cielo abierto” que tanto daño provoca al lugar donde se realiza. “Fox y Calderón cedieron casi diez millones de hectáreas a mineras”, leíamos en un encabezado de diario nacional en septiembre de 2015. Y enterada de que el panista Calderón concedió permisos para explotación minera en la sexta parte del territorio que ocupa Michoacán, mi asombro se magnificó al darme cuenta de que a poca gente le interesa.

Saber que más de 50 catedráticos de universidades de España han repudiado la participación de empresas que ellos conocen bien por su deshonestidad (Abengoa y Fomento de Construcción y Contratos) en la edificación de proyectos hidráulicos en México (Presa Zapotillo de Jalisco, afectando tierras de Guanajuato), tiene sin cuidado a jóvenes que acuden al Centro de Estudios de Aguas Continentales en Pátzcuaro, por ejemplo. Ya no hablemos del ciudadano común, que ni se inmutará al saber entre esos catedráticos españoles se encuentra Pedro Arrojo, de la Universidad de Zaragoza, que ha sido distinguido en Europa con el Premio Goldman al Medio Ambiente.

En mayo de 2015 recorrió buena parte del territorio nacional la Caravana por la Defensa del Agua, a la que se sumaron organizaciones michoacanas exigiendo que se detuviera la construcción del Acueducto Independencia en Sonora y denunciando la aplicación de reformas que están despojando a los pueblos de sus riquezas naturales, de sus empleos y de sus derechos humanos. Estos manifestantes daban cuenta de la contaminación del 70 por ciento de los ríos del país, sumándose esta problemática a los 420 conflictos socioambientales que hasta principios de 2016 contabilizan investigadores del tema.

Por supuesto que para quienes la educación escolarizada sólo representa una posibilidad de obtener ingresos para resolver lo inmediato personal y no como la preparación que todo individuo obtiene para contribuir en las mejoras de la calidad de vida de su entorno, se encuentra lejana la reflexión de que a mayor deterioro en la naturaleza, mayor grado de violencia tendremos, necesariamente, qué enfrentar. Porque esos conflictos sociales y ambientales relacionados con minería, energía y agua, además de romper el frágil equilibrio ecológico, resultan detonantes para el resquebrajamiento del tejido social.

A quienes se movilizan ante tanta infamia se les ha denominado “afectados ambientales”: pueblos fumigados en Argentina, miles de costureras muertas en el derrumbe de las fábricas textiles en Bangladesh, los 34 mineros muertos a tiros por la Policía de Sudáfrica, los también mineros sepultados en Pasta de Conchos, México; las comunidades chiapanecas que han denunciado a la afamada empresa refresquera, quien mejor mayor acceso tiene al agua potable… No son sólo ellos. Afectados ambientales, me parece, somos cada uno de nosotros.

Sobre el autor
Alma Gloria Chávez Castillo. Oriunda de Pátzcuaro, realizó estudios formales en el lugar. Por interés personal complementó su formación con actividades artísticas como la pintura, la danza, el teatro y la pantomima. Su vocación de servicio le ha llevado a promover o insertarse en espacios culturales orientados a niños/as y jóvenes. Ha sido colaboradora fraterna con organizaciones indígenas de la región a través de espacios radiofónicos y prensa escrita. Promotora de lectura y cuenta-cuentos, fundadora y activista de grupos de mujeres, vive anhelando una sociedad libre de violencia.
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