Rubí de María Gómez Campos
Meditaciones posmodernas
Certificación de la obscenidad
Domingo 14 de Marzo de 2010
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A finales de agosto de 2009 se anunció la presentación de un Modelo de Certificación Nacional, llamado equívocamente de “equidad” de género, que otorga el Instituto Nacional de las Mujeres con el fin de que se apliquen políticas que eliminen desigualdades y discriminación en los centros de trabajo.
Considerando a Michoacán como uno de los principales estados del país en donde se promueven políticas “en beneficio de las mujeres” (que deberían ser llamadas políticas de igualdad para que no se refuerce la idea de que no existe problema de desigualdad alguno que corregir) el gobierno del estado de Michoacán sostuvo que las autoridades gubernamentales buscan promover modelos que generen, no una sociedad igualitaria como correspondería a un estado moderno y democrático, sino una sociedad que llaman eufemísticamente: “más justa y equitativa”.
La secretaria de la Mujer, Cristina Portillo, anunció que presentaría este esquema de “políticas encaminadas a la igualdad de derechos, a la generación de espacios de trabajo libres de discriminación, así como de hostigamiento sexual”, y se comprometió a que el modelo de referencia permitiría identificar y eliminar la discriminación; no hacia las mujeres que es la que existe y para la cual fueron creados los organismos como el que ella dirige; sino “entre mujeres y hombres”; como la discriminación de las mujeres hacia los hombres es tan evidente para ella...
Con el mismo tono errático y suavizante de los compromisos internacionales, que ha adoptado sistemáticamente el gobierno de derecha frente a la desigualdad y la discriminación a las mujeres, la secretaria aclaró que el “MEG no es una capacitación sobre perspectiva de género” sino una “herramienta” para que empresas privadas, instituciones públicas y organismos sociales asuman el compromiso de crear condiciones de “equidad” y la “igualdad de oportunidades” en los centros de trabajo entre “los hombres y mujeres”. Por último caracterizó la “herramienta”: “Los interesados en aplicar ese esquema deberán conformar un comité de equidad de género y establecer una política de equidad de género, así como realizar un diagnóstico, que servirá para conocer el estatus actual de las instituciones y saber qué acciones deben implementar. En base a ese proceso, se realizan acciones necesarias para implementar el modelo, que se desarrollan tras los resultados del diagnóstico, después Inmujeres aplica una preauditoría (sic) para conocer el grado de cumplimiento, consecutivamente las autoridades nacionales contratan a una empresa certificadora para realizar la auditoría final”.
Al mismo tiempo, sin que existiera el comité referido ni dando a conocer las políticas implementadas o un diagnóstico que permita conocer la situación de desigualdad que priva en la Universidad Michoacana, ni mucho menos acción alguna que corrija las desigualdades palpables que se viven en los pasillos y en diversos espacios de la misma; sin transparencia en la pre-auditoría supuestamente realizada ni información sobre la empresa que realizó la auditoría final; la Universidad Michoacana, junto con la Secretaría de Desarrollo Económico y la Comisión Federal de Electricidad lograron la certificación del Modelo de Equidad de Género.
La falta de transparencia en los procesos impide conocer el nivel de discriminación que las mujeres sufren en los espacios certificados, pero en los pasillos de Ingeniería Civil se vive una situación inadmisible de acoso a las jóvenes estudiantes, que ha sido denunciada en el Consejo Universitario y que hoy es registrada por internet y exhibida en Youtube bajo el sino ominoso del orgullo machista por la degradación de las mujeres. Son más de cinco los videos que muestran la situación terrible que las estudiantes tienen que tolerar y a la que se ven sometidas sin que las y los profesores y autoridades universitarias intervengan. Se accede a ellos por los siguientes enlaces: http://www.youtube.com/watch?v=0BG-HazQQtU&feature=related; http://www.youtube.com/watch?v=0BG-HazQQtU&NR=1 y http://www.youtube.com/watch?v=R5qEgGBw5CQ&feature=related, o se pueden buscar bajo el título: pasarela en los pasillos de Ingeniería Civil.
Si este grosero atentado a la dignidad humana de las mujeres que se muestra a nivel mundial es el resultado de la certificación que ostenta la rectora de la UMSNH, Silvia Figueroa Zamudio, qué podemos esperar de los organismos que no han sido certificados. Uno de ellos es la propia Secretaría de la Mujer, que “se encuentra en proceso”. ¿Será que el único criterio que se siguió para la dichosa “acreditación” fue la consideración del número de mujeres que laboran en esos organismos? Porque de ser así, el mundo mismo con el 52 por ciento de mujeres que existe debería estar “certificado” en “equidad de género”. Actualmente se encuentran en proceso de certificación catorce empresas y organismos públicos y privados y se calcula que en el presente año llegarán a ser más de 20 las empresas certificadas. Es una pena que la acreditación de la certificación sea tan falsa como la que ostenta respecto a su nivel de preparación la misma funcionaria que la otorga.
Desconocer el principio de igualdad que se sustenta en el valor fundamental de los derechos humanos produce una miopía que distorsiona el sentido de la lucha de las mujeres. Someterse acríticamente a los criterios reaccionarios de la ultraderecha en el poder federal da al traste con las intenciones igualitarias de cualquier gobierno de izquierda. Sobre este asunto, la funcionaria aseguró que con el modelo adoptado “se promueve el reparto equitativo de responsabilidades familiares, laborales y sociales; la eliminación de obstáculos que impidan a las mujeres ocupar cargos de responsabilidad dentro de las organizaciones o desarrollar ciertas profesiones”. Sin embargo los videos muestran que en la Universidad Michoacana las mujeres siguen siendo reducidas a objeto sexual, sin que los galardones otorgados sirvan para contrarrestar la degradación cada vez más obscena de las universitarias.

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