Rubí de María Gómez Campos
La lucha por la verdad: Yo soy 132
Martes 5 de Junio de 2012
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El 11 de mayo se suscitó en la Universidad Iberoamericana uno de los acontecimientos más sorprendentes de los últimos meses de campañas por la Presidencia de la República. La sorpresa derivó del hecho de que la crítica al candidato de las cadenas televisivas del país surgiera en ese espacio, para muchos considerado como reaccionario. Los estudiantes de la Ibero fueron ridiculizados hace algunas décadas por un cómico que presentó su imagen con el estereotipo de un burgués, frívolo y clasista (el famoso “Pirrurris”), contrario al modelo jesuita de compromiso crítico del que hoy han dado muestra cientos de jóvenes, alumnos de esa institución.
Las personas que asistieron al acto convocado por Enrique Peña Nieto cuestionaron los abusos cometidos durante su gobierno en la brutal represión de Atenco (2006). La torpe respuesta del candidato del PRI-PVEM -sostenida con cinismo y mentira al afirmar que la violencia había sido respaldada por la Suprema Corte de Justicia de la Nación- ocasionó el repudio generalizado del estudiantado y la expulsión humillante del candidato. Posteriormente, ante el silencio mantenido por la cadena televisiva consentida por el poder en turno y el “veto informativo” del resto de las empresas electrónicas de comunicación de masas, y de la mayoría de medios impresos, los jóvenes decidieron usar las nuevas tecnologías para convocar a un movimiento contra la desinformación y la manipulación informativa promovida por esos medios.
Debemos recordar que el silencio consuetudinario frente a la crítica mantuvo durante mucho tiempo al duopolio televisivo resguardado en su ilegítimo ejercicio de control social. Por ende las y los jóvenes realizaron diversos videos que circulan por las redes sociales y efectuaron movilizaciones públicas hasta lograr que la principal cadena televisiva pidiera someras disculpas, los invitara a dialogar y los tratara con una cortesía insólita; como nunca había tratado Televisa a ninguno de sus críticos. El intento de complacencia de la televisora a la rebelión juvenil alcanzó una oferta inédita: la transmisión del segundo debate de los candidatos a la Presidencia de México a través de su canal principal. Los jóvenes, no obstante, insisten en considerar esto último como “migajas” y exigen (entre otras cosas trascendentales) la transmisión del segundo debate en cadena nacional.
Por otra parte las campañas publicitarias de los candidatos eran y siguen siendo tan pobres que ni siquiera la demagogia aparece a plenitud. Acostumbrados como estamos a la mentira política naturalizada como necesaria o tolerable por definición, hasta se extraña el tono hueco y la verborrea incontinente de quienes creen que basta con el cínico artilugio triunfalista de la mentira para acortar el tiempo de llegada al nivel de decisión más alto del país.
Desafortunadamente en el desierto político de nuestro entorno la mayoría de los contendientes no calibra el nivel de cordura que su aspiración exige o se conciben irresponsablemente merecedores de ejercer tan delicada función. La capacidad, la visión y el compromiso honesto de candidatos dignos de un ejercicio político real (esto es, pleno y verdaderamente liberador) son secundarios ante la capacidad inaudita de mentir o la inadmisible naturalidad con la que Peña Nieto afirma mantener su respeto (entre otros personajes tan tenebrosos como infames) al hombre más aborrecido de México.
La manipulación ideológica que se ejerce a través de los medios de comunicación masiva, en un contexto de pobreza educativa y en connivencia con los grupos de poder, han asfixiado la misma posibilidad de la política. La manipulación informativa (evidenciada en la voz tendenciosa de los comentaristas más que en el número de menciones a los candidatos) es uno de los más grandes obstáculos que enfrenta el difícil proceso de democratización en el que nuestro país ha transitado durante al menos el último siglo. Así lo han considerado los jóvenes estudiantes de universidades privadas inicialmente a los que se suman y acompañan cada vez más jóvenes de casi todas las universidades del país.
Como michoacana no dejo de preguntarme: ¿Será insignificante la coincidencia, el hecho de que en este momento los estudiantes de la Universidad Michoacana se encuentren desarticulados, después de haber sufrido una represión violenta a los excesos por algunos de ellos cometidos? Nadie duda del vandalismo sistemático y frecuentemente delictivo al que recurren supuestos líderes estudiantiles de la UMSNH. Pero no podemos dejar de recordar que estos excesos existen desde hace no cuatro ni diez sino tal vez 50 años durante los cuales la vocación autoritaria del poder en turno usó y aprovechó las arbitrariedades cometidas. En esta ocasión la indisposición al diálogo del gobernador Fausto Vallejo lo hizo acreedor de un exhorto por parte de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión (emitido el 9 de mayo) para que evite la violencia contra universitarios.
Los estudiantes críticos de la Universidad Michoacana tienen tarea que hacer. La lucha por democratizar los medios tiene un lugar fundamental ante un gobierno que, en medio de todo esto, se da el lujo de cancelar la transmisión del noticiero de Carmen Aristegui, evidenciando con su gesto la alineación del partido en el poder estatal con los intereses del cuestionado aspirante presidencial.

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