Eduardo Nava Hernández
2012: 50 causas para la indignación
Miércoles 4 de Enero de 2012
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El 2011 trajo al mundo una nueva oleada revolucionaria que inició en Túnez y Egipto, y que se ha extendido poco a poco a países europeos como Islandia, España, Grecia y la Gran Bretaña; también a los Estados Unidos, y en América Latina, principalmente en Chile. Sus contenidos han sido diversos. En el mundo árabe las masas salieron a la calle a transformar sus regímenes políticos; en Europa y los Estados Unidos lo han hecho para cuestionar el orden económico vigente, dominado por los grandes bancos y el mundo financiero en general, así como los monopolios industriales y comerciales, y que han ocasionado crisis, empobrecimiento de la mayoría de la sociedad desde la crisis de 2008-2009. La revista estadounidense Time consideró como personaje del año al manifestante.
Poco a poco también esa insurgencia ha crecido al convocar a nuevos sectores de los explotados y oprimidos, y ha ido asumiendo un perfil global que busca corresponderse con el de la dominación del capital. Ha asumido también, como en la insubordinación de 1968, símbolos y divisas comunes, y el más identificable es el de la indignación.
¡Indignáos! es el texto de Stéphane Hessell que ha servido como seña de identidad, desde la ocupación de la Plaza del Sol por los indignados españoles, a los grupos movilizados. Hessell, nonagenario francés que sirvió en la resistencia antinazi, escapó de la horca y de tres campos de concentración, y que en la postguerra sirvió a las Naciones Unidas, contribuyendo a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre. Partidario en su momento de la independencia de Argelia y hasta la fecha de la causa de la nación palestina, afirma que siempre se ha situado del lado de los disidentes. Y frente a la actual polarización de la sociedad entre muchos pobres y unos cuantos súper ricos, y las constantes violaciones a los derechos humanos, ha reivindicado el elemental derecho a la indignación.
En México, un pequeño grupo de indignados que acampa frente a la Bolsa Mexicana de Valores desde hace varias semanas, ha retomado la línea de acción de los movimientos internacionales; pero a pesar de su recia voluntad no ha logrado impactar de manera más amplia en la sociedad ni en el escenario político del país. La profundización de la crisis económica en 2012 y la persistencia del ambiente de violencia y violaciones a los derechos humanos, sin embargo, muchas causas hay y habrá para la indignación en nuestro país. Enlisto algunas.
1. Los ya 60 mil muertos, según registro de Zeta de Tijuana, como resultado de la criminalidad y de la pésima estrategia del gobierno federal frente a ella.
2. El incremento del precio de las tortillas a quince o 16 pesos, cuando al inicio del sexenio costaban siete.
3. La impunidad, de seis años ya, del ex gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, responsable del asesinato de alrededor de 20 activistas del movimiento social de su estado.
4. El incremento de sólo 4.2 por ciento a los salarios mínimos.
5. Los incrementos mensuales a la gasolina (“gasolinazos”) para equipar su precio a los índices internacionales, cuando los salarios y otros precios no están indexados internacionalmente.
6. El asesinato impune de Pedro Leyva en Ostula, Michoacán.
7. El dispendio y la corrupción de la Estela de Luz.
8. La impunidad del ex gobernador de Puebla, Mario Marín, protector de pederastas y agresor de la periodista Lydia Cacho.
9. El asesinato impune de Marisela Escobedo en Chihuahua en 2010.
10. La violación de la soberanía nacional por las agencias de seguridad estadounidenses, en acuerdo con el gobierno mexicano.
11. Las amenazas del gobierno de Calderón a los denunciantes que acudieron a la Corte Penal Internacional a acusarlo por crímenes de lesa humanidad.
12. Los 35 años continuos de deterioro salarial.
13. La quiebra planificada de Mexicana de Aviación, con la complacencia del Estado.
14. El asesinato impune de Juan Nepomuceno Moreno en Sonora.
15. Los incrementos arbitrarios de la CFE a la energía eléctrica.
16. El asesinato de los estudiantes Alexis Herrera Pino y Gabriel Echavarría de Jesús por policías de Guerrero y la violenta represión contra las Normales Rurales.
17. El cierre de la Compañía de Luz y Fuerza que lanzó a la calle a 44 mil trabajadores.
18. El asesinato impune de José Trinidad de la Cruz en Ostula, Michoacán.
19. Que se pretenda pagar con recursos públicos de los mexicanos la visita de Joseph Ratzinger a Guanajuato, en pleno periodo de campañas electorales.
20. Los atentados impunes contra Norma Andrade y su familia en Ciudad Juárez.
21. La amenaza de reforma a la Ley de Seguridad Nacional impulsada por el PAN.
22. El abandono y desprotección del campo por los gobiernos de los últimos 30 años, que ha producido una reducción de más de quince por ciento en su participación en el PIB en los últimos 25 años.
23. El hostigamiento del Instituto Nacional de Migración al padre Alejandro Solalinde, defensor de migrantes centroamericanos en Oaxaca.
24. La impunidad de las autoridades federales y estatales en el incendio de la guardería ABC de Hermosillo, Sonora.
25. La tolerancia del gobierno federal a los vuelos de aparatos no tripulados estadounidenses sobre territorio mexicano, violando el espacio aéreo y la seguridad nacional.
26. La iniciativa que modificaría la Ley Federal del Trabajo al gusto del capital, lanzada por el PRI y apoyada por el PAN.
27. El despojo y la destrucción ambiental de la canadiense Minera San Xavier en San Luis Potosí.
28. El régimen de consolidación fiscal que permite a las más grandes empresas del país pagar sólo el 1.7 por ciento de sus ganancias como impuestos.
29. El presupuesto de cinco mil 292.5 millones de pesos asignados a los partidos políticos para 2012, pese a que la reforma electoral de 2007 buscaba supuestamente reducir el costo de las elecciones.
30. La desaparición forzada, sin aclarar, de María Esther Aguilar Cansimbe, Ramón Ángeles Zalapa y muchos otros periodistas en Michoacán y el país.
31. La entrega de la Cuenca de Burgos y de Chicontepec a empresas extranjeras para la extracción de gas natural, propiedad de la nación.
32. El predominio aplastante de Televisa en las concesiones de televisión y radio, con la complacencia de la Comisión Federal de Competencia y la de Telecomunicaciones.
33. Las fracasadas operaciones financieras de Pemex en España, con costo para la empresa y las finanzas públicas.
34. La destrucción de los manglares en Quintana Roo y otros lugares para el desarrollo de proyectos turísticos para extranjeros.
35. La nueva base de operaciones de las agencias de inteligencia estadounidenses en Los Encinos, San Salvador Chachapa, Puebla, en el marco de la Iniciativa Mérida y con la complicidad de los gobiernos federal y estatal.
36. La impunidad de quienes ordenaron la represión en San Salvador Atenco en mayo de 2006.
37. Las altas ganancias de los grandes bancos, quebrados en Europa y Estados Unidos, pero que se sostienen con los beneficios obtenidos en México y América Latina.
38. El asesinato aún impune de Rafael Rodríguez Vicente, ex dirigente de la Sección XXII del SNTE y de la APPO.
39. El crecimiento promedio del PIB de sólo 1.7 por ciento a lo largo de los últimos años, apenas superior al del crecimiento de la población.
40. La corrupción del Instituto Nacional de Migración y de las policías federal y estatales en la explotación y desprotección a migrantes centroamericanos en nuestro país.
41. El no gravamen de las ganancias obtenidas en la Bolsa de Valores, que beneficia sólo a las grandes empresas y especuladores.
42. Los 52 millones de pobres y 11.7 millones en pobreza extrema, oficialmente reconocidos por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).
43. El desinterés por el desarrollo de la ciencia y tecnología, que hizo caer el índice de cobertura tecnológica de 0.24 a 0.04 en los últimos dos gobiernos, por lo cual el país compra el 96 por ciento de la tecnología que utiliza y que mantiene el número de investigadores en sólo 1.7 por cada diez mil habitantes, mientras que en otros países de la OCDE esa cifra es de 30.
44. Los 25 millones de hectáreas concesionadas a las empresas mineras extranjeras.
45. La desaparición forzada de Francisco Paredes Ruiz y otros 600 michoacanos en los últimos cuatro años, y de once mil mexicanos en todo el país.
46. La cínica reforma al artículo 24 constitucional para complacer a la Iglesia católica y liquidar el carácter laico del Estado mexicano.
47. Los 7.8 millones de jóvenes que en México no tienen oportunidades de empleo ni de estudiar.
48. El manejo informativo de Televisa y TV Azteca, alejado de cualquier ética, y su contubernio con los intereses políticos dominantes.
49. El saqueo a Pemex por el gobierno y el sindicato, que frenan su desarrollo como empresa estatal.
50. La concentración del ingreso que hace de México uno de los países más desiguales, en el que 39 grupos de negocios concentran propiedades por 135 mil millones de dólares, que equivalen al doce por ciento del PIB, mientras dos tercios de las familias sobreviven con un ingreso de dos salarios mínimos o menos.
Podrían encontrarse más motivos para indignarse, seguramente, y habrá otros que nos deparará el nuevo año. La indignación a la que me refiero debe llevar a la acción para modificar de raíz una situación que atenta ya contra la viabilidad de la nación.

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