Estrellita M. Fuentes Nava
Cambio climático: una agenda de seguridad para Michoacán
Miércoles 11 de Diciembre de 2013
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El pasado 22 de noviembre concluyó, en Varsovia, Polonia, el 19º periodo de sesiones de la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de la ONU (COP 19), con la participación de casi 200 países, quienes mantuvieron viva la esperanza durante dos semanas de alcanzar un acuerdo global para combatir este fenómeno en el 2015, y sin embargo, a decir de los ambientalistas principalmente, los resultados fueron mínimos y sin un sentido real de urgencia.
Dentro de los compromisos alcanzados se incluyeron la creación del Mecanismo Internacional de Varsovia, el cual prevé otorgar asesoramiento y ayudas a los países en vías de desarrollo para afrontar los daños derivados del cambio climático; el que los países firmantes se comprometen a anunciar aportaciones a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero más allá de 2020 con anticipación a la cumbre de París, prevista para diciembre de 2015; la aportación de miles de millones de euros para combatir la deforestación a través del Fondo Climático Verde, así como el impulso a los Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL).
Aún y cuando este mecanismo de las conferencias de las partes ha sido establecido y reconocido por la ONU y sus países miembros para discutir y adoptar los acuerdos necesarios en torno a las medidas para mitigar el cambio climático y sus efectos, desafortunadamente el diálogo político en el que se desenvuelve, no necesariamente avanza al mismo ritmo que la naturaleza del problema.
Este año en el mes de septiembre, el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) arrojó nueva evidencia científica alertando a la comunidad internacional de que el fenómeno va en aumento, a un ritmo más acelerado de como se tenía previsto, y que los factores antropogénicos siguen siendo su principal causal.
Sin embargo, como señaló Naderev Sano, delegado de Filipinas en Varsovia, quien realizó una huelga de hambre durante las negociaciones para instar a la acción en apoyo a las víctimas del tifón Haiyan, que acabó con la vida de más de cinco mil personas, al final no se consiguió un acuerdo significativo.
Para los actores locales esperar resultados a partir de estas conferencias y que llegue la ayuda internacional efectiva para compensar los embates del cambio climático, va a tomar mucho más tiempo del que se cree. Mecanismos como el Fondo Verde y este nuevo Mecanismo de Varsovia, aún se encuentran en etapa inicial, y tienen que atravesar por un periodo de discusión en cuanto a sus reglas de operación, y lo más importante: el origen del financiamiento. Gran parte de lo entrampado de estas negociaciones ha sido precisamente la falta de reconocimiento de los países desarrollados en cuanto a la compensación que se debe otorgar a aquellos en vías de desarrollo, por sus modelos de desarrollo industrial y económico basado en los derivados del petróleo.
Hay que recordar que en el caso de México, en el año 2010 nuestro país contribuyó con 3.8 toneladas de emisiones de CO2 con respecto al resto de los países (Estados Unidos 17.6 y Arabia Saudita 17) . Sin embargo, sus compromisos internacionales de reducción, así como sus comunicaciones internacionales, son una clara muestra de su responsabilidad como país para combatir el problema.
En el caso de Michoacán, modelos de predicción climática nos permiten observar que su tendencia se inclina hacia un incremento de las temperaturas; la variabilidad en los patrones de precipitación; el aumento en los niveles del mar; así como sequías e inundaciones en aumento. Esto obliga a mirar y a replantear otras agendas como la agricultura y el cultivo del maíz (que representa el 73 por ciento de los cultivos de nuestro estado); la construcción de la infraestructura hidráulica y su capacidad de resiliencia; el ordenamiento territorial para proteger a las localidades que se encuentra en zonas de riesgo y de alta vulnerabilidad; la migración que probablemente se exacerbe; la infraestructura portuaria y más.
La variable de cambio climático debe ser incorporada en los esquemas de planeación de la política pública del país y de nuestro estado, puesto que ya ha dejado de ser una agenda exclusivamente del ámbito medioambiental, y ahora ya se encuentra intrínsecamente ligada al crecimiento económico, el combate a la pobreza y a la seguridad. Para ello será necesario contar con cuatro “ies”: información, capacidad institucional, infraestructura e inversiones.
El cambio climático es una realidad irreversible y la mejor manera para enfrentarlo será generando condiciones óptimas de adaptación, potenciando el crecimiento y el desarrollo del estado. Esta tarea no es exclusiva del gobierno o de la academia, sino que estamos obligados todos por nuestros hábitos de consumo, así como por la toma de decisiones en todos los ámbitos y niveles que inciden en el medio ambiente.
El reto del cambio climático puede ser una oportunidad para repensar la agenda del desarrollo de Michoacán, a fin de que transitemos hacia una sociedad más equilibrada, más próspera y con un capital ambiental asegurado para las próximas generaciones.

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