Estrellita M. Fuentes Nava
Día Mundial de la Educación Ambiental
Miércoles 29 de Enero de 2014
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Este 26 de enero se celebró el Día Mundial de la Educación Ambiental, cuya fecha tuvo origen a partir de 1972, con la Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente Humano, celebrada en Estocolmo, Suecia. Sin embargo, ya se hablaba de este tema desde finales de la década de los años 60, cuando se mostró más claramente una preocupación por las graves condiciones ambientales en el mundo. Por ello se menciona que la educación ambiental es hija del deterioro ambiental.
Gracias a este interés, cada vez han surgido mayores evidencias científicas, sobre la correlación entre la actuación humana y su impacto con el medio ambiente: la contaminación de los cuerpos de agua, por los desechos de las ciudades y fábricas; la desforestación, por el crecimiento urbano desmedido; la degradación de la capa de ozono, por la excesiva emisión de gases de efecto invernadero (GEI), y más.
En este contexto, la educación ambiental no se circunscribe simplemente a enseñar a los niños a plantar un arbolito, o a cerrar la llave del agua. Refiere también a la construcción de ciudadanía. Ocupamos que haya una mayor conciencia de política ambiental, a fin de evaluar a los gobiernos y a las empresas de una manera acuciosa, y que los ciudadanos se movilicen si observan impactos funestos en la naturaleza. ¿Cómo cerrar los ojos ante las manufactureras trasnacionales que utilizan tóxicos en sus procesos de confección de la ropa que usamos cada día, y que además de poner en peligro nuestra salud, contaminan el agua?, ¿o ante la venta de zonas de conservación para favorecer a un desarrollo hotelero?, ¿o ante la degradación de los cuerpos de agua por la falta de tratamiento de aguas residuales?
Por otro lado, la educación ambiental se relaciona también con los procesos de formación de competencias. Al respecto, hay una pujante oferta de soluciones e innovaciones tecnológicas, relacionadas con el medio ambiente. Cada vez necesitaremos de más técnicos que sepan cómo instalar celdas solares, sistemas de captación pluvial en las azoteas, o adaptar la capacidad de resiliencia de una casa durante su construcción; o incluso saber diseñar infraestructura tomando en cuenta la variable del cambio climático. También está en boga el turismo “eco friendly” que obliga a los hoteles a evaluarse, a partir de acciones sustentables tales como: instalar mecanismos de ahorro de agua, utilizar productos de limpieza sin tóxicos, y diseñar menús orgánicos.
Hacia allá apuntan las competencias que necesitan ya nuestros jóvenes que están saliendo al mercado laboral. La generación de capacidades en materia de crecimiento verde podría representar una ventaja significativa para un país como México, cuyo alto porcentaje de población en pobreza demanda empleos.
Hay que generar más conciencia y competencias ambientales a través de la educación, ya sea mediante los sistemas escolarizados formales, o fuera de ellos. Ello debe formar parte de nuestra cotidianeidad. Afortunadamente la sociedad cada vez es más sensible y receptiva a estos temas, y además busca orientación y espacios para participar, y contribuir en la conservación de nuestros bienes ambientales.
Dado que los procesos pedagógicos, en los nuevos entornos globales y digitales, se han transformado, el educando ahora puede por sí mismo construir sus propias competencias y conceptos. Ello permite que la educación ambiental sea más accesible a todos nosotros, aunque sí se requiere de una fuerte motivación, y es en torno a la cual hay que seguir generando conciencia.
Ya lo decía el célebre pedagogo brasileño Paulo Freire: “El hombre es hombre, y el mundo es mundo. En la medida en que ambos se encuentran en una relación permanente, el hombre transformando al mundo sufre los efectos de su propia transformación”. Ojalá que cada uno de nosotros sepa ser constructor de ese conocimiento, y agente transformador para la necesaria recuperación y conservación ambiental. Nuestra supervivencia y sentido de oportunidad están puestos en ello.

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