José Padilla Alegre
El derecho y sus glosas
Los derechos de los niños y el bullying
Sábado 7 de Junio de 2014
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Los casos de bullying en el país parecen multiplicarse pero no es así, ya que ahí han estado siempre y sólo con motivo de la muerte de un niño en Tamaulipas es que se colocaron en la agenda nacional, lo cual es importante, esperando que toda la sociedad asuma su compromiso para resolver este problema que consiste en la agresión física o mental, para el niño nuevo, para el raro, el diferente, al de un color distinto, al de una situación económica precaria, al que tiene impedimentos físicos o mentales, al de preferencias sexuales homo, al indígena, y todo aquel que sea vulnerable.
Los derechos de los niños se encuentran garantizados en la Constitución y en las normas secundarias sobre la materia y en los tratados internacionales firmados por México y así encontramos que la Carta Magna en el párrafo sexto del artículo 4° garantiza a los niños un desarrollo integral a partir de la salud, educación y el sano esparcimiento. Y por lo que ve a las disposiciones internacionales sobre derechos humanos, la Convención Sobre los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas, contiene una serie de disposiciones dentro de las que destacan el 23.1. “Los Estados partes reconocen que el niño mental o físicamente impedido deberá disfrutar de una vida plena y decente en condiciones que aseguren su dignidad (…), así como el 24.3. Los Estados partes adoptarán todas las medidas eficaces y apropiadas posibles para abolir las prácticas tradicionales que sean perjudiciales para la salud de los niños. Los Estados partes adoptarán todas las medidas eficaces y apropiadas posibles para abolir las prácticas tradicionales [novatada, bullying, etcétera] que sean perjudiciales para la salud de los niños. 27.1. Los Estados partes reconocen el derecho de todo niño a un nivel de vida adecuado para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral y social. 29.1. b. Los Estados partes convienen en que la educación del niño deberá estar encaminada a: … b) Inculcar al niño el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales y de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas; 37.a. Los Estados partes velarán por qué: Ningún niño sea sometido a torturas ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. (…) 39. Los Estados partes adoptarán todas las medidas apropiadas para promover la recuperación física y psicológica y la reintegración social de todo niño víctima de: cualquier forma de abandono, explotación o abuso; tortura u otra forma de tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes(…)”; finalmente, por lo que ve a la legislación nacional sobre derechos humanos, está la Ley para la Protección de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, misma que contempla la no discriminación en sus artículos: 16. “Niñas, niños y adolescentes tienen reconocidos sus derechos y no deberá hacerse ningún tipo de discriminación en razón de raza, color, sexo, idioma o lengua, religión; opinión política; origen étnico, nacional o social; posición económica; discapacidad física, circunstancias de nacimiento o cualquier otra condición no prevista en este artículo. Es deber de las autoridades adoptar las medidas apropiadas para garantizar el goce de su derecho a la igualdad en todas sus formas. 18. Es deber de las autoridades, ascendientes, tutores y de miembros de la sociedad, promover e impulsar un desarrollo igualitario entre niñas, niños y adolescentes, debiendo combatir o erradicar desde la más tierna edad las costumbres y prejuicios alentadores de una pretendida superioridad de un sexo sobre otro. 19. Niñas, niños y adolescentes tienen derecho a vivir en condiciones que permitan su crecimiento sano y armonioso, tanto físico como mental, material, espiritual, moral y social. 21. Niñas, niños y adolescentes tienen el derecho a ser protegidos contra actos u omisiones que puedan afectar su salud física o mental, su normal desarrollo o su derecho a la educación en los términos establecidos en el artículo 3o. constitucional. Las normas establecerán las formas de prever y evitar estas conductas. Enunciativamente, se les protegerá cuando se vean afectados por: A. El descuido, la negligencia, el abandono, el abuso emocional, físico y sexual”.
Lo anterior protege a los menores, pero también los obliga a respetar a sus compañeros, de tal suerte que los niños, no están autorizados a infringir a sus pares ningún tipo de agresión física o mental ni discriminación alguna; y aquí cabe la pregunta ¿Entonces por qué se da el bullying en México?
Muchas son las razones, entre otras: una televisión que está plagada de violencia y los videojuegos, que tienen como meta o calificación la más alta destrucción en el menor tiempo con las armas más letales; así como la ausencia de los padres generalmente por trabajo, convirtiéndose la televisión en la mamá y los juegos en el papá de los niños, formando entonces psicópatas sociales en potencia, los que muchas veces detonan en las escuelas; otro factor de este fenómeno es a no dudarlo, la falta de interés de los profesores por su trabajo y con ello por la educación de sus alumnos, ya que su meta es el marchómetro, que es el único que le proporciona ascensos y estímulos económicos, y si su manifestación es destruyendo lo que encuentran a su paso o pintando bardas es más reconocida su participación en marchas y plantones, por lo que al reconocerlos sus alumnos, nada más están educando con el ejemplo, de ahí que no podemos esperar que los alumnos sean respetuosos con compañeros, cuando sus profesores, no lo son con su entorno y con sus autoridades.
Por lo anterior no se sostiene el punto de vista del secretario de Educación de la Federación, cuando señala que el origen del bullying no está en la escuela, claro que en los centros escolares hay un germen de tan lamentable acoso, mismo que empieza a cobrar vidas; pues no es posible que la muerte de un estudiante de primaria del estado de Tamaulipas haya ocurrido en un salón de clase encontrándose ahí una maestra y que posteriormente el supervisor, para consolar a los padres del menor asesinado, les decía “fue jugando”.
Es decir que ni la profesora ni el supervisor asumieron su obligación de trabajo y por lo tanto son responsables por omisión; ¿o será que el empoderamiento de los alumnos ha rebasado a las autoridades educativas?
Sin embargo, los padres de familia y los profesores no son los únicos culpables del fenómeno conocido como bullying, sino la sociedad toda, ya que hemos dejado que el fenómeno avance, por lo que es necesario hablar del tema y no ocultarlo o hacer que no existe, que las escuelas formen comités para disuadirlo, que igualmente los centros escolares tengan una instancia para resolver los primeros rasgos del bullying y que cuando se convierta en un delito que se denuncie ante las instancias de procuración de justicia; que los profesores atiendan el problema, sabiendo que los ordenamientos nacionales e internacionales les obligan y apoyan para no permitir el acoso o discriminación de sus compañeros, por lo que es necesario instruirlos para explicarles cuáles son sus obligaciones y en que pueden apoyarse para atenderlo, que los padres de familia asuman su responsabilidad y que toda la sociedad actué en consecuencia para no permitir ningún caso más de bullying.
Afortunadamente el Poder Judicial de la Federación a través del Juzgado Octavo de Distrito en materia Administrativa en el Distrito Federal, ya dio una muestra para empezar a resolver el problema, al otorgar en el expediente 1302/2013, un amparo a una menor por omisiones de su escuela y de su zona escolar, los que toleraron el acoso del que fue víctima una niña de primaria, por parte de un compañero que se burlaba de ella por su aspecto físico y porque realizaba tocamientos indebidos en su cuerpo; por lo que en cumplimiento del amparo, las autoridades de la escuela le deben asignar a la menor a una mujer que la acompañe a distancia para no ser acosada nuevamente e incluso la niña podrá indicar qué otras medidas pueden aplicarse para sentirse protegida.

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